Expansión rumbo al sur: cómo la OTAN casi llegó a esclavizar militarmente a América Latina

**EEUU puede brindar [seguridad], pero los países de la región han ido madurando y llegaron a la conclusión de que no pueden permitirlo. Hoy ese es el problema de la independencia de la economía nacional".


Expansión rumbo al sur: cómo la OTAN casi llegó a esclavizar militarmente a América Latina

La Crónica de Chihuahua
7 de febrero, 08:09 am

Denis Lukyanov/
Sputnik News

La época de posguerra a menudo se asocia con la histeria antisoviética que llegó a dominar las mentes de muchos políticos en Occidente y desencadenó una carrera armamentística, una confrontación conocida como la Guerra Fría. Fue entonces cuando a América Latina casi la atrajeron a una alianza antisoviética.

Primero, los temores de la creciente influencia de la URSS en Europa acabaron en la creación de la Alianza Atlántica, la OTAN, en 1949. Sin embargo, lo que le faltaba a los líderes occidentales y lo que les preocupaba mucho era el hecho de que su flanco sur no estuviera cubierto.

Se trata del Atlántico Sur, donde empezaban a aparecer movimientos comunistas que querían aliarse con Moscú y dar la espalda a Washington. Al ver que las ideas socialistas se fortalecían en América Latina, en particular, en Cuba, justo cerca del territorio continental de Estados Unidos, nació la idea de crear una alianza militar en dicha región.

«El Atlántico Sur es un océano que EEUU y Gran Bretaña quieren controlar porque vincula Suramérica con África. El Atlántico Sur es la puerta para África», declaró en un comentario a Sputnik el investigador uruguayo y especialista en movimientos sociales Raúl Zibechi.

En África, entretanto, lo más preocupante para los países occidentales era la inestabilidad crónica en África Austral, la presencia naval de la URSS en las aguas del Atlántico Sur y, como consecuencia de esta, la inseguridad de la Ruta del Cabo, la principal vía de navegación marítima entre Oriente y Occidente que pasa frente al cabo de Buena Esperanza, el extremo meridional de África.

La iniciativa de crear el bloque militar en el Atlántico Sur fue concebida en la segunda mitad de los 70 por el entonces comandante supremo aliado en Europa de la OTAN, Alexander Haig, quien luego se convertiría en el secretario de Estado de Estados Unidos. La organización se llamaría Organización del Tratado del Atlántico Sur (OTAS).

Este organismo militar tenía previsto unir a los regímenes de derecha de la región, entre ellos, los de Argentina, Brasil y, posiblemente, Sudáfrica. El último se encontraba bajo el régimen del ’apartheid’ y mostraba un gran interés en el proyecto.

Esta nueva alianza se convertiría en una sucursal de la OTAN en el sur del planeta.
«Brasil tiene su propia política para el Atlántico Sur. El Atlántico Sur es una región estratégica para Brasil porque las empresas brasileñas tienen fuertes inversiones en Angola, Mozambique, es decir, los países que fueron colonias portuguesas», señaló el entrevistado.

El momento culminante en el esfuerzo para crear el nuevo bloque iba a ser la cumbre entre los presidentes de Argentina y Brasil, Roberto Viola y Joao Figueiredo, respectivamente. Al evento invitaron al general estadounidense Vernon Walters, asistente especial del autor de la idea, Alexander Haig.

Dicha cita entre dos presidentes se celebró el 26 de mayo de 1981 en Buenos Aires, pero Walters no acudió al evento porque Argentina había alterado su posición en cuanto a la alianza. Originalmente la parte argentina estaba a favor de la formación del nuevo bloque, pero se unió a la posición de Brasil y frustró el plan.

Algunos expertos en geopolítica expresaron que dos presidentes organizaron el evento para sofocar la idea de la OTAS. En su comunicado conjunto después de la cumbre Viola y Figueiredo indicaron que el Atlántico Sur tenía que estar fuera de confrontaciones internacionales y rechazaron cualquier eje o zona de influencia.

No obstante, no fue solo eso: llegaron a criticar el régimen del ’apartheid’ en Sudáfrica y de esta manera efectivamente enterraron la idea del bloque militar entre los países por ambas costas del Atlántico Sur. Los dos líderes entonces dejaron claro que estaban interesados exclusivamente en la cooperación económica y negaron la propuesta si bien siguieron siendo aliados de Washington.

Los cambios en la política respecto a la cooperación militar en la región probablemente tuvieron que ver con la llegada de nuevos Gobiernos en Brasil y Argentina, en 1979 y en 1981, respectivamente.

«El proyecto de Brasil y el de EEUU chocaban; había fuertes diferencias. Brasil estaba en proceso de crear una independencia con un polo tecnológico militar propio y esto a EEUU no le convenía. Hoy Brasil tiene intereses propios que no coinciden con los de Estados Unidos», enfatizó Zibechi.

En el caso de Argentina, cabe destacar sobre todo el papel del entonces ministro de Relaciones Exteriores y Culto, Oscar Camilión, que había fungido en los años anteriores como embajador en Brasil. Se considera que fue precisamente su figura la que desempeñó un papel determinante en el cambio del punto de vista oficial en cuanto a la OTAS.

Las provocaciones que sucedieron en el marco de las tensiones entre Argentina y Chile solo ayudaron más a abandonar la iniciativa. Esto permitió matar dos pájaros de un tiro: Buenos Aires quería alejar Santiago del Atlántico Sur a toda costa. Justo en aquella época estaba pendiente la solución del conflicto del Beagle, que se centró en la disputa por la soberanía de las islas cerca de Tierra del Fuego.

La guerra de las Malvinas puso el punto final en la idea de la OTAS. Estados Unidos apoyó al Reino Unido en este conflicto armado de ahí que la percepción en cuanto a Washington cambiara en la región.

Además, en 1986 por iniciativa de Brasil fue creada la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZOPACAS) con la intención de preservar la seguridad en dicha región. En 1994 la organización aprobó una declaración de desnuclearización del Atlántico Sur y la Asamblea General de la ONU respaldó la iniciativa, aunque Londres, París y Washington se opusieron a la idea.

«Este proyecto, igual que otros proyectos de integración regional, tenía como meta mantener cierta distancia de Estados Unidos. Y esta se agudiza luego porque con el fin de la Guerra Fría queda muy claro que hay un solo país que tiene interés en dominar el Atlántico Sur, que es Estados Unidos», manifestó el experto.

La idea de crear la OTAS fue reavivada por última vez en 2008 por el difunto presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien dio una nueva interpretación a la idea. Aquella vez la alianza iba a unir los Gobiernos latinoamericanos de izquierda. Sin embargo, la iniciativa no persistió.

Hoy en día los países del Atlántico Sur tienen que ocuparse de su propia seguridad porque la mayoría de su comercio se realiza a través del mar, subrayó Raúl Zibechi.

«Tienen que hacer defender estas riquezas, el comercio que es fundamental para estos países. EEUU puede brindar [seguridad], pero los países de la región han ido madurando y llegaron a la conclusión de que no pueden permitirlo. Hoy ese es el problema de la independencia de la economía nacional», concluyó.

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