Esperanzador repudio estadounidense contra Trump

EDITORIAL


Esperanzador repudio estadounidense contra Trump

La Crónica de Chihuahua
27 de febrero, 18:30 pm

El terror fascista se radicaliza en la Unión Americana: persecución, detenciones masivas, cientos de miles de órdenes de expulsión, deportaciones injustas, múltiples formas de la violencia contra millones de inmigrantes, indocumentados o no, con antecedentes penales o sin ellos.

Acusaciones falsas, fomento de la delación, siembra del miedo en el seno de todo ese sector laboral, son los componentes del clima que se extiende por todo el territorio estadounidense y que se ha agudizado en las últimas semanas, particularmente en aquellos estados en que se ubica un mayor número de trabajadores inmigrantes, provenientes de Latinoamérica y otras regiones del mundo.

La discriminación y el abuso contra este sector social, incluso contra individuos que llevan toda una vida formando parte de la sociedad estadounidense no es nada nuevo para los mexicanos ni para la mayoría de los pueblos del mundo; hace ya muchos años que rodó por tierra la máscara imperialista decorada con las palabras libertad, justicia y democracia.

Los ciudadanos engañados con la farsa de la democracia representativa cada día son menos. Hoy, con la política xenofóbica de Trump y la embestida contra los inmigrantes, los propios ciudadanos de la primera potencia mundial presencian la injusticia, el atropello a los derechos y la violencia de su gobierno “nacionalista” contra millones de seres humanos; la población estadounidense, a la que se ha inculcado desde la cuna, a través de todos los medios de comunicación y de las instituciones, la idea de que su país es el más justo, libre y democrático, se ha sacudido esa venda de los ojos y comienza a reaccionar.

Los hechos más recientes, ocurridos en importantes ciudades de Estados Unidos hablan de ese despertar, de que la dignidad del pueblo de Estados Unidos no ha podido ser liquidada por completo y puede resurgir. El único aspecto positivo de la locura de Trump sería entonces haber sacudido en su contra la conciencia del pueblo norteamericano.

En estos días abundan las noticias de manifestaciones de indignación y de protesta en todo ese país contra tal política, hasta el punto de que numerosos manifestantes exclaman “¡No eres mi presidente!; proliferan los grupos y sociedades defensoras de inmigrantes; ciudades, escuelas, iglesias se han convertido en santuarios, es decir en lugares donde están a salvo los perseguidos por el gobierno de Trump.

La protesta se extiende por todo el territorio, no sólo entre los inmigrantes latinos, sino en general en toda la población, en cuyo seno parecen despertar los principios de libertad y de justicia sofocados durante más de dos siglos por el imperialismo, los monopolios y su gobierno que ahora, con Trump a la cabeza, se desnudan por completo, mostrándose en toda su dimensión de enemigos de esos principios.

La esperanza de que este resurgimiento de la conciencia prenda en toda la Unión Americana no es infundado, su base material es el repudio a las medidas que atentan contra principios que fueron fundamentales en la historia de esa nación y que han sido desvirtuados por los intereses del capitalismo; por eso no es descabellado manifestar nuestra esperanza de que del seno de la sociedad estadounidense nazca la fuerza que frene la locura hegemónica que pone en riesgo la existencia de la humanidad.

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