Esténtor político

Por: Miguel Ángel Casique Olivos


Esténtor político

La Crónica de Chihuahua
13 de enero, 18:22 pm

La CDMX está en crisis y necesita nuevos gobernantes

Desde hace 23 años, más exactamente desde el 5 de diciembre de 1997, la Ciudad de México ha sido gobernada por un partido "diferente", por políticos que pertenecieron al Partido de la Revolución Democrática (PRD) y que posteriormente los vimos como saltaron a Morena, el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), para ocupar puestos claves en el gobierno federal o que se han quedado a gobernar territorios base para el morenismo como es el caso de la gran Metrópoli, hoy convertida en una tragedia por la ineficiencia y falta de oficio de Claudia Sheinbaum ante los estragos generados por el Covid-19.

Como recuento vea usted. Del 5 de diciembre de 1997 al 29 de septiembre de 1999 Cuauhtémoc Cárdenas gobernó, del 29 de septiembre de 1999 al 4 de diciembre del mismo año fue gobernada por Rosario Robles (hoy presa política del gobierno de la 4T), del 5 de diciembre de 2000 al 29 de julio de 2005 estuvo en el poder ni más ni menos que López Obrador hoy presidente de México, del 2 de agosto de 2005 al 4 de diciembre de 2006 Alejandro Encinas fue gobernante sustituto.

Del martes 5 de diciembre de 2006 al 4 de diciembre de 2012 Marcelo Ebrard Casaubón fue el tercer jefe de gobierno por voto popular, del 5 de diciembre de 2012 al 29 de marzo de 2018 Miguel Ángel Mancera gobernó, del 29 de marzo de 2018 al 4 de diciembre de 2018 José Ramón Amieva (sustituto) y a partir del 5 de diciembre de 2018 gobierna Claudia Sheinbaum Pardo, fiel discípula de AMLO y que obedece sus órdenes al pie de la letra. Más de dos décadas o ya casi un cuarto de siglo la Ciudad de México ha sido gobernada por políticos que hoy están en Morena.

La capital y la zona metropolitana han sido, desde finales del mes de noviembre, de interés noticioso y los ojos de todos los mexicanos están casi las 24 Horas del día sobre esto; la razón, se ha convertido en la zona del país de más contagios, de más muertes y de más preocupación porque los hospitales públicos y privados están prácticamente saturados: 368 mil 957 contagios y 18 mil 333 fallecidos hasta el lunes 11 de enero, sólo cifras oficiales; los hospitales tienen el 91 por ciento de ocupación, ya se escasea el oxígeno en las distribuidoras debido a una demanda real de miles de contagios.

La gran Metrópoli considerada una de las más grandes del mundo, con más de 20 millones de habitantes, está en crisis económica, política y sanitaria; tanto así que en decenas de funerarias ya no hay ataúdes y en los crematorios las filas son interminables; pero además, ya se está rumorando que la única forma de evitar contagios y muertes, si la nueva cepa llega a la ciudad, es con el enclaustramiento y confinamiento absolutos, pero ningún gobierno, ni el de AMLO ni el de Sheinbaum, dice cómo van a sobrevivir las familias mexicanas que no tienen empleo y como consecuencia tampoco tienen dinero para comprar comida y poder quedarse en casa.

La capital del país se está convirtiendo en la "Ciudad del terror y el espanto"; no es fantasía, no es alarma, no es ficción, la realidad así lo grita y refleja. Por un lado vemos miles de hospitalizados de los cuales muy pocos alcanzan a sobrevivir; muchos otros, los más, mueren sin darse cuenta de la razón, porque no se hicieron la prueba de Covid por falta de recursos o porque no hay suficientes pruebas; al último pero fallecieron.

Este lunes 11 de enero vimos como los restauranteros y otros negocios se han rebelado y han abierto a pesar de las amenazas del gobierno capitalino de ponerles sanciones; pero ellos, los dueños de los negocios, aseguran que necesitan sobrevivir porque el gobierno no los está apoyando y han entrado en completa crisis; se asegura, por ejemplo, que para finales de enero habrán cerrado en la capital al menos 40 mil empresas.

Si a esto le sumamos las fallas en el transporte colectivo Metro, debido al incendio del pasado sábado 9 de enero, donde hasta el momento no se sabe con certeza cuáles fueron las causas, las cosas con el gobierno de la morenista Claudia Sheinbaum se complican conforme avanza el 2021. Incluso, funcionarios de menor nivel salieron a decir que el incendio es culpa "del pasado", "de la mafia del poder", "de los conservadores" (sic y más resic); lo que se les olvidó decir es que durante 23 años han gobernado la capital y ésta ha empeorado en casi todos los aspectos: más inseguridad, más pobreza urbana, más comercio informal y un ineficiente transporte en toda las alcaldías.

En la capital se ha alcanzado el pico de hospitalizaciones más alto de la pandemia. Ayer, tras el famoso "cacerolazo" y a pesar de la amenaza del gobierno local de sancionar, abrieron 17 cadenas restauranteras e incluso hablan de realizar manifestaciones hasta que sus demandas se cumplan; por eso también la autoridad no le está quedando de otra y tendrá que "autorizar" o “hacerse de la vista gorda” para que los restauranteros sigan funcionando. Por un lado el gobierno no apoya a los negocios y por el otro tienen el problema del incremento incesante de contagios.

La inconformidad de los citadinos es alta. Taxistas, trabajadores del empleo informal, transportistas, médicos, obreros, estudiantes, amas de casa y muchos profesionistas aseguran que la Ciudad de México necesitan otros gobernantes porque los que han estado, primero representando al PRD y ahora con Claudia Sheinbaum a Morena y la Cuarta Transformación, lo único que han hecho por omisión es incrementar el número de muertos por no tener un plan eficiente para prevenir y atacar la pandemia.

Además de los alarmantes índices de inseguridad y la pobreza que padece la mitad de los habitantes de la CDMX, 5 de cada 10 habitantes, equivalente a un 52.5 por ciento según el diagnóstico que realizó el Consejo de Evaluación del Desarrollo Social de la Ciudad de México. Hoy todo indica que Morena no sólo no puede gobernar a México, sino que tampoco puede gobernar otras zonas del país y menos la Ciudad de México. El que Claudia Sheinbaum tenga que obedecer las órdenes de Palacio Nacional le pesa y le trae problemas, además de que son muchas las voces, incluidas las de su propio gabinete, que aseguran que el puesto le quedó muy grande. Por el momento, querido lector, es todo.