México y Michoacán en cifras (alarmantes)

Por Omar Carreón Abud


México y Michoacán en cifras (alarmantes)

La Crónica de Chihuahua
Diciembre de 2017, 19:30 pm

(El autor es Coordinador de la Dirección Nacional y dirigente en Michoacán del Movimiento Antorchista, autor del libro «Reinvindicar la verdad»)

​Estamos a unos cuantos días de terminar el año y muchos medios de comunicación hacen su recuento de sucesos importantes durante el período que termina, un servidor de ustedes, tratando de contribuir al conocimiento y análisis de nuestra realidad, comparte con sus posibles lectores, algunas cifras que le parecen relevantes y que, según su parecer, deben reiterarnos a todos la convicción de que la situación del pueblo trabajador en nuestro país y en nuestro estado va de mal en peor y que, si no se modifica el modelo económico que se pone en práctica, la situación sólo se tornará más grave y explosiva. Presento cifras que han sido publicadas en las últimas semanas en diferentes medios y, si no constituyen la numerología completa, sí permiten hacerse una idea de la complicada situación en la que estamos.

​Uno. La empresa inglesa Caterwings, dedicada a la preparación y servicio de alimentos, publicó recientemente el llamado Meat Price Index (índice de precios de la carne) en el que informa acerca del costo del producto en 52 países, incluido México. La compañía comparó el costo de la carne de res, pescado, pollo, cerdo y cordero en las ciudades más grandes de cada país y sus precios fueron comparados con el salario mínimo de los países incluidos en el estudio, para ser presentados en el número de horas que una persona debe trabajar para poder comprar cada tipo de carne. El estudio pone de manifiesto que un trabajador mexicano con salario mínimo necesita trabajar 18 horas para poder comprar un kilo de bisteces a un precio medio de 6.69 dólares (120 pesos), o sea, debe laborar dos días y un cuarto; sorpréndase: un danés sólo tendría que trabajar una hora para adquirir el mismo producto; un argentino, 4 horas con 20 minutos y un brasileño 5 horas con 50 minutos. En lo que se refiere al pescado, los mexicanos tienen que trabajar poco más de 32 horas para adquirirlo, es decir, cuatro días completos; un argentino: 7 horas y 26 minutos y, un brasileño, 14 horas con 10 minutos; como puede comprobarse, existen grandes diferencias.

Dos. Los mexicanos tienen la esperanza de vida más baja de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE): viven en promedio 75 años. El promedio de la OCDE es de 80.6 años de esperanza de vida al nacer, México está abajo de Corea del sur que tiene 82.1 años de esperanza de vida, de Grecia que tiene 81.1, de Eslovenia que tiene 80.9 y, entre otros, debajo de Turquía, cuya población tiene al nacer, 78 años de esperanza de vida. Claro que ello tiene que ver con la inversión en servicios de salud que hace cada país: Estados Unidos gasta un equivalente a 9 mil 892 dólares per cápita al año; Corea del Sur, 2 mil 729; la OCDE en promedio, 4 mil 3 y México, sólo gasta mil 80 dólares per cápita al año. En porcentaje del PIB: Estados Unidos gasta el 17.3 por ciento; Suiza, 12.4, Alemania, 11.3, Suecia y Francia están en 11 por ciento, el promedio de la OCDE es de 9 por ciento y, en México, sólo se gasta el 6.2 por ciento del Producto Interno Bruto. Esas son cifras para México, un país que, como ya se sabe, produciendo riqueza, es un gigante, ocupa el lugar número 14 en el mundo.

Tres. En cuanto al estado de Michoacán, consigno que, al corte del tercer trimestre de 2017, se colocó como el principal estado receptor de remesas familiares, con un ingreso de 2 mil 134.48 millones de dólares, según informa el Banco de México. La entidad repitió en el primer sitio nacional de estados captadores de remesas que alcanzara para los primeros tres trimestres de 2016. Recordemos que, en 2016, Michoacán se ubicó como el primer lugar entre las entidades captadoras de remesas, seguido por Jalisco con mil 875.30 millones de dólares; Guerrero, con mil 804.38 millones de dólares; Guanajuato, con mil 195.58 millones de dólares y, Puebla, con mil 085.67 millones de dólares.

Cuatro. Según el Coneval, Morelia ocupa el lugar número 15 en municipios con más personas en pobreza, con 319,068; Morelia les sigue a municipios como Ecatepec de Morelos que tiene 786,843 personas en pobreza; a Puebla que tiene 699,016 y, entre otros, a Ciudad Juárez que tiene 396,882 personas clasificadas en situación de pobreza. Pero no es todo, Morelia tiene también un lugar muy destacado en cuanto a municipios con más pobreza extrema, ocupa el nada honroso duodécimo lugar, con 45,390 personas; Morelia tiene más pobreza extrema que Ixtapaluca en el estado de México en donde viven 44,280 personas en esa situación y tiene más que Valle de Chalco en donde viven 42,778 personas en situación de pobreza extrema.

Esas son nuestras cifras, datos duros proporcionados por organismos serios, oficiales varios de ellos, que es muy difícil cuestionar. No podemos ni debemos echar las campanas a vuelo. El trabajador mexicano tiene que trabajar duro muchas más horas que otros trabajadores del mundo para comer con su familia un trozo de carne; vive en promedio menos años que los habitantes de otras partes del mundo; y, claro, si trabaja más y come menos, tiene que durar menos sobre el planeta. Y no se le atiende: ahí está el gasto del gobierno en salud que es mucho más pequeño que otros países que producen menos riqueza que México, ello, sin detenernos a describir la calidad de los servicios que, como le consta a todo trabajador que haya requerido de los servicios de salud, es extremadamente malo y lento. Pues bien, por si no fuera ya bastante, en México y, particularmente, en Michoacán, más allá de las declaraciones triunfalistas de nuestras autoridades, no hay empleo. Para mantener el tren de vida que llevan la mitad de los michoacanos, la otra mitad ha tenido que abandonar el país y convertirse en esclavo asalariado de patrones extranjeros en otras tierras, aquí viven, según datos oficiales, unos 4.5 millones de michoacanos, allá están, enviando dinero cada semana, 4 millones de padres, madres, hijos mayores quienes -la inmensa mayoría de ellos- desgraciadamente, no volverán o volverán ya para morir cuando ya no le sirvan al capital norteamericano. Es triste, pero es la verdad.

Y las consecuencias no deben sorprender: Morelia, la capital del estado, de un estado rico que, según se dice, crece económicamente, es una de las mayores concentraciones de pobres y pobres extremos que hay en el país. No me detuve en esta ocasión porque ya he abordado el tema en otras ocasiones, pero no quisiera que diera la impresión de que me olvido de las decenas de miles de trabajadores del gobierno del estado, de los sistemas educativos oficiales y de la Benemérita Universidad Nicolaita, a quienes hallan los días de fiesta, vacaciones y convivencia familiar, marchando por las calles para que se les paguen sus prestaciones y salarios ya devengados; nuestra solidaridad con ellos. ¿Cómo estaremos dentro de un año? ¿Cómo terminará el año 2018? Peor, seguramente, mucho peor. Sobre todo, si el pueblo organizado no toma su destino en sus manos y se organiza y lucha por un reparto más equitativo de la inmensa riqueza social que se produce en nuestra patria. No pasemos por alto ni un momento que ya andan sueltos los curanderos sociales que prometen ayudas, becas, apoyos que no le han hecho ni cosquillas a la pobreza que azota a los mexicanos, no olvidemos a los ocurrentes que ya recetan un té de manzanilla para el cáncer invasivo que azota al pueblo de México.

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