Proceso inflacionario, callejón sin salida

EDITORIAL


Proceso inflacionario, callejón sin salida

La Crónica de Chihuahua
6 de marzo, 22:00 pm

En los últimos años, el aumento de precios ha sido imparable y en 2017 parece haber llegado al punto más alto en varios sexenios, lo que hace a este semanario volver a tocar el tema en su reporte especial.

Comúnmente se habla de inflación refiriéndose al fenómeno de elevación general de precios que constantemente ocurre en la sociedad capitalista. En realidad, el aumento de precios es un efecto en el proceso inflacionario; lo esencial es la depreciación, la pérdida de valor de la moneda, del dinero circulante frente al valor de las mercancías producidas.

El valor de la producción total en un país debe corresponder al valor total del dinero necesario para que esas mercancías circulen; si esta correspondencia deja de existir, si la igualdad se pierde, el mecanismo de los precios la restablece; por ejemplo, en el supuesto de que la producción total estimada en un año fuera igual a cien mil millones de pesos mexicanos, serían necesarias cien mil millones de monedas de a peso para que ocurriera la circulación; si el banco central del Estado, encargado de emitir la cantidad indispensable; en vez de producir la cantidad necesaria produce el doble o el triple de dinero, entonces por cada unidad de valor producido tendrá que duplicar o triplicar su precio; se iniciará un proceso de elevación de precios; la causa reside claramente en el exceso de circulante, he ahí la esencia de la inflación: la excesiva emisión de circulante que repercute en los precios, elevándolos; primero hubo inflación de circulante, después inflación de los precios.

Como se ve, existe una confrontación de valores entre dos grandes grupos de mercancías: las de consumo y la mercancía dinero, que representa al oro; todo el dinero circulante representa al oro, su valor está respaldado por el valor del oro.

Hace mucho tiempo que este metal no circula en el mercado, circulan sus representantes en forma de papel moneda (billetes) o moneda fraccionaria metálica, pero de menor valor que el oro; el Estado respalda, garantiza estos signos; por tal razón son aceptados por la gente como si fueran oro. Si poseemos un papel que representa mil pesos, actuamos como si tuviéramos mil pesos de oro y no de papel.

Los problemas comienzan cuando las leyes del capitalismo operan: la ley fundamental del capitalismo es la anarquía de la producción; los capitalistas producen lo que quieren y cuanto quieren, su límite lo marca el monto de su capital y la posibilidad de realizar en dinero el valor de las mercancías producidas y la posibilidad de sus ventas; ya sabemos que esta anarquía y la sed de ganancias conducen a las crisis económicas.

Esta anarquía es también válida para el productor de dinero, el Estado; si sus ingresos son menores que sus gastos, encuentra la solución del problema produciendo más dinero, rompiendo así la paridad entre el circulante y el valor del volumen producido. Si enfrenta presiones, guerras, problemas de seguridad, también recurre a la producción de dinero; si es necesario enfrentar problemas de construcción, el gobierno recurre al banco central y produce un mayor volumen de circulante.

La inflación tiene en su esencia, entonces, las leyes del capitalismo; la libertad absoluta para los dueños del capital, la irracionalidad, la anarquía en la producción, la voracidad, la imposibilidad de controlar la igualdad de valor entre el volumen de mercancías y el dinero circulante.

Ante la imposibilidad de erradicar el proceso inflacionario, sólo queda atenuar sus efectos sobre quienes lo sufren más: las mayorías trabajadoras; pero esto requiere aplicar cierta política económica que enfrentaría al Estado con la clase empresarial a la que representa. Aquí nos encontramos frente a un callejón sin salida.

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