Unión Africana conduce a tierra prometida

**Durante los primeros días de esta semana, los jefes de Estado que componen el organismo regional renombrado UA, se dieron cita en Addis Abeba para discutir tópicos de interés multilateral que, de alguna forma, los involucran a todos.


Unión Africana conduce a tierra prometida

La Crónica de Chihuahua
7 de julio, 12:21 pm

Autor: Darcy Borrero Batista/ darcy@granma.cu

Bajo el lema de Aprovechando el dividendo demográfico mediante la inversión en la juventud, tuvo lugar la XXIX Sesión Ordinaria de la Asamblea de la Unión Africana, en Addis Abeba, Etiopía.

La tierra por donde desanduvo la hembra alfa o Eva negra, aquella primigenia mujer que dio origen al mundo según las más recientes hipótesis científicas, ahora toma la forma de Madre Patria para sus 55 hijos y otros tantos crecidos a los costados de sus mares.

Cualquiera pensaría que 55 hijos son demasiados para una madre sufrida y denigrada a lo largo de la historia. Pero África, lejos de quedarse con el sello de tierra maldita, ha emprendido un viaje hacia el futuro como Patria Grande, de la mano de la Unión Africana.

Sin renunciar a su pasado, el continente avanza hacia la integración que renaciera en el 2001, cuando se firmó el pacto de Sirte en la homónima ciudad de Libia. Quedaba renovada entonces la Organización para la Unidad Africana (OUA), «dedicada a incrementar la integración económica y política y a reforzar la cooperación entre sus Estados miembros».

Durante los primeros días de esta semana, los jefes de Estado que componen el organismo regional renombrado UA, se dieron cita en Addis Abeba para discutir tópicos de interés multilateral que, de alguna forma, los involucran a todos.

«Cumbre de UA concluye con llamado a colaboración firme entre países africanos» ha sido, con variaciones, el titular de algunos medios de comunicación que también destacaron «la necesidad expresada por el actual presidente de la República de Guinea y de la UA Alpha Conde de que África hable con una sola voz, y enfrente mancomunadamente el terrorismo, así como la realidad migratoria actual».

Al respecto, en la cumbre se reconoció, entre los problemas más significativos del área, la salida del continente de sus fuerzas vitales: la juventud. Ello se expresa en el llamado robo de cerebros, con cifras estimadas en 20 000 profesionales emigrantes por año. ¿Su principal destino? Occidente.

El sector más joven de esa población, dentro y fuera de los límites geográficos de la región, constituyó por consiguiente el blanco de los mandatarios esta vez. A él se dirigieron los discursos, en consonancia con el lema de la cumbre: Aprovechando el dividendo demográfico mediante la inversión en la juventud.

A raíz de las circunstancias descritas, el actual presidente del bloque reiteró el tradicional llamado a la unidad política de África. Aun cuando no se trata de una convocatoria nueva, este año se ha insistido en que la diáspora africana Onumérica y simbólicamente considerable en el continente americano se implique de forma activa en el desarrollo de la Unión.

Como parte de sus declaraciones de clausura, Conde exhortó, además, a la colaboración y solidaridad firmes para enfrentar los problemas de desarrollo, paz y seguridad, que no son pocos hoy día.

Entre las crisis que analizaron los jefes de Estado y de Gobierno en la cumbre sobresale el conflicto en Sudán del Sur, el país más joven del mundo tras la separación política de Sudán. Respecto a ese conflicto, funcionarios sostuvieron que «la cumbre es la última oportunidad para que las partes regresen a la mesa de negociaciones».

La independencia y total autodeterminación de la República Árabe Saharaui cuenta como otro de los temas centrales para la Unión Africana, heredera de la Unión de Estados Africanos creada por Kwame Nkrumah en 1958; la Organización para la Unidad Africana de 1963, o la Comunidad Económica Africana fundada en 1981.

Meses atrás, al incorporarse Marruecos a la entidad regional, después de haberla abandonado por voluntad propia cuando aún era OUA, se analizó el conflicto, siempre bajo el principio que rige a la organización: el respeto a la soberanía de cada Estado miembro.

Durante los dos días del encuentro, los jefes de Estado africanos analizaron el financiamiento y la reforma institucional de la UA, a fin de lograr una mayor autonomía. La independencia económica de Occidente resulta medular para estas naciones, si pretenden continuar en la línea de la descolonización.

No quiere decir que se desestime la ayuda financiera proveniente de los centros de poder mundial, y los organismos internacionales que la patentizan. Se trata fundamentalmente de tomar las oportunidades disponibles en el corto, mediano y largo plazo para lograr un continente próspero, en correspondencia con los objetivos de desarrollo de la agenda 2063, la cual abarca desde el empoderamiento de la mujer hasta la paz y la seguridad continental.

A fin de cuentas, la paz y la seguridad en África continúan siendo las grandes preocupaciones del grupo regional, y así lo expresó el excanciller chadiano Moussa Faki Mahamat, investido como nuevo presidente de la Comisión de la Unión Africana.

En su discurso de apertura dijo que «las condiciones en Sudán del Sur, Somalia, Libia, República Centroafricana, la tensa relación entre Djibouti y Eritrea, las dificultades en la aplicación del acuerdo de paz en Mali, y las situaciones políticas en países como la República Democrática del Congo, Burundi y Guinea Bissau, ocupan a la Unión Africana».

Así, la determinación de fortalecer los esfuerzos para fomentar soluciones políticas en áreas donde persiste la violencia, es vital para el organismo, enfrascado en conducir a la gran patria africana hacia tierra prometida y negada durante siglos. Una tierra prometida donde la sociedad civil sea protagonista y se creen eficientes mecanismos de respuesta a las necesidades humanitarias derivadas de la sequía, el hambre, o el terrorismo.

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