El teletrabajo baja un 20% la productividad a pesar de trabajar más horas, según un nuevo estudio

**El debate sobre la productividad en el teletrabajo sigue sumando informes El exceso de videollamadas parece confirmarse como el mayor lastre a la productividad.


El teletrabajo baja un 20% la productividad a pesar de trabajar más horas, según un nuevo estudio

La Crónica de Chihuahua
14 de junio, 15:03 pm

Víctor Millán/
El Economista

En los últimos meses nos hemos hartado de hablar sobre las bondades y perjuicios del teletrabajo entre compañeros de trabajo y amigos. Como todo, seguramente sea más un tema de grises, donde la posibilidad de una mejor conciliación y las incomodidades de no contar con un puesto presencial juegan como dos caras de la misma moneda.

Sin embargo, estas discusiones también han hecho que muchas personas se posicionen a favor o en contra del trabajo en remoto. Ahora, para los que creen más en sus problemas que en sus beneficios, un nuevo estudio les da bastante la razón justo cuando miles de empleados están empezando a volver a sus oficinas.

El estudio, adelantado en exclusiva por The Economist, encuestó los hábitos de trabajo a distancia de 10.000 empleados de empresas tecnológicas asiáticas entre abril de 2019 y agosto de 2020, teniendo así margen de comparación entre los periodos pre y posconfinamiento, y encontró una disminución del 20% en la productividad.

Los investigadores del informe, titulado Work from home & productivity: evidence from personnel & analytics data on IT professionals, Michael Gibbs, Friederike Mengel y Christoph Siemroth concluyeron que aunque la mayoría de empleados trabajaban más horas, no eran tan eficientes como lo serían en un lugar de trabajo estructurado y físico.

12 horas más de trabajo a la semana, pero con pocos resultados
El estudio descubrió que, aunque los trabajadores pasaban un 30% más de tiempo trabajando desde casa (lo que se traduciría en 12 horas más sobre una jornada de 40 horas), su productividad disminuía porque pasaban más tiempo en reuniones con sus jefes para perfilar constantemente sus responsabilidades.

Los académicos también señalaron que el personal de la empresa no identificada que estudiaron realizaba un trabajo especialmente exigente, el cual podría ser más adecuado para un entorno de oficina. Según el estudio, los empleados con ocupaciones menos cualificadas, como hacer llamadas a clientes, podrían ser más adecuados para situaciones remotas.

Los sujetos del estudio estaban muy capacitados y su trabajo implicaba "un importante trabajo cognitivo, el desarrollo de nuevas aplicaciones o soluciones de software o hardware, la colaboración con equipos de profesionales, el trabajo con clientes y la participación en la innovación y la mejora continua", algo que quizá se veía lastrado por una situación nueva.

El contexto de la pandemia, también afecta

Sin embargo, el estudio también menciona que este análisis se ha realizado en una situación en el que teletrabajo fue repentino y forzado. Es decir, la época en la que miles de trabajadores en todo el mundo se vieron de pronto en sus casas teniendo que realizar sus labores sin espacios de trabajo adecuados ni procesos en las empresas que optimizaran todo esto.

No es el primer estudio, sin embargo, que pone en cuestión que contextos como las videollamadas y la ’fatiga por zoom’ hayan hecho mella en los trabajadores.

Una encuesta entre más de 1.000 empleados realizada por la empresa de soluciones de seguridad informática Twingate revela que el 45% de los empleados afirma haber asistido a más reuniones durante la pandemia que cuando trabajaba en la oficina, frente al 21% que asistió a menos reuniones.

Independientemente del software de videollamadas que se utilice, el concepto de fatiga de las llamadas sigue siendo el mismo: las reuniones virtuales requieren más energía que una reunión convencional en la oficina, sobre todo cuando la comunicación se siente tensa o el uso de esta tecnología sigue siendo poco natural. Combinado con el aumento de las reuniones en general, la presión añadida de aparecer en las videoconferencias puede ser agotadora para los equipos.

Dos de cada cinco empleados se declaran cansados de las videoconferencias, ya que asisten a tres videollamadas cada día, de media, o hasta siete horas de llamadas semanales. En cambio, los empleados preferirían tener sólo dos videollamadas al día (10 a la semana), en lugar de las 15 llamadas semanales que tienen ahora.

Con respecto a las reuniones, los trabajadores asistieron a un 13% más de media, que duraban unos 12 minutos (un 11,5% menos que antes), pero que contaban con hasta dos asistentes más que antes de la pandemia.

En cuanto a los correos electrónicos, los empleados enviaban un 5.2 por ciento más de correos electrónicos al día, de los que el 8.3% se daban fuera de la jornada laboral.

Todo ello ha creado un cocktail en el que, de media, los trabajadores pasan más horas delante de la pantalla, alargando sus jornadas, concluían en este informe, en cuyas conclusiones invitan a repensar cuántas de estas reuniones son verdaderamente necesarias o pueden solventarse de formas menos exigente para los empleados, como por correo electrónico.

Los mitos (o no) del teletrabajo y su productividad}

El nuevo estudio se une a una cola de informes que ponen más grises que otra cosa sobre el debate sobre cómo el teletrabajo afecta a la productividad o la potencia.

En España, el informe Un lugar de trabajo sostenible: hacia un modelo remoto y presencial, de IESE y Savills Aguirre Newman, intentaba rastrear su penetración y sobre todo cómo es visto por los trabajadores tras estos meses.

En esta encuesta, por el contrario, se decía que los datos desmentía que se redujera esa productividad. Según su análisis, cuando las personas trabajan en remoto entre dos y tres días a la semana, se produce un incremento en el rendimiento (de hasta un 19%) y la calidad del trabajo (hasta un 18%), durante esos días. Además, se produce un incremento de hasta un 10% del orgullo de pertenencia a la empresa y de hasta un 9% de la disponibilidad para hacer lo que la empresa o los clientes necesiten.