Se incendió una sierra, y al cabo de 27 días apenas se enteró el gobernador de San Luis

**Veintisiete días de indolencia, hueva, inacción y falta de capacidad. 27 días en que literalmente el fuego ha consumido más de 6 mil hectáreas de vegetación (50% de ellas de pino y encino). 27 días en que un grupo de brigadistas se la ha partido, a pesar, de la incapacidad de sus jefes.


Se incendió una sierra, y al cabo de 27 días apenas se enteró el gobernador de San Luis

La Crónica de Chihuahua
16 de mayo, 11:31 am

Por: El Legislador/
codigosanluis.com

Tuvieron que pasar 27 días del incendio forestal en la Sierra de San Miguelito para que el Gobernador se diera cuenta de que hacía demasiado calor, quizá provocado por el efecto invernadero que el humo (como barrera o sombrilla) evitara que los rayos del sol regresasen al espacio y se quedaran en la ciudad como un embudo que atrapa el calor.

Veintisiete días de indolencia, hueva, inacción y falta de capacidad. 27 días en que literalmente el fuego ha consumido más de 6 mil hectáreas de vegetación (50% de ellas de pino y encino). 27 días en que un grupo de brigadistas se la ha partido, a pesar, de la incapacidad de sus jefes (no operativos) de Conafor, Protección Civil, Bomberos, Secretaría de Gobierno, SEGAM; de plantear una estrategia para combatir un incendio forestal que se les fue de las manos desde el día 1 y que hoy día 28, se atienen a la primera verdad de la indolencia: “que se apague solo, ya se apagará”; claro que se apagará cuando ya no quede combustible por quemarse. Así o más cínicos.

El daño ambiental está hecho, imaginemos 15 Parques Tangamangas. Se atienen a que el artículo 97 de la Ley de Desarrollo Forestal indica que en un terreno forestal incendiado no se pueden iniciar cambio de uso de suelo en 20 años. ¡Qué consuelo da la indolencia¡.

La Sierra de San Miguelito (SSM), importante zona de recarga de acuíferos y de captadora de C02, poco le importó al gobernador para haberle tomado consideración desde el primer día, que fuera Área Natural Protegida, tampoco importó. Aunque, -aquí viene la trampa-, el área siniestrada no es parte del “Área Natural Protegida, Reserva Estatal” publicada en el periódico oficial del 20 de septiembre de 2018.

Los que saben de esto, dicen que las especies forestales pueden recuperarse en esos 20 años, ¿pero y las especies de fauna, ésas pueden recuperarse?, más triste aún, ¿las especies endémicas del lugar?, ¿para dónde corrieron si ya no hay bosque?, ¿las que no pudieron huir como el lagarto cornudo, la cascabel negra fueron quemadas? ¿las aves como el águila real que tenía sitio de anidación?.

El daño ecológico y al medio ambiente apenas vamos a poder conocerlo. Dicen que las crisis sacan lo peor de uno. El problema es que para el Gobernador esto ni siquiera fue una crisis, y lo peor de él ya lo conocemos para qué le jugamos al bromista. Aunque sí que da tiempo ir a tomarse la selfie con los brigadistas el domingo 12 de mayo (después de 27 días de incendio se le ocurre pensar que el humo no eran señales, era algo serio).

¿Por qué el Gobernador, en pleno uso de sus facultades, al ver que sus capacidades eran rebasadas desde el inicio, no tuvo el valor de solicitar apoyo a la Federación, SEDENA y SEMAR?

¿Por qué después del día 24 apenas y se reunió el Comité Estatal de Incendios Forestales?

¿Por qué se contrataron 2 helicópteros y se gastó inútilmente en combustible para los propios estatales, cuando con ese recurso se pudo haber traído helicópteros con helibaldes y uso de retardante en el agua, equipo especializado en incendios de copa?

¿O es que quizá prefirió no escuchar a la gente de Conafor y en consecuencia hacer crecer aquel murmullo ciudadano de que todo es en razón de beneficiar a la larga a algunos comuneros que quieren vender a los rapaces inmobiliarios?

Al no ser el área siniestrada parte del Área Natural Protegida Reserva Estatal publicada en periódico oficial en septiembre de 2018, debe ser sujeta a una veda forestal, de manejo y reintroducción paulatina de especies. Hay que estar pendiente de ello, porque esto huele más allá que el sudor agrio de la indolencia, huele a un acuerdo cobrable en unos años, cuando hayamos olvidado todo, somos un pueblo sin memoria.

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