Piezas de madera y mascarería de Huitzuco: grandeza del arte popular

**Para las tallas se usa madera de zompantle o colorín, copal, aguacate, parota, clavellino y otras especies locales. La técnica, con ligeros cambios, se aplica con el corte de la madera, el secado y selección, así como el tallado, que se realiza a navaja y escoplo.


Piezas de madera y mascarería de Huitzuco: grandeza del arte popular

La Crónica de Chihuahua
23 de octubre, 11:13 am

Ciudad de México.- Este arte de las pieza y las máscaras de madera, ya se estableció como altamente deseable y es buscado con asiduidad por el público conocedor; pero incluso cualquiera que pase por los puestos ambulantes alrededor de la Plaza de la Ciudadela, se siente atraído por el virtuosismo y la originalidad de sus diseños.

Desde hace ya varios meses, los vendedores en esta plaza ya no se dejan ver. Sólo en el mercado de enfrente, el de artesanías de la Ciudadela, es posible adquirir estas piezas. Pero no se crea que están en cualquier puesto: si usted quiere buen precio, no dude en trasladarse directamente al último rincón a su derecha, donde lo va a atender un conocedor que tiene un buen surtido y le puede explicar, tanto el origen de esta artesanía, como la composición y el significado de cada una.

De entrada, hay que establecer la información esencial: El principal centro productor de máscaras y figuras en madera es San Francisco Ozomatlán, perteneciente al municipio de Huitzuco de los Figueroa, en el estado de Guerrero.

¿Cuál es el origen de este tipo de trabajos en maderas nativas? La influencia de las culturas indígenas originales sobre los rituales y las festividades que trajeron y les impusieron los conquistadores, permitió incorporar el arte nativo y sus colores, así como su imagenería traslapada con las nuevas costumbres y festivales de carácter religioso. Aquí está la zona arqueológica de Cuetlajuchitlán, principal núcleo urbano del Preclásico Tardío perteneciente a la Cultura Mezcala, en el municipio de Huitzuco de los Figueroa y a tres kilómetros de la localidad de Paso Morelos.

El resultado de esta fusión cultural es notable. Para las tallas, por lo general se usa madera de zompantle o colorín, copal, aguacate, parota, clavellino y algunos otros árboles locales. La técnica, con ligeros cambios, se compone del corte de la madera, el secado y selección, así como el tallado, que se realiza a navaja y escoplo. Enseguida, la figura tallada recibe un baño de blanco de España y después se aplican los colores, que tratan de igualar a la piel de los personajes representados, entre los que destacan moros, tlacololeros y diablos. Las máscaras incluyen un conjunto de rasgos característicos para la identificación de los diferentes personajes; para el caso de los diablos, es usual incluir grandes cuernos de chivo, además de figuras de reptiles y sapos que se pasean por el rostro demoniaco.

Este trabajo también se realiza en Toloapan, Tixtla y Ahuacuotzingo.

VARIANTES ARTESANALES

Desde fecha más reciente se manufacturan figuras de diablos, calaveras y ángeles mofletudos. Vale la pena mencionar el trabajo monumental de los muebleros de Venta Vieja, Chilpancingo, hecho con troncos de distintos árboles, como parota y guamúchil, o de cactáceas del cañón del Zopilote, con los que manufacturan sillones y juegos de salas, entre otros.

En los alrededores de Taxco, Tetipac, Pilcaya e Ixcateopan, un trabajo que se ha extendido es la manufactura de muebles coloniales con madera de cedro y ocote; también los muebleros de Omitlán han ganado terreno en los últimos tiempos con maderas de cedro, ocote y palo de rosa o palo morado.

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