La corrupción de Morena en Texcoco y la mafia Delfina Gómez- Higinio Martínez

**La revisión más simple de sus relaciones políticas con Martínez y el cotejo más sencillo de sus dichos con sus hechos evidencian que la “humilde maestra” sí sabe mentir, sí sabe robar y sabe traicionar al pueblo.


La corrupción de Morena en Texcoco y la mafia Delfina Gómez- Higinio Martínez

La Crónica de Chihuahua
25 de mayo, 14:00 pm

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Leyni Méndez

Cansada de los políticos de toda la vida, la gente simpatiza con los “ciudadanos” que supone honrados, laboriosos y “no contaminados” por la corrupción y los poderes fácticos. Vicente Fox Quesada llegó en el año 2000 a la Presidencia de la República cuando el electorado solo vio en él al “honesto hombre de negocios” tosco, terco y diferente a los políticos de siempre y no al militante de la derecha panista ni al ex gerente de la trasnacional Coca Cola.

En aquel entonces el truquito funcionó bastante bien y hoy, 17 años después, los padrinos de la candidata del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) al gobierno el Estado de México (Edomex), Delfina Gómez Álvarez, están replicándolo con una estrategia de engaño similar mediante el que la presentan como a una “sencilla maestra de escuela”, en cuyo perfil popular se halla “un nuevo rostro de la política” mientras sus promotores ocultan sus “odiados vicios de siempre”.

¿Lograrán los estrategas de doña Delfina engañar a la gente?

La respuesta a esta pregunta la dará el electorado en un par de semanas. Pero lo que sí puede decirse es que detrás de Gómez Álvarez no está el pueblo pobre y marginado de Texcoco, sino dos viejos políticos perredistas que no son diferentes a los priistas de “siempre”: Higinio Martínez Miranda, presidente municipal de Texcoco por segunda ocasión (2003-2006) y Horacio Duarte, ex presidente municipal también (2000-2003), dirigente estatal de Morena y representante de este partido en el Instituto Nacional Electoral (INE).

Durante su gestión como alcaldesa texcocana en el periodo gubernamental 2013-2015, Gómez Álvarez incurrió en actos de corrupción administrativa, nepotismo, abusos de poder y ocultamiento de información directamente vinculados con el ejercicio caciquil que se atribuye a Martínez Miranda, quien es considerado uno de los hombres más ricos de Texcoco.

El pez por su boca muere

En fecha reciente, Delfina Gómez Álvarez declaró: “En Morena nos regimos por tres principios fundamentales: No sabemos mentir, no sabemos robar y no traicionamos al pueblo”.

Sin embargo, la revisión más simple de sus relaciones políticas con Martínez y el cotejo más sencillo de sus dichos con sus hechos evidencian que la “humilde maestra” sí sabe mentir, sí sabe robar y sabe traicionar al pueblo, porque desde que entró al ejercicio político ha estado al servicio de Higinio y Horacio, y ahora lo está del presidente nacional de Morena, Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Éstas son algunas de las contradicciones más notorias en el historial político reciente de Gómez Álvarez:

Dicho: “No haremos una cacería de brujas, pero tampoco habrá impunidad en el Edomex”. Todo el peso de la ley a los corruptos”, afirmó en Jiquipilco el 16 de abril.
Hecho: ¿Auditará su propia administración, hoy sumida en el escándalo por el desvío de más de 40 millones de pesos y la del actual presidente municipal Higinio Martínez?, preguntó la periodista Carmen Aristegui y su respuesta fue que “ya había sido auditada y que no había salido nada”. ¿Por qué, entonces no apareció en aquella auditoría esa información que hoy admite? ¿Entonces, solo auditará a los ex gobernadores priistas?

Dicho: En la misma entrevista con Carmen Aristegui, Gómez Álvarez confirmó lo que dijo en el primer debate: que los descuentos a los 150 empleados del ayuntamiento de Texcoco existieron, pero que fueron “voluntarios”, ya que los trabajadores lo solicitaron, y que el dinero fue destinado a pagar deudas del ayuntamiento contraídas por el edil anterior. Dijo además que el Cabildo, integrado por militantes de Morena, estaba al tanto de esta acción y que no consideró inadecuada la “donación”. Pero se comprometió a dar seguimiento y claridad al tema.

Hecho: Sin embargo, a la fecha el mecanismo de la “donación” no ha quedado claro a la vista del electorado mexiquense, toda vez que Delfina y otros morenistas se han contradicho al respecto. Por un lado, ella dijo que aquélla fue consecuencia del “apoyo” de los militantes de Morena que trabajan en el Ayuntamiento, mientras que Horacio Duarte se sacó de la manga otra mentira: que el donativo “fue para poner orden en una caja de ahorro” de los trabajadores.

Ante tales invenciones, cabe preguntar: ¿Por qué no hacer públicos esos movimientos si eran para “beneficio” de los propios trabajadores y no para Morena? Si fueron para pagar deudas del municipio, entonces ¿por qué no mostrar los papeles contables, los recibos, etcétera?

Dicho: El 16 de marzo, la candidata exigió la firma de un “acuerdo de austeridad” entre los candidatos a la gubernatura del Edomex y reiteró sus pronunciamientos contra la “corrupción y la traición”.

Hecho: Pero Gómez Álvarez olvidó entonces que el 16 de enero de 2015, cuando aún era presidenta municipal, se autopagó 217 mil 279.15 pesos brutos por concepto de “gratificación extraordinaria” y que dos meses después, el 31 de marzo, volvió a autorizarse otros 220 mil 191.43 brutos por concepto de “finiquito laboral”. Ambos pagos sumaron 437 mil 470.58 pesos, según la auditoria del Órgano Superior de Fiscalización del Estado de México (OSFEM) sobre la gestión municipal del periodo 2013-2015.

El artículo 42 de la Ley de Responsabilidades de los Servidores públicos dice que “está prohibido que un servidor público cause daño a la hacienda pública municipal en el manejo irregular de fondos municipales o por irregularidades en el ejercicio o pago de recursos presupuestales del municipio”.

Sin embargo, los documentos muestran que Delfina Gómez, en su calidad de presidenta municipal, autorizó con su firma cheques y pólizas mediante los cuales recibió –entre ambos pagos– 300 mil pesos netos provenientes de las arcas municipales. Y aunque ella argumenta que “se los merecía”, la legislación mexiquense vigente establece que una liquidación no puede rebasar el 10 por ciento del salario correspondiente.

En esta infracción a la legalidad, en la que la edil actuó como “juez y parte”, aparece la sombra protectora de uno de sus promotores políticos: el tesorero municipal de Texcoco era Alberto Martínez Miranda, hermano de Higinio Martínez Miranda, el cacique de la región. http://eleconomista.com.mx/estados/2017/04/05/delfina-se-autopago-ilegalmente-440000-pesos-liquidacion-bono-texcoco

Dicho: “Hice obras en Texcoco por 180 mil millones de pesos y no me robé nada”. En esta declaración, que no pasa de ser una “puntada”, hay una mentira lindante en el absurdo: las inversiones públicas del municipio en sus tres años de gobierno apenas llegarían a 744 millones de pesos, suma equivalente a los 700 millones de pesos que el ex diputado Brasil Acosta logró atraer de la Federación entre 2013 y 2015 para la ejecución de obras públicas en Texcoco. En su calidad de diputada federal vigente (2015-2018), Delfina no ha logrado etiquetar un solo un peso para su municipio.

Hecho: En su primer informe como presidenta municipal de Texcoco declaró que hizo 279 obras con un costo de 311 millones de pesos; en el segundo año dijo que realizó 350 con 333 millones y en el tercero Nazario Gutiérrez, quien la sustituyó porque ella pidió licencia, solo reportó 55 obras con una inversión total de 82 millones de pesos.

En Texcoco, sin embargo, las más de 600 obras que supuestamente hizo Delfina Gómez son parte de la leyenda urbana, porque la mayoría no se ven ni se sienten, a diferencia del drenaje profundo que la población del centro de la ciudad exige y ninguna autoridad de las “izquierda” atiende, y de las demandas de obra pública básica requeridas con urgencia en las comunidades marginales texcocanas.

Las únicas obras públicas que hoy la gente puede observar son la remodelación de 11 iglesias de Texcoco y más de 80 techumbres que se hicieron en el municipio, sin contar bardas perimetrales y pavimentaciones durante su periodo, las cuales fueron financiadas con recursos federales gracias a las gestiones del ex diputado federal “Doctor Brasil”, como lo conocen. Video: https://goo.gl/LBu6ro minuto 17:00

Cuando la candidata de Morena a la gubernatura mexiquense dice que la “atacan por ser mujer y por ser humilde” y advierten que no podrá gobernar porque es un “títere” de Higinio Martínez, olvida que ninguno de los hechos arriba descritos fueron invención de la “mafia del poder” junto a conspiraciones antipopulares, sino que forman parte de una realidad cotidiana que ella y sus padrinos políticos no pueden ocultar.

Reprobada en apoyo a la educación

Pese a ser maestra, durante su gestión municipal Delfina Gómez Álvarez jamás se empeñó en saldar la deuda histórica que el Estado tiene con la educación en su natal Texcoco, donde el 60 por ciento de los planteles tienen 60 años de antigüedad y sus instalaciones carecen de aulas suficientes y sus techos, corredores baños están deteriorados.

En su segundo informe de gobierno, correspondiente a 2014, Gómez Álvarez solo publicó la rehabilitación de 15 techumbres y cinco módulos sanitarios, obras que beneficiaron a 20 de las 202 escuelas de nivel básico y medio superior. Es decir, menos del 10 por ciento.

En la zona de la montaña de Texcoco, en el poblado de San Pablo Ixayoc, escuelas con más de 30 años de existencia siguen en espera de atención. María Cristina Hernández González, madre de familia es una ciudadana desalentada por la hoy candidata.

“En 2013 Delfina Gómez Álvarez hizo el compromiso por escrito de otorgar recursos para mejorar la infraestructura escolar de la Telesecundaria Ixtlilxóchitl. Pero nunca recibimos apoyo por parte del municipio”, comentó.

En el Centro Escolar Lic. Benito Juárez, fundado en 1942 y una de las primarias más conocidas de las 108 que hay en el municipio, la directora del turno vespertino, Josefina Alonso Ayala, recuerda que Delfina, su ex compañera de clases, prometió solemnemente reconstruir la techumbre de las aulas que albergan a mil 800 alumnos, pero jamás cumplió.

María de Lourdes Pérez Balderas, presidenta de la Sociedad de Padres de Familia de ese centro escolar dijo que este problema solo pudo resolverse un año después, al final del periodo 2013-2015, cuando el ex diputado Brasil Acosta Peña logró bajar de la Federación los recursos necesarios para esa rehabilitación. “A la maestra Gómez no la volvimos a ver después de que pidió licencia para competir para diputada federal”, dijo.

Cero en combate a la pobreza

Datos de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) revelan que de los 235 mil 151 habitantes que Texcoco tenía en 2010, el 46.3 por ciento (123 mil 229 personas) no tenía acceso a servicios de salud; que 162 mil 92 personas carecían de seguridad social y que las 24 unidades de atención médica no contaban con personal médico, ni instrumental y medicamentos suficientes.

Ninguna de estas fallas fueron atendidas ni mucho menos subsanadas durante la gestión municipal de la alcaldesa morenista Delfina Gómez, así lo confirma Alejandra Jiménez Tapia, una de las mil habitantes de la colonia Fray Servando Teresa de Mier donde no hay ningún tipo de servicio de salud.

Para atender sus enfermedades, algunas personas acuden a las farmacias similares, otras al Centro de Salud más cercano, donde tienen pocas probabilidades de ser atendidos por el escaso número de turnos.

Además de los terribles rezagos en salud, Texcoco enfrenta graves problemas de infraestructura urbana básica toda vez que, según diagnósticos de la Sedesol, en la demarcación hay al menos 59 mil 689 personas sin servicios básicos de agua potable y drenaje en sus viviendas.

La Comisión Nacional del Agua (Conagua) reconoce que ocho mil 977 habitantes de 23 comunidades reciben agua por pipas.

Corrupción y peculado

Respaldada en todo momento por el presidente de Morena, Andrés Manuel López Obrador y por Higinio Martínez Miranda, Delfina Gómez ha logrado hasta ahora que se le resbalen las acusaciones de peculado, desvío de recursos municipales y también de nepotismo, acaso la más notoria de sus acciones corruptas ante el dominio público.

Durante su administración municipal, colocó en puestos estratégicos al mayor número de familiares de su padrino político Higinio Martínez Miranda, hecho plenamente documentado: Alberto Martínez Miranda, hermano de Higinio, ocupó la tesorería del ayuntamiento; el secretario de Seguridad Pública, Agustín Miranda Meneses, tío de Higinio y la directora de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento, Mónica Quintero Miranda, la prima del hoy alcalde. Se presume que Ernesto y Ulises Martínez, hijos del edil texcocano, trabajaron con cargos en el CRETEX-DIF y en Comunicación Social, respectivamente.

Ya siendo diputada federal, Gómez Álvarez actuó como “Promotora de la Soberanía Nacional” durante la precampaña presidencial que su ahora padrino nacional, López Obrador, realizó el año pasado en los 125 municipios mexiquenses. Sus ausencias de labor en San Lázaro, en tanto, fueron suplidas por sus “asesores”.

La multa de 75 mil 500 pesos que el Tribunal Electoral del Estado de México (TEEM) impuso en febrero pasado a la entonces precandidata de Morena a la gubernatura, y de 377 mil 500 pesos a su partido, resultaron poco significativas para quienes presumen “de austeridad”.

Igual irrelevancia –para imputados y autoridades electorales– se dio a las acusaciones que la candidata del Partido Acción Nacional (PAN), Josefina Vázquez Mota, hizo a Delfina Gómez por el descuento ilegal de 13 millones de pesos de los salarios de los trabajadores de Texcoco –que abonó a una cuenta personal del tesorero Alberto Martínez Miranda, para cubrir supuestos gastos del Grupo de Acción política (GAP)– y los 437 mil 470 pesos 58 centavos que se autorizó por los concepto de “gratificación extraordinaria” y “finiquito laboral” cuando dejó la alcaldía de Texcoco.

Abuso de poder

Pero la gestión municipal de Gómez Álvarez no solo se evidenció con actos de corrupción de variadas especies. También resaltó por sus abusos de poder en contra de ciudadanos pobres y marginados. Tal es el caso, por ejemplo, del desalojo violento de 60 familias humildes que habían sido engañadas por fraccionadores irregulares en un área del centro del municipio, en el que autorizó la construcción de 970 casas al grupo inmobiliario ARA.

Esta misma práctica de poder la evidenció en el cambio de límites territoriales de 480 hectáreas de Texcoco a Atenco, con el que resultaron los derechos de audiencia de la ciudadanía afectada

En 2014, sesenta familias de la colonia conocida como El Barco, predio ubicado a la altura del kilómetro 12 de la autopista Peñón-Texcoco, en los ejidos de Tocuila, vivieron en carne propia la desesperación de ver destruido su patrimonio en unas horas.

En el operativo, ejecutado por 400 elementos de la Policía Municipal de Texcoco, elementos antimotines de la Secretaría de Seguridad Ciudadana y la dirección de Desarrollo Urbano y Obras Públicas, fueron destruidos sin misericordia los hogares y enseres domésticos que estas familias humildes habían construido a lo largo de 12 años. [1]https://goo.gl/WzUneU

Mítines, marchas y solicitudes de audiencia no bastaron para que la alcaldesa escuchara a los ciudadanos afectados, quienes a la fecha no han sido indemnizados.

El secretario del Ayuntamiento en la administración, Nazario Gutiérrez Martínez, no solo se negó a proporcionar información sobre el desalojo y no avisó con tiempo del mismo como presume, sino que además evitó a toda costa que los desahuciados se reunieran con la ahora candidata al gobierno del Estado de México que no se cansa de repetir en sus discursos que Morena “no sabe traicionar al pueblo”.

Las familias de El Barco no fueron las únicas que sufrieron los abusos de poder de Delfina Gómez. El 19 de agosto de 2014, quince mil habitantes de los poblados de La Magdalena Panoaya, Riva Palacio y Tocuila, pasaron a ser ciudadanos de otro municipio sin notificación ni consulta previa de su opinión; de un día a otro pasaron a ser pobladores de San Salvador Atenco.

Hoy, cuando van a pedir un acta de nacimiento, un permiso municipal o a realizar cualquier trámite, los de su “nuevo ayuntamiento” no tienen la menor idea de lo que deben hacer: “Es que no nos han dicho nada”, alegan los funcionarios.

En julio de 2014, los entonces presidentes municipales de Texcoco, Delfina Gómez Álvarez (Morena) y de Atenco, Ildefonso Silva Vega (PRI), firmaron un convenio para el arreglo y precisión de los límites territoriales entre ambas demarcaciones.

“La alcaldesa Delfina Gómez realizó todos sus movimientos sin notificar al núcleo ejidal. Somos 15 mil los ciudadanos afectados y 300 ejidatarios que estamos inconformes con la resolución”, expuso en entrevista el presidente del comisariado ejidal de la Magdalena Panoaya, Efraín Cerón Arellano.

Pero el acto fue irreversible, la Gaceta del Gobierno del Estado de México publicó el decreto Número 291 con el cual se reconoce que 480 hectáreas del municipio de Texcoco, Estado de México, pasaron a formar parte de la municipalidad de San Salvador Atenco.

Al servicio de la iniciativa privada

Delfina Gómez e Higinio Martínez inauguraron la Alameda Texcoco en un área de 50 mil 169 metros cuadrados de terreno que donó la Constructora y Urbanizadora ARA en permuta a la autorización de un cambio de uso de suelo que Ayuntamiento hizo a su favor. El costo de las obras en la Alameda fue de 60 millones de pesos.

El terreno ubicado en la comunidad de Santiaguito, propiedad de la Constructora ARA, fue el pago por la autorización del cambio de uso de suelo de agrícola a urbano, para la edificación del Conjunto Urbano denominado Hacienda San Javier donde se construyeron 970 viviendas, que dejaron sin agua potable, drenaje y sin un hospital y una universidad al barrio Santiaguito de Texcoco, San Pablo Zaragoza y San Juanito.

De acuerdo con fuentes periodísticas, en 2014 el entonces director de Servicios Públicos del municipio de Texcoco, José Francisco Vázquez –hoy responsable de la casa de campaña de la candidata morenista– firmó un dictamen de Factibilidad de Servicios básicos para el conjunto urbano Hacienda San Javier, que se construyó a un costado de la carretera México-Veracruz.

Con esta firma, el Ayuntamiento violó la veda de construcciones establecida por el ex presidente Horacio Duarte (2000-2003), actual dirigente de Morena en el Estado de México, específicamente decretada para evitar durante un periodo de 20 años la construcción de conjuntos urbanos de alto impacto, misma que está aún vigente.

Esta situación provocó que actualmente más de 500 familias del Barrio Santiaguito, San Pablo Zaragoza y San Juanito, se encuentren sin agua potable y drenaje, debido a las obras realizadas en la Alameda, las cuales afectaron la distribución del líquido.

Antes de que se realizara el fraccionamiento de ARA, los habitantes del barrio Santiaguito habían solicitado a la presidenta municipal la construcción de una universidad y un hospital, pero el proyecto nunca fue concretado.

Meses después se dio la autorización para el conjunto habitacional que dejó sin educación y salud a los texcocanos a quienes no se cansa de prometer que “no mentirá, no robará y que, sobre todo, no traicionará”.

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