Odio y discriminación a migrantes, retos periodísticos a vencer en Tijuana

**Algunas conclusiones del Foro “Los retos del periodismo en la frontera: inseguridad y migración”, organizado por la revista Buzos de la Noticia.


Odio y discriminación a migrantes, retos periodísticos a vencer en Tijuana

La Crónica de Chihuahua
14 de octubre, 11:19 am

Tijuana, B.C.- Estamos en el peor momento de discriminación y odio contra los inmigrantes que hemos vivido en Tijuana, de allí que el periodismo cuente historias reales de vida, que comparta tanto lo bueno como lo malo de la realidad que describe, sea una alternativa humanista y sensibilizadora en estos tiempos, coincidieron en señalar periodistas locales en el Foro “Los retos del periodismo en la frontera: inseguridad y migración”, organizado por la revista nacional buzos.

Este lunes, los periodistas Gabriela Martínez Córdoba y Manuel Ayala, así como el activista de la Asociación Centro 32 FBT México, Salvador Menchaca, se dieron cita en la Universidad Autónoma de Baja California, donde platicaron con los estudiantes del campus. La actividad fue dirigida y moderada por la directora editorial de la revista, Adamina Márquez Díaz.

Ante los futuros periodistas, los expertos coincidieron en que es importante no criminalizar a los migrantes por el solo hecho de haber migrado; la mayoría trae antecedentes de auténticas tragedias sociales desde sus lugares de origen, mismas que los obligan a emigrar y lo menos que debe pasar es hacerlos ver ante la sociedad como delincuentes o criminales.

Cuando el periodista va donde están los migrantes, a sumergirse en su ambiente de inseguridad, allí donde son las víctimas de todos los males sociales, ya sea por ser mujeres, niños o de diferentes orígenes étnicos, esto le permite realizar su labor con evidencias, de acuerdo con los contextos y entornos sociales.

De gran importancia es el ambiente de violencia e inseguridad al que llegan los migrantes (por ejemplo, hay ocasiones en que se pagan 2 mil pesos por asesinar a alguien) y el desfavorable clima entre los funcionarios públicos que tuercen los hechos y la ley, como el caso de la policía Alina Mariel Narciso Tehuaxtle, víctima, no agresora, ya que actuó en legítima defensa, según las últimas investigaciones.

Otro embuste es el de hacer creer a la población que el 70% de las mujeres migrantes huye por violencia intrafamiliar, cuando no es así, sino que en muchos casos son forzadas a huir por la dura situación económica de sus lugares de origen o por la violencia que viven, la que las obliga a un desplazamiento forzoso.

En ese ambiente no es difícil hacer creer a la población de Tijuana (de origen migrante en su mayoría, irónicamente) que los migrantes vienen a robarles sus empleos y su seguridad, por lo cual se propicia un ambiente de odio y xenofobia.

Es así que los periodistas e investigadores llamaron a los estudiantes a crear nuevos discursos bajo perspectivas de los propios migrantes, a no a ser simples repetidores de versiones oficiales, sino a meterse a ver qué hay detrás de esas historias concretas y dar versiones ciertas de la violencia que sufre esa gente.

En la búsqueda de nuevos lenguajes, también invitaron a los estudiantes a usar las redes sociales como herramientas críticas.