Teorías macroeconómicas actuales

Por Brasil Acosta Peña


Teorías macroeconómicas actuales

La Crónica de Chihuahua
2 de junio, 16:55 pm

(El autor es Doctor en economía por el Colegio de México (COLMEX) con estancia en investigación en la Universidad de Princeton, fue catedrático en el Centro de Investigación y Docencia económica y articulista en la revista económica Trimestre Económico.)

El Doctor Adrián González Estrada es el autor del libro intitulado Teorías Macroeconómicas Actuales, que comentaré en este modesto espacio de opinión. Celebro con entusiasmo la aparición de este libro, pues por fin se llena un hueco teórico que hacía falta por cubrir.

Son tantas las corrientes y tantas las visiones de la macroeconomía que confunden tanto al estudiante despistado como al publico no avezado en temas macroeconómicos. Normalmente los profesores toman partido por una de las corrientes macroeconómicas sin hacer un balance crítico de los aspectos positivos y negativos de la teoría que defienden.

Tampoco realizan un análisis crítico científico de las corrientes contrarias a la que defienden y prácticamente las desechan. De esta suerte, en función de la orientación teórica del profesor, que normalmente no aclara desde el principio de clases, el alumno queda irremediablemente expuesto a su visión y a la corriente que defienda y se queda enredado en la madeja de una serie de concepciones que se contradicen, se refutan entre sí y dejan al individuo perdido en el limbo.

Por su parte, los libros de macroeconomía también confunden al estudiante en virtud de que orientan sus planteamientos a los principios que defienden, pues los profesores que los escriben hablan bien de su corriente y mal de las que no son su corriente. Era necesario, pues, poner de relieve con toda claridad el origen y el proceso histórico del desarrollo de las distintas corrientes que hoy conocemos, mediante una perspectiva crítica, poniendo de manifiesto el estado actual de la macroeconomía y las tareas que le restan por cumplir.

Por eso es muy importante la clasificación y el análisis crítico que el doctor Adrián González Estrada hace de las corrientes macroeconómicas desde su origen hasta nuestros días y que supera a las clasificaciones anteriores que carecían de una visión histórica y que pongo de manifiesto enseguida.

Divide las corrientes en dos grandes agregados: la corriente marxista, que a su vez divide en dos: la tradicional y la analítica. Por otro lado, habla de la escuela neoclásica, a la que divide en dos grandes rubros: la escuela neoclásica heterodoxa y la escuela neoclásica ortodoxa.

De la escuela heterodoxa se derivan: 1) el keynesianismo ortodoxo, 2) la síntesis neoclásica, 3) el neo-keynesianismo y 4) el crecimiento endógeno, la escuela evolutiva, la racionalidad acotada, etc.; de la escuela ortodoxa surgen tres corrientes principales: 1) la escuela monetarista, 2) la nueva escuela austriaca y 3) la nueva escuela clásica. De esta última se derivan tres corrientes: 3.1) la escuela de las expectativas racionales, 3.2) la escuela de los ciclos monetarios y, finalmente, 3.3) la escuela del equilibrio dinámico-estocástico de la economía.

El doctor Adrián se formó en la Universidad de Minnesota y ello influyó para la comprensión de la existencia de una teoría del valor que se resume en la teoría del equilibrio general dinámico-estocástico. Es importante señalar que el autor reconoce clara y francamente que la base de la comprensión de muchos de los aspectos de la teoría del valor plasmados en la del equilibrio general dinámico-estocástico, pueden encontrarse ya esbozados en la gran obra de Carlos Marx: El Capital y, efectivamente, Marx señaló que si el mercado de una determinada mercancía se encontraba en equilibrio, su precio coincidía con su valor; lo mismo que la Regla de Fisher en teoría monetaria, ya está expresada en Marx y no le dan el crédito al genio de Tréveris, sino al profesor Fisher.

El libro va señalando las condiciones objetivas y subjetivas que hacen que las corrientes macroeconómicas afloren, se fortalezcan, se debiliten y surjan nuevas. Estudia el Keynesianismo y su fracaso, el nacimiento de una nueva visión keynesiana; estudia también las expectativas racionales, las expectativas adaptativas y otras tantas visiones que se estudian en la macroeconomía de manera descoyuntada, hasta la aparición y desarrollo de la Nueva Escuela Clásica, visión que el autor defiende con argumentos lógicos que se reflejan en los siguientes párrafos:

Dice el autor: “La unificación de estas tres teorías: la del crecimiento económico, la de las fluctuaciones cíclicas y la del equilibrio general dinámico-estocástico de la economía, es una invaluable contribución de la Nueva Escuela Clásica, unificación teórica que seguramente seguirá teniendo importantes implicaciones para el desarrollo de la economía”.

Dentro de las aportaciones econométricas señala que: “La nueva escuela clásica ha creado una nueva econometría, en la que tienen más peso los fundamentos teóricos de la economía y los fundamentos matemáticos de la dinámica económica que los métodos estadísticos de la vieja econometría. Se trata de una nueva econometría basada en el método de la teoría del equilibrio general dinámico-estocástico”.

También nos explica que “la causa de la crisis financiera global fue el crecimiento exorbitante, no regulado en ni registrado estadísticamente, del mercado de Repos y de las actividades financieras sombra, las cuales sobrepasan, con mucho, las actividades normales, observadas y vigiladas, de los bancos”. (Repos: Mercado de compra y recompra de bonos de alto riesgo).

Pero también es crítico al señalar que: “tanto los fundamentalistas del mercado como los fundamentalistas del estado son extremistas y, en consecuencia, unilaterales, por lo que están equivocados”.

Y reconoce que: “El problema fundamental es que millones de personas sólo poseen para vivir su fuerza de trabajo, y la base es social de la acumulación en muchos países es muy estrecha, por lo que esas asignaciones “Pareto óptimas” pueden muy bien estar acompañadas de pobreza e incluso de miseria, eufemísticamente también llamada pobreza extrema”.

“Se puede postular que el problema teórico central de una macroeconomía es la explicación científica de todos los fenómenos macroeconómicos mediante una teoría científica del valor, que en el caso de la nueva escuela clásica es la teoría del equilibrio general dinámico-estocástico de la economía.

“La nueva escuela clásica ha explicado como nunca antes la disparidad en el ingreso per cápita que se observa por países a nivel mundial. Ha explicado rigurosamente el papel fundamental del avance técnico y de las fuerzas productivas para el crecimiento económico, así como la importancia de eliminar los intereses monopólicos de todo tipo para la incorporación de los avances técnicos al proceso productivo”.

“La teoría del equilibrio general dinámico-estocástico omite el análisis cualitativo de las relaciones cuantitativas entre las categorías económicas lo cual le lleva al fetichismo de todas las relaciones de producción”, como dijo Marx. “Así, se piensa que el capital produce ganancias con la misma naturalidad con que el cerezo produce cerezas” dice el autor.

El autor reconoce que en “La nueva escuela clásica predomina, muy claramente, el aspecto analítico matemático, lo cual le da solidez y fuerza. Por otra parte, su visión es muy débil e insatisfactoria por lo que respecta su contenido social”.

Termina el doctor Adrián su libro diciendo: “mucho provecho se podrá obtener de su estudio crítico y, más aún, de su superación. Ésta es una tarea que está por hacerse”. Efectivamente, falta desarrollar toda la economía marxista y proponer con ella un nuevo modelo económico productor de riqueza pero que la distribuya equitativamente entre quienes la producen y esa tarea está también por hacerse y hay que poner manos a la obra, que el mundo entero y los proletarios lo necesitan.

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