Esténtor político

Por Miguel Ángel Casique Olivos


Esténtor político

La Crónica de Chihuahua
15 de noviembre, 16:24 pm

"La sal de la Tierra" y el plantón de trabajadores de salud en Oaxaca

"La sal de la Tierra" (The Salt of the Earth) es una película de gran valor e imprescindible, porque puso en evidencia la insensibilidad y fiereza de la clase política en el poder frente a una justa movilización de mineros en Estados Unidos (EE. UU.). La cinta fue filmada en 1954 por Herbert J. Biberman, su director y guionista; fue grabada en blanco y negro, y protagonizada por mexicanos que apenas masticaban el inglés. Es la historia de una huelga de trabajadores de una mina en el sur de EE. UU., quienes cansados de que sus condiciones de trabajo empeoraran día con día, decidieron parar sus actividades laborales. A partir de ese momento se desencadenó una lucha entre la autoridad, representada por el sheriff de la ciudad y los patrones de la compañía minera contra los trabajadores.

En la cinta se reseñan las asambleas del sindicato minero y cómo se planificaba cada acción a seguir; y cuando la ley obliga a disolver los piquetes (grupo de personas que imponen o mantienen las consignas de la huelga) las mujeres de los mineros, encabezadas por la protagonista, Esperanza (Rosaura Revueltas), se ponen al frente del paro que demanda tres cosas: mejoras en el trabajo, en las condiciones de vida e igualdad no solo laboral sino también en los derechos de la mujer.

La huelga minera es por igual un llamamiento a la resistencia laboral que a la lucha social. Las mujeres asumen un papel nuevo en la contienda, y simbolizan un gran paso en el discurso a la acción política. El director Biberman, el guionista Michael Wilson y el productor Paul Jarrico conformaron lo mejor de la tradición liberal de Hollywood, que no se dejó pisotear por el gobierno oligárquico de su país; incluso la actriz principal, Rosaura Revueltas, fue deportada a México y la Oficina de Investigaciones Federales (FBI) del gobierno estadounidense abrió un expediente a todos los que participaron en la producción. La sal de la Tierra pertenece a las escasas películas de esa época que enfrentaron a los capitalistas mineros; y ahora mueve a la reflexión por las múltiples enseñanzas que contiene para organizar, dirigir y movilizar correctamente a los trabajadores, sean de minas, obreros, burócratas, domésticos o empleados comerciales.

La lucha de los mineros de zinc, 67 años después, cobra vida en Oaxaca con el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Salud (SITSS) que, desde el pasado nueve de septiembre (hace tres meses), mantiene un plantón para exigir la recontratación de más de tres mil trabajadores de la salud que fueron despedidos injustificadamente. El sindicato, que al unirse con otros cuatro dio origen a la Coordinadora de Sindicatos de Salud de Oaxaca (CSSO), mantiene día y noche su lucha frente a la casa de gobierno de Alejandro Murat.

Los trabajadores que forman el SITSS y la CSSO exigen a los gobiernos local y Federal la recontratación inmediata del personal despedido por los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO) y que otros sean contratados por el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), que sustituyó al Seguro Popular. En todo este tiempo han esperado que el gobierno priista de Oaxaca intervenga para que el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), cumpla su compromiso realizado en última visita a la entidad, ante este problema laboral y social en la entidad.

Durante las protestas han denunciado al gobierno de Alejandro Murat de mantener “oídos sordos”, actitud de la que indudablemente es cómplice AMLO, y en la que los afectados no solo son los trabajadores y sus familias, sino toda la población oaxaqueña porque los Centros de Salud están cerrados, no hay personal médico suficiente para atender a la gente y tampoco los medicamentos más necesarios.

La historia de La sal de la Tierra revive en Oaxaca con el SITSS; y su lucha debe ser ejemplo para todos los sindicatos de México, pues ahora es indispensable defender y garantizar los derechos de los trabajadores. El personal de salud de Oaxaca ha tomado consciencia de la necesidad de unirse como los mineros de zinc en 1954; hoy sabe que puede levantarse y avanzar para enfrentar a la clase política que se olvida de los mexicanos y les quita su fuente de empleo. En unos días, el gobernador Alejandro Murat rendirá su quinto informe de gobierno y las protestas de inconformidad se harán escuchar en todo el estado. Por el momento, querido lector, es todo.