La historia detrás de las 6 pirámides más grandes de México

FOTO: La Pirámide de Toniná en Chiapas es considerada la más alta de las halladas hasta el momento en México. Mide 75 metros de alto, superando a la Pirámide del Sol por casi 10 metros y tiene una antigüedad estimada de más de 1700 años.


La historia detrás de las 6 pirámides más grandes de México

La Crónica de Chihuahua
11 de febrero, 21:45 pm

Imaginar cómo era la vida en el México prehispánico trae a la mente imágenes de imponentes ciudades mesoamericanas atravesadas por grandes calzadas, salpicadas de jardines, templos y pirámides monumentales que alguna vez fueron el núcleo de grandes imperios.

Por suerte, ni el tiempo ni la conquista borraron del todo la huella de las urbes prehispánicas y aún podemos admirar ejemplos soberbios del conocimiento arquitectónico de nuestros antepasados. Para muestra, este recorrido por las pirámides más grandes de México y un poco de su historia.

1. Pirámide del Sol

La Pirámide del Sol es el emblema de Teotihuacán, la Ciudad de los Dioses. Sus 65 metros de altura permiten verla incluso a muchos kilómetros de distancia. Esta pirámide tiene una antigüedad de casi dos mil años y se cree que fue ensamblada sobre un montículo natural de roca maciza.

Aunque es una de las pirámides más visitadas de México, aún guarda muchos misterios que no han permitido confirmar su propósito ritual. Sin embargo, el hallazgo de una escultura dedicada al dios del fuego, así como algunas estelas asociadas con el mismo, han reforzado la hipótesis de que la pirámida se encuentra relacionada con el astro rey.

Debajo de la pirámide existe un túnel de más de 100 metros de largo que conduce a una especie de caverna o bóveda natural. Aún se está investigando cuál es el vínculo simbólico entre esta caverna y la pirámide.

Para ascender a la cúspide de este templo se deben subir un total de 260 escalones. Si dividimos este número entre cinco, el resultado es 52, un número sagrado que se asocia con el mito de los cinco soles y a la duración de cada uno de los ciclos solares que culminaban y reiniciaban con el nacimiento del sol en la ceremonia del fuego nuevo.

2. Pirámide de Cholula

La Gran Pirámide de Cholula es la estructura prehispánica con mayor superficie en Mesoamérica con 450 metros por cada lado. Estaba dedicada a Tláloc, dios de la lluvia, y fue construida sobre un montículo natural al que se fueron superponiendo los diferentes niveles de la pirámide a medida que esta se iba agrandando.

La ciudad de Cholula fue un punto importante en las rutas comerciales del centro de Mesoamérica. Fue habitada por diferentes culturas, siendo los toltecas y posteriormente los mexicas quienes la llevaron a su máximo esplendor. Esta ciudad también fue un importante bastión militar para los aztecas en sus continuas guerras contra los tlaxcaltecas y en ella se planeaba aniquilar a los españoles antes de que llegaran a Tenochtitlán; sin embargo, la Malinche logró poner en alerta a Hernán Cortés al descubrir los planes mexicas.

Después de la conquista, los españoles construyeron en su cima la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, misma que aún está en funciones. Durante los trabajos de exploración los arqueólogos abrieron un túnel que atraviesa la pirámide y que hoy puede recorrerse como uno más de los atractivos del lugar.

3. Pirámide de Toniná

La Pirámide de Toniná en Chiapas es considerada la más alta de las halladas hasta el momento en México. Mide 75 metros de alto, superando a la Pirámide del Sol por casi 10 metros y tiene una antigüedad estimada de más de 1700 años.

Lo más impresionante de este edificio es que era un espacio multifuncional, pues en cada una de sus siete plataformas se encontraban templos, palacios, recintos administrativos e incluso espacios habitacionales. Era como si la pirámide fuera una pequeña ciudad. Este tipo de estructura y su distribución no se han visto en ninguna otra región maya.

Toniná rivalizo con Palenque y se cree que aquí fueron hechos prisioneros los hijos de Pakal El Grande. Esta fue, sin duda, una de las ciudades mayas más poderosas del sureste mexicano.

4. Pirámide de Nohoch Mul

Otro ejemplo de arquitectura maya es la pirámide Nohoch Mul (gran montículo) en la zona arqueológica de Cobá. Sus 42 metros de altura la convierten en la pirámide más alta de Quintana Roo y Yucatán descubierta hasta el momento.

La arquitectura de la pirámide contrasta con otros edificios de la ciudad. Esto se debe a las diversas alianzas que estableció Cobá con otras regiones del área maya. En la cima de la pirámide sobrevive un pequeño templo desde donde se puede observar la majestuosidad de la selva.

El florecimiento de Cobá ocurrió entre los años 200 al 800 d.C., época en la que se levantaron los edificios más grandes de la ciudad.

Uno de los aspectos más notables de Cobá son sus numerosos sacbé (caminos blancos) que conectaban a la ciudad con otras urbes mayas. El sacbé más largo hallado en Cobá tiene alrededor de cien kilómetros y termina muy cerca de Chichen Itzá.

5. Estructura II de Calakmul

La pirámide más grande de Calakmul, también conocida como Estructura II, es la edificación más importante de este sitio arqueológico localizado en el estado de Campeche. Posee una altura de 45 metros, mientras que cada uno de sus lados mide 140 metros de largo.

Desde la cúspide de esta pirámide se puede observar la selva tropical más grande de México en todo su esplendor. Incluso, se logran apreciar las ruinas mayas de El Mirador, situadas en Guatemala.

La Estructura II tenía una importancia central en la vida religiosa de Calakmul. Una muestra de ello son las nueve cámaras funerarias encontradas en el edificio, así como su iconografía.

La pirámide fue construida y remodelada en tres fases durante un periodo de 1200 años. Calakmul fue uno de los señoríos mayas más importantes y la ciudad estuvo en constante guerra con Tikal por el dominio de la región.

6. Pirámide Kinich Kakmó

Aunque la pirámide de Izamal en Yucatán no es de las más conocidas, esta es una de las edificaciones con mayores dimensiones de toda Mesoamérica. También es conocida como pirámide Kinich Kakmó, en honor a uno de los dioses del panteón maya al que se le relaciona con el culto al sol. Tiene un volumen de 700 mil metros cúbicos, con un basamento de 200 metros por cada lado y una altura de 34 metros.

Izamal tuvo una ocupación de 2500 años y se cree que floreció en poder de los mayas itzáes, fundadores de Chichen Itzá.

Aunque Kinich Kakmó es la pirámide más grande de Izamal, antiguamente existía otra de mayores dimensiones, la cual fue destruida por los españoles para construir sobre su basamento el convento de San Antonio de Padua. Como consecuencia de las dimensiones de esta pirámide, el convento cuenta con el segundo atrio más grande del mundo (sólo es superado el atrio de la Basílica de San Pedro en Roma).

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