Paricutín, 75 años de ver nacer un volcán

**A diferencia de los viejos volcanes apagados, su historia fue atestiguada por personas cuya vida cambió el día que vieron crecer la tierra 80 metros en una semana para derramar lava y arena.


Paricutín, 75 años de ver nacer un volcán

La Crónica de Chihuahua
11 de abril, 20:02 pm

Por Paloma Carreño Acuña/ Conacyt

Morelia, Michoacán. 10 de abril de 2018 (Agencia Informativa Conacyt).- Fue el 20 de febrero de 1943 cuando un estruendo anunció su nacimiento, era el grito de la Tierra que estaba pariendo un volcán. Lo nombraron Paricutín por su origen purépecha que lo carga del significado «lo que está al otro lado».

Al otro lado porque, a diferencia de los viejos volcanes apagados, su historia fue atestiguada por personas cuya vida cambió el día que vieron crecer la tierra 80 metros en una semana para derramar lava y arena.

La historia de Dionisio Pulido, el hombre que sintió el crujir del suelo, ha creado la identidad del Paricutín, el volcán más joven del continente, señala el geofísico Jaime Urrutia Fucugauchi, investigador del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Los pobladores de San Juan Parangaricutiro (actualmente Nuevo San Juan, que se refundó después del evento) afirman que sintieron un estruendo en la tierra, de la que comenzaron a emanar gases y humo. En ese momento era imposible saber que se trataba del surgimiento de un volcán.

El doctor en geofísica y física espacial de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES), unidad Morelia, Luis Antonio Domínguez Ramírez, afirma que existe una relación muy íntima entre los sismos y los volcanes, pues ambos se generan por movimientos debajo de la tierra. En el caso de los sismos se da en las placas tectónicas, mientras que en los volcanes lo que se mueve es el magma que al subir genera sismos.

Refiere dos formas de definir un volcán. Poética: «Un volcán es la respiración de la Tierra». Científica: «Un volcán es roca fundida que sube a la superficie de la Tierra».

Como festejo de su 75 aniversario, se presentó la reedición del libro facsímil Cómo nace y crece un volcán. El Paricutín del Dr. Atl en el Centro Cultural Clavijero, en Morelia, Michoacán. La obra fue prologada por Jaime Urrutia Fucugauchi y comentada por Luis Antonio Domínguez Ramírez.

Además, se presentó Parhikutini, el documental, de Santiago Arau, corto documental que narra la historia del volcán a partir de los pobladores que lo vieron nacer, algunos de los cuales «son más antiguos que la montaña misma».

«Los volcanes juegan un papel fundamental en el mantenimiento del equilibrio de la atmósfera, ya que es por donde el centro de la Tierra respira de los gases y sustancias. De esta forma, el agua que la tierra toma de los océanos regresa a la superficie».

Domínguez Ramírez afirma que el Paricutín permitió ver por primera vez nacer un volcán y para entenderlo se relacionó con aspectos familiares. Refiere el fenómeno de humanización del volcán, que al nacer fue registrado con un acta de nacimiento que firmó el presidente municipal de San Juan en 1943 y que se encuentra en el archivo histórico del Instituto de Geología de la UNAM.

La personalidad del volcán

La temperatura y la química son los factores que determinan el tipo de volcán. El Paricutín es uno de los conocidos como conos de ceniza, que son volcanes pequeños pero con pronunciadas pendientes y que hacen erupción solo una vez.

Además de estos, existen los estratovolcanes como el Popocatépetl, el Iztaccíhuatl y el Nevado de Toluca, que son muy altos y que tienen múltiples erupciones. O los sin escudo, que abarcan grandes extensiones de terreno, aunque no sean tan altos, como los de Hawai.

Domínguez Ramírez explica que el papel de la química para determinar el tipo del volcán se encuentra en la dinámica que se da en la profundidad, volcanes como el Paricutín surgen de zonas de subducción, es decir, la tierra trae agua de los océanos que se subduce generando que una placa tectónica entre por debajo de la otra, permitiendo que esa agua entre y se combine con otras sustancias que se funden y suben.

Pero existen otros como los de escudo, debajo de los que existen plumas del manto, de donde sube el magma y que tienen mucha menos agua.

En México, y específicamente en Michoacán, existen de los dos tipos de volcanes juntos, lo que resulta curioso a los científicos, por lo que llegan a plantearse las hipótesis de que pueden existir juntos por las plumas del manto debajo de las zonas de subducción.

La capilla que sobrevivió

La presencia humana en este acontecimiento revistió la historia del Paricutín de un misticismo sobrenatural. La actividad volcánica que se mantuvo durante nueve años, 11 días y 10 horas, según R. E. Wilcox, del Servicio Geológico de Estados Unidos​, dejó enterrada en arena y lava a la comunidad de San Juan Parangaricutiro, todo excepto el altar y cúpulas de la capilla de San Juan.

Urrutia Fucugauchi comenta que el templo no fue cubierto por completo debido al curso natural que siguió la lava, por su arquitectura y por la estructura del suelo.

Para determinar este fenómeno, Domínguez Ramírez señala que se ha observado que la roca volcánica que enterró a la ciudad está conformada por dos tipos diferentes de lava: la doble A, que es la predominante en el Paricutín y que forma bloques grandes, es densa y se mueve muy despacio, lo que pudo influir en que sobreviviera el templo debido a que lleva menos fuerza.

También se encuentran vestigios de la lava pahoehoe, que es muy fluida y que forma roca con una consistencia acartonada, pero en menor cantidad.

De lo que un día fue San Juan Parangaricutiro no queda mucho más que el recuerdo de una ciudad enterrada y un templo que emerge de las rocas.

Ser más viejo que un volcán

El Paricutín es conocido por ser el volcán más joven del continente, existen otros en Islandia, o los que han surgido en los océanos, pero sigue siendo un hito de la vulcanología porque permitió que la humanidad presenciara el momento de su nacimiento.

Domínguez Ramírez señala que existen datos de volcanes con aproximadamente 20 millones de años y que hace poco en Brasil se descubrió un cráter que podría tener 900 millones de años, pero que se sigue estudiando.

La peligrosidad de un volcán depende del número de personas viviendo cerca y del tipo de lava que determina la velocidad con que avanza, aunque eso no quita lo impredecible. Como el caso emblemático del Dr. Atl, seudónimo del pintor y escritor mexicano Gerardo Murillo Cornado, autor del libro Cómo nace y crece un volcán. El Paricutín, y que, por observar el nacimiento del Paricutín, perdió una pierna.

Para Domínguez Ramírez, la percepción de los volcanes y los sismos los muestra como desastres naturales, pero considera que no generan un desastre por el hecho de serlo sino por las políticas gubernamentales.

«Los volcanes son la forma por la que respira la Tierra, si no existieran, la atmósfera se iría desvaneciendo, como en el caso de Marte. Ahí radica la importancia que tienen en el desarrollo de la dinámica de la naturaleza».

En Marte se han estudiado los procesos vulcanológicos ya que ahí existe el volcán más grande conocido: el Olimpo, que mide más de 20 kilómetros de altura pero se encuentra inactivo. Los científicos trabajan en enviar sismógrafos para obtener datos más precisos que ayuden a determinar la relación que existe entre los volcanes y la viabilidad de la vida.

Mientras tanto, en San Juan, el señor Francisco, de 94 años, todavía recuerda aquel día en que escuchó el rugido de la Tierra, cuando parecía estar escupiéndose a sí misma y en realidad solo eran los sonidos del nacimiento de un volcán, signos de que la Tierra está viva.

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