Violencia de género contra las mujeres, otro eufemismo que esconde la lucha de clases

**Oponernos sólo a la violencia contra las mujeres sin distinguir en ella la lucha de clases, es un error. Luchar para cambiar el modelo económico, es también luchar por acabar con la violencia feminicida. No hay de otra.


Violencia de género contra las mujeres, otro eufemismo que esconde la lucha de clases

La Crónica de Chihuahua
30 de junio, 20:00 pm

Por Luis Enrique López Carreón
Dirigente del Movimiento Antorchista en Colima

Está confirmado, ahora somos uno de los diez estados de todo el país donde también se violan los derechos humanos de las mujeres. El Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES), informó que el 20 de junio del año que corre, fue decretada la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres (AVGM) en cinco de los diez municipios que componen el estado de Colima. Ahora ya no sólo ocupamos, en relación al número de habitantes, el primer lugar en trabajo infantil (AFmedios 25/08/2016), y en homicidios dolosos (Excélsior, 22/09/2016), ocupamos además también, el nada honroso primer lugar, en violentar los derechos de las mujeres. Que mal, otra vez somos nota nacional.

En el portal gob.mx, el INMUJERES informa que la AVGM “[…] es un mecanismo de protección de los derechos humanos de las mujeres único en el mundo, establecido en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y su trámite para emitirla o concederla lo describe el Reglamento de dicha Ley. Consiste en un conjunto de acciones gubernamentales de emergencia para enfrentar y erradicar la violencia feminicida […]. (Artículo 22 de la Ley de Acceso).” De acuerdo, yo también creo que las mujeres, como los hombres, deben gozar de los mismos derechos y obligaciones, sin más restricciones que las que les impongan su misma naturaleza y las circunstancias de la misma. Lo que me causa un poco de inquietud, es eso que dice en el Artículo 21 de la mencionada Ley: la violencia feminicida “Es la forma extrema de violencia contra las mujeres por el solo hecho de ser mujeres…”. Veamos.

Si aceptáramos sin más, que a la mujer se le violenta haciéndole daño hasta el extremo de llegar al asesinato, sólo por el hecho de ser mujer, estaríamos obligados a aceptar, que esto ha sido así desde siempre a lo largo de la historia, y aun creo que de la prehistoria misma, puesto que la mujer, ha sido mujer desde su origen mismo, cualquiera que sea la explicación que se le quiera buscar; y sostengo que esto no es así. Sólo para dar una idea de lo que digo, y porque creo está en mi obligación, permítaseme citar extractos de una obra escrita en mayo de 1884 por un gran humanista, cuya investigación científica acerca del origen histórico de la familia me causó gran impresión; su nombre es Federico Engels, y su obra, “El Origen de la Familia, la propiedad privada y el estado”. Tratando de explicar lo que él llamó “La familia sindiásmica” Engels escribió: “Una de las ideas más absurdas que nos ha transmitido la época de la ilustración del siglo XVIII es la opinión de que en el origen de la sociedad la mujer fue la esclava del hombre. Entre todos los salvajes y en todas las tribus que se encuentran en los estadios inferior, medio y, en parte hasta superior de la barbarie, la mujer no sólo es libre, sino que también está muy considerada.” Y en abono a su afirmación, cita al misionero Arthur Wright que vivió durante muchos años entre los iroqueses-senecas, en relación a la situación de la mujer en el matrimonio sindiásmico: “[…] Las mujeres constituían una gran fuerza dentro de los clanes (gens), lo mismo que en todas partes. Llegado el caso, no vacilaban en destituir a un jefe y rebajarle a simple guerrero”. Claramente, en estos pasajes del salvajismo y la barbarie, nos encontramos ya en la época del matriarcado, es decir, del derecho materno, donde a la mujer, por el sólo hecho de ser mujer, no sólo era libre, sino también muy considerada; muy lejos de lo que se dice de la violencia feminicida. ¿Dónde pues, tiene origen la violencia sobre la mujer?

Más adelante, Engels se refiere al súbito incremento de la riqueza material de la sociedad antigua, gracias a la productividad del trabajo: “Convertidas todas estas riquezas en propiedad privada de las familias, y aumentadas después rápidamente, asestan un duro golpe a la sociedad fundada en el matrimonio sindiásmico y en la gens basada en el matriarcado.” ¡Ojo!, he aquí que asoma las orejas el verdadero culpable de la violencia feminicida: la propiedad privada. Sigamos con la obra “El derrocamiento del derecho materno fue la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo. El hombre empuñó también las riendas de la casa; la mujer se vio degradada, convertida en la servidora, en la esclava de la lujuria del hombre, en un simple instrumento de reproducción. Esta baja condición de la mujer, que se manifiesta sobre todo entre los griegos de los tiempos heroicos, y más aún en los de los tiempos clásicos, ha sido gradualmente retocada, disimulada y, en ciertos sitios, hasta revestida de formas más suaves, pero no, ni mucho menos, abolida.” Entonces no hay duda, el patriarcado es hijo legítimo de la propiedad privada.

Continuemos: “Los rasgos esenciales [del patriarcado] son la incorporación de los esclavos y la potestad paterna […]. En su origen, la palabra `familia´ no significaba el ideal, mezcla de sentimentalismos y de disensiones domésticas, del filisteo de nuestra época; al principio, entre los romanos, ni siquiera se aplica a la pareja conyugal y a sus hijos, sino tan sólo a los esclavos. `Famulus´ quiere decir esclavo doméstico, y familia es el conjunto de los esclavos pertenecientes a un mismo hombre.” Terminemos: “Esta forma de familia [la patriarcal, creada para preservar la propiedad privada] señala el tránsito del matrimonio sindiásmico a la monogamia. Para asegurar la fidelidad de la mujer y, por consiguiente, la paternidad de los hijos, [es decir, para asegurar la legitimidad de los herederos de la propiedad privada], aquella es entregada sin reservas al poder del hombre: cuando éste la mata, no hace más que ejercer su derecho.” Y Aquí tenemos, expuesta desde 1884, el origen verdadero de esas desigualdades que agravian los derechos humanos de la mujer y la violencia feminicida. En resumen, la violencia es uno más de los mecanismo de sometimiento utilizado históricamente por la clase socialmente dominante, y en la actualidad por los que defienden el neoliberalismo; oponernos sólo a la violencia contra las mujeres sin distinguir en ella la lucha de clases, es un error. Luchar para cambiar el modelo económico, es también luchar por acabar con la violencia feminicida. No hay de otra.

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