¡Ya salieron "los seremos" en el Valle de Allende!

**Se trata de la única costumbre originaria para celebrar los días de muertos en el estado de Chihuahua. Aquí, los niños han estado practicando estos recorridos cada día primero de noviembre, desde hace por lo menos trescientos años.


¡Ya salieron

La Crónica de Chihuahua
31 de octubre, 14:41 pm

Por Froilán Meza Rivera

Valle de Allende, Chih.- Nomás al caer las sombras en el Valle, salieron los niños y formaron grupos. Es el ritual de "los seremos", que cada día 1 de noviembre reúne a la población para recrear esta costumbre centenaria.

Son niños siempre. A uno se le comisiona para fingirse muerto en cada una de las casas que visitan en un recorrido que puede durar desde las seis hasta bien entrada la noche, cerca de las diez. El "muerto" se tiende en la banqueta con su cabeza viendo a la puerta, con una sábana blanca encima, una cruz en el pecho, y agarra con sus manitas una vela encendida. Sus compañeros se hincan ante él y, simulando un funeral, rezan.

Después de los rezos, cantan: "Angelitos somos, del cielo bajamos, a pedir limosna, y si no nos dan, puertas y ventanas nos la pagarán". Así dice el coro.

En seguida, gritan y hacen sonar las campanillas, el cencerro, o bien unos botes rellenos de piedrecitas: "¡Seremos, seremos, calabacitas queremos!", tras de lo cual salen las gentes de las casas y los obsequian con golosinas.

Algunas personas han querido equiparar los "seremos" con el Halloween anglosajón, pero aquí la gente sabe que se trata de una tradición fósil del Valle, heredada de los antepasados españoles de cultura vasca que conquistaron la región en el siglo Dieciséis.

Los "jalogüines" comparten ciertamente algunos rasgos con los "seremos", pero las coincidencias se reducen al hecho de que grupos de niños piden dulces. Sin embargo, la gente del Valle hace notar, en primer lugar, que los "seremos" son más antiguos, y en segundo lugar, que los niños no se visten de brujitas ni demonios, ni monstruos, sino que no se disfrazan, y si alguien lo llega a hacer, se caracteriza como angelito bajado del cielo.

Los niños en los "seremos" rezan por lo menos dos oraciones: el Padre Nuestro, el Ave María y, en ocasiones, el rezo de la Santa Cruz. La tradición manda que, terminadas las oraciones y el canto, los niños hagan sonar una campanita, y entonces el "muerto" se levante para recibir los obsequios junto con los demás.

La costumbre tiene cientos de años de existir aquí y es una verdadera fiesta para la comunidad. A los viejos no les alcanza la memoria como para decir: "esto empezó el año tal", pero de acuerdo a la historiadora Rita Soto, hay personas mayores de noventa años que aseguran que sus abuelos les aseguraban que sus abuelos respectivos ya participaban de niños en los "seremos".

La señora Elena González, quien cuenta con 96 años de edad, está en este caso.

De acuerdo a cálculos de Rita Soto, los niños han estado practicando estos recorridos cada día primero de noviembre, desde hace por lo menos trescientos años.

"Puede ser más antiguo, pero no existen registros escritos", dice. "Por lo pronto, varias personas del Valle de Allende tienen la encomienda de rastrear los orígenes de los ’seremos’".