«Por Esto!» ataca calumniosamente al pueblo organizado

** «Por Esto!» le da cuerda a un calumniador cuyo servilismo hacia el poder provoca náuseas, un tal Gilberto Balam Pereira, que con la mayor vileza reproduce sin demostrar nada, las peores bajezas sobre Antorcha.


«Por Esto!» ataca calumniosamente al pueblo organizado

La Crónica de Chihuahua
2 de mayo, 08:36 am

Por Pável Calderón Sosa

Durante la larga carrera de AMLO como candidato presidencial, el diario Por esto! siempre lo acompañó; fue eco de sus acertadas denuncias de atropellos en contra de los mexicanos; fue medio de ventilación de los excesos, de la corrupción, de las cifras de muertos por la terrible violencia que se potenció a partir de la declaración de guerra contra el narco. Ningún periódico de la península de Yucatán difundió como Por esto! en tantas primeras planas y a ocho columnas, las críticas de AMLO contra el statu quo, así como sus declaraciones de que trabajaría a favor del pueblo, mejoraría la economía, cesaría la violencia desenfrenada, no reprimiría y trabajaría con el pueblo y para el pueblo; difícil sería encontrar un registro más completo de cobertura de la campaña electoral lopezobradorista. Ahora es más fácil para este diario, por tanto, contrastar los hechos del ahora presidente de la república con todo lo que dijo -y dice aún desde el púlpito- durante su larga campaña.

Pero ahora que es momento de que el referido diario muestre objetividad, resulta que calla ante tremendas incongruencias del hoy presidente; a pesar de que muchas de las cosas que ofreció hoy no las está cumpliendo o las viola flagrantemente, aquel esconde cuidadosamente los incumplimientos y, en cambio, apologiza cualquier acción presidencial y difunde la versión no que mejor refleja la realidad, sino la que mejor adecúa los hechos a la verborrea oficial: en una “inexplicable” falta de oficio periodístico acepta sin chistar las explicaciones más inverosímiles que emanan de la boca de AMLO y acólitos en torno al combate a la violencia con el ejército, disfrazado de Guardia Nacional, cuando había prometido no combatir “el fuego con el fuego"; también acepta y divulga la desaparición - por “corrupción”, se nos dice, pero no se presenta una sola prueba- de comedores comunitarios que beneficiaban a decenas de miles de pobres, la drástica disminución del recurso para guarderías por la misma causa, el aumento de los precios a las gasolinas, la desaparición de PROSPERA y otros programas sociales, etcétera. Bastaría que cualquier día de estos, el director en jefe volviera páginas atrás para encontrar que el blanco se trocó en negro y a las palabras, bien grabadas en papel de imprenta, se las llevó el viento de “renovación” de la 4T.

Pero hay un hecho especialmente grave que me interesa destacar: el presidente ha atacado tan abusiva como injustamente desde cualquier foro a una organización de humildes: al Movimiento Antorchista Nacional -a quien él ha rebautizado con sorna como “la antorcha mundial”. En las páginas del diario de marras es comprobable que Antorcha defiende a los pobres: si se repasa históricamente su lucha en cualquier punto de la península, aunque no siempre bien tratada ni retratada por Por esto! cualquier observador atento encontrará un denominador común en ella, la defensa de los desvalidos: lucha por caminos de acceso a las comunidades, pavimentación de calles, electrificación de colonias marginadas, regularización de lotes habitacionales, introducción de servicios de agua potable y energía eléctrica, indemnización por siniestros a pequeños productores del campo, apoyo a artistas y deportistas para practicar la actividad de su preferencia, fundación y reconocimiento de albergues y escuelas para servicio de estudiantes pobres, apoyo con insumos y herramientas a campesinos humildes, mejoramiento a la vivienda de los necesitados, etcétera; todas estas causas no pueden ser defendidas contra todas las dificultades que oponen los poderosos para llevarlas al éxito, soportando ataques y difamación de todo tipo, sino por una organización auténticamente popular, comprometida con el pueblo y dispuesta a sortear los peligros que de este compromiso emanan. Y ahí están los resultados concretos y comprobables de esta lucha que por décadas ya, enarbola Antorcha en la península: decenas de miles de beneficiados por los resultados; basta acudir a las comunidades a preguntar a los beneficiarios o ver las obras que se han construido para que escuchemos el grito unánime: ¡Antorcha trabaja y lucha por los pobres de México! Esto lo dicen los hechos y el pueblo beneficiado, que son los jueces últimos de verdad.

Y por increíble que parezca, todo esto que se puede encontrar en las mismas páginas de un periódico que se ha autodefinido, por boca de su director general, como defensor de las causas populares, como vocero de los “sin voz”, es hoy ignorado por el mismo diario y sus amanuenses. Ahora cualquier boletín oficial o nota infamante contra Antorcha y los humildes que representa, es reproducido con impresionante rapidez. En los últimos meses, desde sus páginas se nos ha tildado casi a diario y cada que se repiten los ataques presidenciales, de “intermediarios”, de líderes corruptos que se quedaban con buena parte de los apoyos en efectivo destinados a los pobres, como los distribuidos por Prospera; pero, contrarios a su oficio, jamás se han preocupado de probar nada, ni lo podrán probar jamás, pues todo mundo sabe que esos apoyos se distribuían personalmente por funcionarios de gobierno y no por ninguna organización “intermediaria”. En sus páginas también se le da cuerda a un calumniador cuyo servilismo hacia el poder provoca náuseas, un tal Gilberto Balam Pereira, que con la mayor vileza reproduce sin demostrar nada, -distintivo de los de su especie- las peores bajezas sobre Antorcha: grupo de porros, huachicoleros, secuestradores, abucheadores de AMLO mandados por el PRI pagados con 500 pesos y unas cervezas, entre otras lindezas. ¿Es este el periodismo de las mejores causas? ¿Así pretende el diario de la dignidad, identidad y soberanía ser parte de una transformación que se nos anunció con bombo y platillo? ¿Toda una tradición del periodismo crítico se rebajará a simple vocero del ahora mandamás del país? ¿Será simple escalón sobre el que se posa quien desea lanzar defecaciones verbales? ¿Será así como Por esto! Refrenda su periodismo objetivo y de izquierda?

El miércoles 24 de abril, Antorcha inició una lucha porque se incorpore a sus agremiados al programa de adquisición de insumos agropecuarios a bajo costo que encabeza el gobierno del estado de Yucatán, y oficiosamente, el jueves 24, Por esto! nos tildó de pretender reincidir en el “intermediarismo” que “ahora combaten las nuevas políticas públicas”. ¿Ahora este influyente medio peninsular formará en la primera línea de los enemigos de los derechos de petición, organización y protesta públicas consagrados en nuestra Carta Magna? ¿En serio combatirá, so pretexto del artificial combate al “intermediarismo”, las únicas armas que le quedan a los humildes para su defensa contra los abusos del poder? ¿Persistirá en su error histórico? Poco falta para averiguarlo, pues el antorchismo no se arredrará y defenderá los derechos del pueblo como siempre lo ha hecho, asumiendo todos los riesgos anejos al oficio de los auténticos luchadores sociales.

Dejemos sentado, sin embargo, que la prensa que persiste en alinear con el poder y el poderoso calculando que es donde le conviene estar, puede cometer un grave error, pues el poder no es eterno y quienes hoy lo detentan y abusan de él, afectando a las mayorías, por ley histórica caerán, serán el desperdicio de la historia como ya muchos en el mundo han sido y, junto con ellos, irán quienes hoy les sirven de rodillas. La realidad, tozuda como es, cambia más rápido de lo que algunos piensan o quieren, y quienes hoy se autoproclaman gobernantes salvadores del pueblo pueden mañana ser vistos por éste como sus nuevos opresores, como unos tiranos a los que hay que mandar de regreso al lugar de donde salieron.

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