Esténtor político

Por Miguel Ángel Casique Olivos


Esténtor político

La Crónica de Chihuahua
20 de mayo, 13:18 pm

AMLO “mató” a Prospera y genera más estragos sociales

El programa Prospera, que operó durante cuatro sexenios, desapareció con la llegada del gobierno de la “Cuarta Transformación” (4T), que encabeza Andrés Manuel López Obrador (AMLO). En el Diario Oficial de la Federación se dijo que a partir del ejercicio fiscal 2019 los recursos financieros de este programa serían destinados al de Becas para el Bienestar de Educación Básica Benito Juárez (BBJ).

Según el gobierno, esta medida servirá para atacar la corrupción y el intermediarismo que afectaba a Prospera. Sin embargo, desde su implementación, el programa BBJ comenzó a generar problemas sociales: en Tamaulipas, por ejemplo, esta cancelación dejó sin empleo a 300 trabajadores y en las 32 entidades de la República los titulares locales de salud no recibieron con agrado esa notificación por parte de Angélica Ivonne Cisneros, la comisionada nacional de Protección Social en Salud del Gobierno Federal.

Prospera fue el principal programa social de México, cuyas transferencias monetarias en efectivo beneficiaban al 20 por ciento de la población, es decir, a casi siete millones de familias en pobreza extrema. Era un programa, que más allá de lo que se diga, brindó un fuerte apoyo a los mexicanos más pobres. Prospera fue sustituido por un programa con el que se otorgan becas de 800 pesos mensuales a estudiantes de educación media superior, monto que es un 25 por ciento inferior al del programa anterior y no llegará al mismo número de beneficiarios que aquél tenía.

El nuevo gobierno de Morena “mató” a Prospera y sus estragos sociales, que apenas empiezan a hacerse evidentes, pronto darán qué decir, como ya ocurre con el programa que lo sustituyó. El programa de becas −se sabe que a pesar de que arrancó desde noviembre de 2018, cuando AMLO aún no tomaba posesión de la Presidencia de la República− está aplicando reglas de operación sin un censo de alumnos beneficiarios, pese a que se levantó el “Censo de Bienestar”.

La opacidad en la asignación ha sido tal, que funcionarios del gobierno de la 4T han visitado algunos centros escolares −como la Escuela de Bachilleres Coronel Nicolás Romero y el albergue estudiantil General Felipe Ángeles, de Pachuca, Hidalgo− donde sin mayor averiguación, sin diálogo con los directores y sin informarse sobre los posibles alumnos beneficiarios, colocaron la leyenda “Escuela Censada”.

Prospera fue criticado de clientelista y que los recursos que entregaba eran entre el 30 y el 40 por ciento menores al monto oficial del apoyo, pero esta versión, proveniente de AMLO y su “dedito” autoritario, no ha sido probada por él ni por otro funcionario público. En contraste se sabe que solo el cinco por ciento de los beneficiarios de Prospera denunció el manejo clientelar de este programa. Muchos mexicanos logaron sobrellevar con este programa la miseria extrema, producto de la inmensa concentración de la riqueza en unas cuantas manos que ningún gobierno mexicano se ha preocupado por atacar a fondo.

Prospera no pretendía acabar con la pobreza, objetivo que tampoco persiguen los programas de AMLO. Las BBJ solo podrán ayudar a los estudiantes pobres a resolver algunas carencias. A seis meses de iniciado este sexenio, la idea de que la política asistencialista acabará con la pobreza ha perdido adeptos. Los mexicanos comienzan a descubrir las intenciones de AMLO: asegurar el voto de muchas familias, esto es, lucrar con su pobreza.

La 4T no tiene una política de combate a la pobreza distinta a la de gobiernos anteriores, que solo utilizaron paliativos sociales y jamás se preocuparon por generar empleos, elevar el salario, dotar de servicios públicos a la sociedad. Así las cosas, la popularidad de AMLO tiene los días contados.

Prospera, antes Progresa y Oportunidades, rompió los paradigmas nacional e internacional por: la selección objetiva de los hogares beneficiarios; estaba basado en estudios socioeconómicos; las transferencias directas de apoyos a mujeres, sin intermediarios (ojo, AMLO); la coordinación para proveer educación y salud a los hogares más pobres; y la evaluación científica de los programas sociales por instituciones académicas independientes y especializadas. Estas características convirtieron a Prospera en un ejemplo para el mundo que se replica en al menos 40 países.

Prospera logró nutrición y cuidado de salud durante la primera infancia; avance escolar de adolescentes y jóvenes a fin de que terminaran su ciclo educativo hasta al nivel superior; y ayudaba a las familias a sobrellevar la pobreza; por eso, en vez de desaparecer, debió perfeccionarse. Separar las becas del componente de salud fue un error y hoy, tras el cadáver de Prospera, millones de pobres padecerán aún más la miseria.

El clímax no político...

Y quien también la tiene complicada es el alcalde morenista de Tláhuac, Raymundo Martínez Vite pues hoy va a comparecer ante las Comisiones de Administración Pública Local y de Alcaldías y Límites Territoriales; al parecer lo están llamando a que rinda cuentas porque su gobierno local está enfrentando varios problemas, entre ellos que giró órdenes para demoler al menos 200 casas de familias humildes de Tláhuac, mismas que dejará sin un techo para sus hijos, además de que sigue siendo una de las demarcaciones con mayor índice delictivo y la inseguridad es pan de cada día; mientras esto sucede, antorchistas de la demarcación se manifestarán y exigirán al alcalde cumpla con obras y servicios y regularice terrenos como prometió en campaña. Por el momento, querido lector, es todo.

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