Morena perdió ganando

Por Brasil Acosta Peña


Morena perdió ganando

La Crónica de Chihuahua
14 de junio, 09:11 am

(El autor es Doctor en Economía por El Colegio de México, con estancia en investigación en la Universidad de Princeton, fue catedrático en el CIDE.)

Sí, el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) perdió ganando. Ganó 11 de las 15 gubernaturas que se disputaron, pero perdió la mayoría que tenía en la Cámara de Diputados y su bastión, la Ciudad de México (CDMX), donde perdió tanto el congreso como la mayoría de las alcaldías; estas derrotas, según algunos analistas, derrumbaron las aspiraciones presidenciales de Claudia Sheinbaum. Varios de sus “pesos pesados” en San Lázaro, asimismo, tuvieron en su contra el voto del pueblo y no lograron retener su curul, como fue el caso de Alfonso Ramírez Cuellar, Pablo Gómez, Dolores Padierna, Javier Hidalgo, Sergio Mayer, María de los Ángeles Huerta, Óscar González Yáñez y Nay Salvatori, la diputada del Partido Encuentro Social (PES) que invitó a fumar mariguana y escuchar a los Doors.

Según algunos analistas, en adelante, para obtener mayoría simple en la Cámara de Diputados - H. Congreso de la Unión, Morena dependerá del Partido Verde Ecologista de México (PEVM). Pasará de la soberbia a la negociación. Efectivamente, al gobierno morenista ahora le saldrá muy caro contar con la voluntad de este partido. Se rumora que, hace algunos meses, Morena propuso al Verde que se pasara a sus filas a cambio de la distribución de medicinas, pues se sabe que esta organización política es dueña de las famosas Farmacias Similares. Pero hoy, consciente de su nueva situación, el Verde se venderá caro y en el hipotético caso de que se pasara al bloque opositor, Morena perdería.

A la gran manipulación viene la decepción. Como afirma Agustín Lara: “en los encajes de la fortuna, vino la decepción”. Esto es lo que le pasó a Morena. Recuerdo a Dolores Padierna que, ufana y grosera, declaraba que la “transformación de cuarta” había ganado, pero el pueblo le dio la espalda. Lo mismo le ocurrió a María de los Ángeles Huerta quien, con acciones intolerantes, gritaba altanera y vulgar en la Cámara de Diputados y tiene hoy su merecido. En la misma situación se hallan el prepotente Javier Hidalgo y Pablo Gómez, quien se ufanaba en hablar del pasado corrupto. A ambos, la masa electoral los puso también en su lugar.

Ganando pierde Morena porque con 11 gubernaturas más no podrá hacer buenos gobiernos donde prevalece una burocracia estatal centralizada que, con los resultados de la elección federal para renovar la Cámara de Diputados, se hará aun más centralista y con ello debilitará a las entidades federativas, cuyas administraciones estatales tendrán menos recursos y menos capacidad para tomar decisiones, lo cual propiciará que, desde Palacio Nacional les den instrucciones que deberán acatar. No regresará el Ramo 23 de recursos federales, ni se incrementará el presupuesto para los estados y menos volverán fideicomisos como el Fondo Nacional para el Fortalecimiento de los Municipios (Fortamun) y el Fondo Nacional para la Atención de Desastres Naturales (Fonden). La política de austeridad ahorcará a los gobiernos estatales que no podrán resolver los problemas esenciales de sus habitantes. El pueblo de México notará todo esto; y lo que hoy parece un triunfo, se convertirá en lo contrario: una derrota.

Además, la política del Gobierno Federal permanecerá necia y concentrará los recursos fiscales en inútiles megaobras como el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas –que no se ve para cuándo acabará– y el aeropuerto de Santa Lucía, al que la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FFA) concede categoría dos, lo que pondrá en riesgo su funcionamiento. Además, el gobierno de la 4T deberá pagar los gastos generados por el aeropuerto que no se edificó, y cubrir la compra de refinerías en ruinas. Es decir, el gobierno de la 4T no apoyará decididamente a los estados.

Ahora bien, noto muy entusiasmados a los morenistas que “ganaron” Chimalhuacán e Ixtapaluca, donde ganaron perdiendo, sobre todo porque el pueblo de Chimalhuacán notará de inmediato el golpe, pues de un gobierno humanista y verdaderamente preocupado por la gente, pasarán a manos de un gobierno prepotente que no se dará abasto, pues gobernar un municipio requiere experiencia y sentido del deber. Pero Morena no tiene cuadros con personal con estas virtudes políticas, y tendrá que contratar gente de fuera de Chimalhuacán o poner a trabajar a sus incondicionales, quienes son ineptos y corruptos, lo que tendrá como resultado que los problemas no se resolverán y los servicios públicos decaerán. Por ello, los morenistas ganando pierden, pues la ciudadanía tardará poco en considerar las fallas y los errores en la atención a sus problemas; comparará las formas de gobernar y notarán que cometieron un grave error al seleccionar a Morena en Chimalhuacán e Ixtapaluca, lo que se evidenció el pasado seis de junio durante el proceso de votación, donde reinó la desinformación y la manipulación. El nivel de éstas fue enorme. Por ejemplo, en una casilla de Ixtapaluca, le preguntaron a una señora: ¿usted por quién va a votar? La señora contestó: “yo voto todo Morena”. Pero acto seguido preguntó: “¿qué se está eligiendo?”. Mucha gente votó por Morena a ciegas. Pero la ignorancia no es eterna y la ineficiencia no puede ocultarse, por lo que pronto la gente notará las deficiencias de los gobiernos morenistas y tomará cartas en el asunto. El tiempo lo dirá.

Morena perdió ganando. Un articulista destacó que de 30 millones de votos obtenidos en 2018, ahora solo atrajo 16 millones; es decir 14 millones de mexicanos votaron en su contra o simplemente no sufragaron, que es otra forma de manifestarse. En otras palabras: el triunfo de Morena es el inicio de su debacle. Así debemos verlo.

Los revolucionarios, los antorchistas, debemos continuar con nuestras tareas: educar y organizar al pueblo. Luchar contra las injusticias y defender nuestros derechos constitucionales. Poner un alto a la dictadura y movilizarnos cuando se quieran cerrar las puertas a los ciudadanos que reclaman respeto y cumplimiento a sus derechos; ya que pagan impuestos y deben recibir los recursos en obras públicas y apoyos. Pueblos de Chimalhuacán e Ixtapaluca: si los morenistas les niegan la solución a sus demandas elementales de agua potable, drenaje, salud, etc., hagan uso de sus derechos constitucionales y exijan a los gobiernos que cumplan. Utilicen su derecho de petición, derecho a manifestarse públicamente y a organizarse. No a la discriminación, que en Texcoco la reconocen los propios morenistas: “no les resolvemos porque son de Antorcha”. La lucha no se ha detenido. Por el contrario, estos “triunfos” de Morena son el inicio de su derrota y el tiempo lo va a demostrar.

Mientras haya un pobre en esta tierra mexicana los luchadores revolucionarios seguiremos existiendo; Antorcha seguirá existiendo y no pararemos hasta lograr que las masas se concienticen, se organicen y tomen el poder político nacional. ¡Adelante antorchistas, hasta triunfar!