Totolapan lucha por conservar zona arqueológica

REPORTAJE/ Crónica de Chihuahua


Totolapan lucha por conservar zona arqueológica

La Crónica de Chihuahua
30 de mayo, 12:30 pm

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Fernando Castro

Totolapan es un pueblo tranquilo, limpio, pacífico y de arquitectura sencilla, antigua y bella, cuyos habitantes desde hace varias décadas han incorporado a su histórica vocación agrícola el oficio de la música de viento, a grado tal que se dice que en Morelos no hay una sola banda de metales que carezca de un músico de los Altos.

Pero hoy, en este pequeño pueblo de los Altos de Morelos –ubicado en la región norte del estado, entre Tlalnepantla, Tlayacapan y Atlatlahucan– no sólo se habla de música o de agricultura, sino también de un asunto viejo y nuevo a la vez: el destino de un área arqueológica prehispánica que se halla en el centro mismo de la cabecera municipal de Totolapan.

Se trata, dicen los pobladores, de los restos de un asentamiento arquitectónico anterior a la conquista europea, que está sepultado bajo el piso de lo que fue el convento de monjas de San Guillermo durante la Colonia Española y del cual parten varios túneles subterráneos que conectan con otros edificios y lugares del pueblo.

En ese predio hubo en el pasado inmediato una escuela en la que la alcaldesa María de Jesús Vital Díaz pretende construir un mercado pese a la oposición de la mayoría de los totolapenses, quienes proponen el rescate de estos vestigios arquitectónicos a fin de enriquecer su patrimonio monumental y establecer en ese predio un museo municipal.

Por ello, en cuanto la edil Vital Díaz inició los trabajos de construcción del mercado, los habitantes conservacionistas del área arqueológica y las bóvedas subterráneas se organizaron en masa, detuvieron la obra y ahora exigen una supervisión arqueológica integral del subsuelo del ex convento de San Guillermo.

En el curso de este proceso, el pueblo de Totolapan se quejó de que la alcaldesa proyectó el mercado sin consulta previa a la población y sin tomar en cuenta sus demandas y, también, de que la titular de la delegación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en el estado de Morelos, Alma Rosa Cienfuegos, no dio respuesta al recurso de inconformidad que se interpuso ante esta oficina en demanda de una excavación oficial y competente que verifique la situación arqueológica real del predio.

Manuel Humberto Galicia, vecino de Totolapan y guía de la Ruta de los Conventos, informó a buzos que en cuanto el pueblo decidió realizar las excavaciones se presentó un abogado para impedirlo y argumentar que en el predio donde se construye el mercado el propio INAH sólo había logrado rescatar en fecha previa 116 bolsas con cerámica.

Los vecinos inconformes de Totolapan cuestionan también el proyecto de mercado –un complejo comercial con 120 locales privados– porque la alcaldesa Vital Díaz dio en custodia el predio de la escuela sin considerar que éste forma parte del conjunto conventual de San Guillermo, no cambió legalmente su uso de suelo, no ha presentado planos de construcción y maqueta y se niega sistemáticamente a brindar una explicación sobre el estado actual de las bóvedas, algunas de las cuales han sido destruidas.

Por éstas y otras irregularidades, dijo Galicia, “el pueblo ha decidido suspender los trabajos, resguardar el inmueble y exigir a la alcaldesa María de Jesús Vital se presente para que dé una explicación sobre sus malas acciones”.

El pueblo se levanta

El repique de las campanas de la iglesia de Totolapan sonó en todo el municipio. Niños, amas de casa, adultos mayores, jóvenes y algunos hombres que no fueron a trabajar ese día, asistieron al llamado. Era el anuncio para frenar la obra de construcción del mercado que se edificaría en el terreno ubicado al lado de la iglesia.

El pueblo se había manifestado previamente en contra de la obra y ante la nula respuesta de las autoridades decidió bloquear el crucero del kilómetro 88 de la carretera Atlatlahucan-Cuautla.

Minutos después del inicio de la manifestación, en la que los principales recursos de protesta consistían en voces, gritos, banderas y la exhibición de cartulinas y pancartas alusivas a la demanda de detener la construcción del mercado, un grupo de alrededor de 70 personas se acercó al contingente y sin mediar palabras golpeó y agredió a los integrantes de la marcha. Esto ocurrió justo frente al módulo de policías.

“Llegaron con tubos y varillas, otros llevaban palos y se habla de que uno llevaba un arma de fuego; entre los disturbios ya no pude ver mucho; golpearon a una compañera y los policías no hicieron nada. Era un grupo enviado por la presidenta municipal”, señaló una de las víctimas. La denuncia oficial de los habitantes de Totolapan contra este atentado está reproducida en la página oficial del Movimiento Antorchista Nacional.

Un día después, el lunes 17 de octubre de 2016, la presidenta municipal reinició la construcción del mercado, cuyos trabajadores manuales y maquinistas fueron protegidos por un fuerte dispositivo policial de seguridad.

Frente a este hecho, el comité ciudadano, integrado por cerca de 600 habitantes, se presentó ante el Palacio Municipal a pedir una explicación y la alcaldesa respondió enviando a la policía para que golpeara a los manifestantes. En el operativo, cuatro personas resultaron lesionadas. Fue entonces cuando los ciudadanos decidieron marchar de nueva cuenta al Km 88 de la carretera Cuauhtla-Chalco para manifestarse pacíficamente y hacerse escuchar.

El subsecretario de Gobierno, Ricardo Robledo, intervino y convocó al comité ciudadano a un diálogo para buscar un acuerdo, aceptó y pidió que en dichas pláticas participara la dirigencia regional de Antorcha que encabeza Miguel Ocampo. Se definió el lugar y la fecha de la primera plática, pero en lugar del subsecretario Robledo, lo que llegó fue un grupo de cerca de 80 golpeadores armados con piedras y palos que arremetieron contra los manifestantes.

Este grupo de golpeadores procede de Nepopualco y está plenamente identificado con la presidenta municipal Vital Díaz, ya que fue el mismo que actuó en el Km 88 de la carretera Cuauhtla-Chalco para golpear a los manifestantes, y al que no detuvo la policía del Mando Único. ¿Quién les dio la orden de agredir? ¿Por qué no se presentó a tiempo el subsecretario Ricardo Robledo e intervino como había sido su promesa?

A la fecha en Totolapan existe una profunda indignación por la agresión sufrida y en el gobierno estatal de Morelos no se percibe el mínimo interés de las autoridades con capacidad de intercesión y decisión para establecer el diálogo, ni mucho menos para presentarse a tranquilizar los ánimos de los indignados ciudadanos.

La alcaldesa no despacha en Palacio

Para recoger la versión de las autoridades municipales, buzos trató de localizar a la alcaldesa Vital Díaz en el Palacio Municipal, pero a la fecha no ha sido posible entrevistarla. Tras varios intentos por comunicarnos con ella, uno los funcionarios señaló que no se encuentra laborando en su oficina.

Aunque Vital Díaz dijo a los medios locales que la administración municipal sufragaría los gastos de las heridas y daños físicos sufridos por los habitantes que han padecido sus agresiones, los simpatizantes del Comité del Rescate de los Túneles insisten ahora en exigir su renuncia y la de todos los integrantes del Cabildo.

Esta demanda está a la vista en varios puntos de la cabecera municipal así como en las mantas y pancartas puestas en sus alrededores.

En la minuta de trabajo firmada el 18 de octubre por el Comité del Rescate de los Túneles, los habitantes establecieron, en el séptimo punto, exigir la destitución de la actual presidenta municipal “por actuar de manera represiva contra sus gobernados y violar todo derecho constitucional y legítimo”. El documento ha sido difundido también en las redes sociales.

Después de la más reciente de las agresiones, la alcaldesa de Totolapan negó haber contratado a habitantes de la comunidad de Nepopualco para agredir al grupo que propone convertir en museo las ruinas arqueológicas prehispánicas y los túneles coloniales, en lugar de construir un mercado.

A pesar de que en las mesas de trabajo entre los afectados y los gobiernos municipal y estatal han acordado frenar los trabajos para la construcción del mercado, la señora Vital Díaz amenazó con seguir la obra pese a que está pendiente de ejecución un estudio que realizará la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) sobre la factibilidad arqueológica, histórica y jurídica de la misma.

Hoy la presidenta municipal de Totolapan, María de Jesús Vital Díaz, empeñada en sacar adelante su proyecto personal, carece del respaldo mayoritario de la población.

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