Gabriel Zamora (Lombardía) y la necesidad de obras y servicios

Por Omar Carreón Abud


Gabriel Zamora (Lombardía) y la necesidad de obras y servicios

La Crónica de Chihuahua
27 de mayo, 10:36 am

(El autor es coordinador de la Dirección Nacional de Antorcha Campesina y dirigente en Michoacán. Autor del libro «Reivindicar la verdad»)

Antes de iniciar con el tema del día de hoy, debo hacer una denuncia importante y urgente. El funcionario público involucrado se llama René Alvarado López, temporalmente funge como director de Gestión del Suelo y depende de la Secretaría de Desarrollo Territorial, Urbano y Movilidad (Sedetum), cuyo secretario es el Maestro Sergio Adem Argueta. El caso es que los habitantes de las colonias Ampliación Ignacio López Rayón y San Isidro Itzícuaro de la ciudad de Morelia, después de llevar a cabo innumerables gestiones y vencer obstáculos increíbles, están a punto de culminar un largo y fatigoso proceso de regularización y, finalmente, podrán contar con las escrituras que garanticen su patrimonio, sólo que enfrentan todavía un obstáculo no pequeño: en forma totalmente arbitraria y abusiva, la lista de beneficiarios definitivos la quiere elaborar en su escritorio el mentado René Alvarado López y entregarle escrituras a quien le dicte su soberana voluntad… y sus estrechas relaciones con quien alguna vez fue el abusador de los colonos, un sujeto que responde al nombre de Jorge Pérez Gallardo. En las oficinas de la Sedetum se cocina, pues, un negocio a costa de modestos colonos, la dupla Alvarado López-Pérez Gallardo pretende dejar sin escrituras a quienes habitan los lotes y entregárselas en bandeja de plata a personas que nunca han vivido en la colonia y, por tanto, no tienen necesidad de un lote para su familia pero que están en posibilidades de aportar un buen moche; no se descarta, incluso, que Alvarado López provoque un enfrentamiento homicida entre colonos para asegurar sus ganancias. Urge, pues, la intervención del Maestro Sergio Adem o, en su defecto, la superior del señor gobernador Silvano Aureoles para detener, no sólo una grave injusticia, sino un nuevo acto de corrupción y violencia de los que ya están hartos los mexicanos.

En cuanto al tema del día de hoy, trato de informar a la opinión pública y conquistar su simpatía para la lucha que están librando sencillos trabajadores, amas de casa y estudiantes de Gabriel Zamora, Michoacán y, al mismo tiempo, insistirle por este medio al señor presidente municipal, al señor J. Francisco Villanueva Mora, en que atienda las demandas de sus gobernados cuya lista no es ni muy larga ni muy difícil de atender, son necesidades elementales. Gabriel Zamora es un municipio pobre y lleva con orgullo el nombre de un líder agrarista asesinado por los terratenientes de la zona. Según el INEGI, en el año de 2015, en este municipio, el 15.6% de la población se reportaba “con carencia por hacinamiento en la vivienda”, el 14%, “con carencia por servicio de drenaje en la vivienda”, el 18.9% con “carencia por acceso a los servicios de salud” y, entre otros datos que demuestran elocuentemente sus rezagos, la “población de 15 años o más con educación básica incompleta” ascendía al 56.48%.

Con base en todo ello y más, una buena parte de los ciudadanos de Gabriel Zamora se ha organizado desde hace ya varios años con el Movimiento Antorchista Nacional y, bajo la dirección del compañero José Meza Mejía, profesionista y maestro del Colegio de Bachilleres, ha decidido hacer uso de sus derechos constitucionales y dirigirse a la autoridad con el fin de solicitarle que una parte de los recursos de los mexicanos que maneja sea destinada a atender, aunque sea parcialmente, algunas de sus necesidades más apremiantes. Hasta ahora no han tenido resultados favorables.

Los habitantes de varias colonias le han solicitado al señor presidente municipal Villanueva Mora la construcción de un colector general de aproximadamente dos kilómetros de longitud para llevar las aguas de deshecho hasta la planta tratadora, obra que beneficiaría a las colonias “María Elena Huerta Zamacona”, “Miguel Cruz José” y “Jardines del Pedregal” en las que viven más de 400 familias. Otra de las necesidades urgentes cuya falta de solución hace más dura la vida en condiciones de calor extremo, es la electrificación de las comunidades de Santa Casilda, Atuto, Cajones y la colonia Miguel Cruz José (los interesados han solicitado a la CFE la elaboración de los presupuestos y están en espera de que se los entregue de un momento a otro). Entre las modestas demandas de los antorchistas de Gabriel Zamora se encuentran también el pago de la beca para transporte que se pagaba en la administración anterior para que asistan a la escuela 20 jovencitos de la comunidad de El Capire, beca que no se ha pagado desde el mes de enero y, finalmente, entre otras demandas más, se requiere la intervención decisiva de la autoridad municipal para que se respete el lugar en el que hace base desde hace 18 años un grupo de taxistas.

Gabriel Zamora se llamaba Lombardía y todavía muchas personas conocen al lugar con ese nombre porque ahí existió una gigantesca y poderosa hacienda que fue propiedad de Dante Cusi, originario de la zona de Lombardía en Italia. Su hijo, Ezio Cusi, escribió un libro que lleva por nombre “Memorias de un colono”, en el que manifiesta su orgullo por el próspero negocio de su padre, hace copiosos recuerdos familiares y plasma con toda claridad su forma de pensar; en una de sus páginas, dice: “No deberían las autoridades permitir ese gran número de flojos que por su indolencia viven en la miseria o tienen que robar habiendo trabajo por todas partes donde pueden devengar buenos sueldos y ser útiles a ellos mismos y al país que necesita de gente para el trabajo; dan tan mal aspecto y convierten toda calle en un miserable mercado”.

Cito las palabras de Ezio Cusi porque esta forma de pensar y de tratar los graves problemas que aquejan al país, es muy aleccionadora y no murió con las haciendas y los hacendados, está muy viva. Quienes “viven en la miseria”, salvo casos excepcionales que no explican la situación nacional, no es como consecuencia de que sean “flojos” o “indolentes”, sino que es resultado directo de que son laboriosos y entusiastas; si así no fuera, si así no hubiera sido desde siempre ¿cómo explicar entonces la existencia de tantos pobres y tantos miserables que, al mismo tiempo que casi se morían de necesidad, levantaban y sostenían con su esfuerzo inmensas y famosas unidades productivas como lo fue la Hacienda de Lombardía? Aunque parezca increíble, la pobreza y la miseria son la consecuencia precisamente del trabajo extenuante, creativo, admirable que crea riquezas inmensas, monstruosas, ante las cuales, las riquezas de las haciendas de principio del siglo pasado son cosas de juego. Montañas de riqueza producidas por los millones de pobres que se concentran en las pocas manos de los ricos.

¿Cómo convencer a los humildes peticionarios de ahora en Gabriel Zamora de que no hay dinero si ellos saben que producen una riqueza tan grande que coloca a su patria como uno de los 20 países más ricos del mundo, más específicamente, en el privilegiado lugar número 14? Riqueza hay, dinero hay, sólo que, como en el caso de la Hacienda de Lombardía, está muy mal repartido. Por eso los antorchistas de México entero estamos pugnando por un nuevo modelo económico en el que haya trabajo para todos, exista buen salario, se hagan obras y se proporcionen servicios básicos para los que más lo necesitan y estamos luchando para que el Estado sea sostenido de manera que cada quien pague sus contribuciones según sus posibilidades y no como ahora sucede, ya que lo sostienen los que menos ganan con sus impuestos y, cuando necesitan una obra, por muy diminuta que ésta sea, la autoridad les contesta hasta con coraje que “no hay dinero”. Organízate y lucha con el Movimiento Antorchista, no hay otro camino.

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