El progreso entre las patas

Por Omar Carreón Abud


El progreso entre las patas

La Crónica de Chihuahua
10 de agosto, 21:05 pm

Están en campaña para ganar la gubernatura del estado de México y la Presidencia de la república y se encuentran convertidos en locos con pistola. Hablo de un grupo de panistas que salieron del poder al término del sexenio anterior y que ya se hallan encarrerados para ganar opinión y votos al costo que sea y tope donde tope, son miembros destacados del equipo de Felipe Calderón y, por tanto, impulsores de la candidatura presidencial de su esposa Margarita Esther Zavala Gómez del Campo. Este grupo de políticos ha creído encontrar una veta fenomenal para aparecer en los medios como defensores incorruptibles de la legalidad, de los bienes de la nación y de la probidad para catapultarse y atraer votos, atacando una importante iniciativa de los ciudadanos y las autoridades del municipio mexiquense de Chimalhuacán destinada a detonar radicalmente el progreso de toda la región.

El toque a rebato lo inició el siniestro exdirector general panista de la Comisión Nacional del Agua, José Luis Luege Tamargo, quien aseguró falsamente en su columna «Ciudad posible» que publica El Universal, que el otorgamiento de 200 hectáreas para un proyecto integral de desarrollo social en Chimalhuacán, es una “donación a Antorcha Campesina” y que es un “fraude a la nación”. Al señor Luege Tamargo, en acción concertada, le siguieron, el propio Felipe Calderón que apoyó el infundio con un bien argumentado tuit de 140 caracteres, además de seis senadores panistas, quienes, según se informó, “propondrán al Pleno de la Comisión Permanente exhorte al gobierno federal que aclare por qué donó (obsequió) 200 hectáreas a la organización de choque del PRI conocida como Antorcha Campesina, en el municipio de Chimalhuacán, estado de México y que pertenecían a la salvaguarda ambiental del nuevo aeropuerto que se construye en Texcoco”; los senadores involucrados en la trama macabra son: Marcela Torres Peimbert, Ernesto Ruffo Appel, Víctor Hermosillo, Juan Carlos Romero Hicks, Francisco Búrquez Valenzuela y Héctor Flores Ávalos.

¿En qué consiste en realidad el proyecto de los chimalhuaquenses que ha llevado a políticos venales a creer que han hallado un auténtico Watergate que aniquilará al gobierno del estado de México, al de la República y, de paso, al Movimiento Antorchista? Consiste en la realización de un vieja y muy legítima aspiración de los habitantes de ese municipio del oriente mexiquense, en el sentido de contar –sobre todo- con fuentes de trabajo cercanas a su hogar y a su familia. Cualquiera diría que esa aspiración merecería la simpatía y el apoyo universales, pero ya se ve que no, que en la deteriorada política mexicana, los fines de alcanzar el poder, justifican todos, absolutamente todos los medios. Pues bien, el proyecto de los chimalhuaquenses consiste en disponer de terreno para -¡ojo, lectores de buena fe que todavía abundan!- el campus de la Universidad Politécnica de Chimalhuacán, un gigantesco Centro Deportivo y Recreativo, un área propia para la instalación de empresas que generen empleos, un Centro Estratégico de Recuperación Ambiental del Oriente del estado (CERAO). Esa es la verdad.

Esto es precisa y llanamente lo que anima a José Luis Luege y a sus cofrades, en esto consiste lo que sus mezquinos intereses electorales han convertido en “un regalo” para Antorcha Campesina. Miente Luege, miente Felipe Calderón, mienten los senadores panistas. El proyecto no es tampoco un desastre ecológico como lo quieren hacer pasar los señores y señoras: las tierras involucradas son tierras yermas y salitrosas que nunca han servido para nada y no implica la cancelación de la construcción de dos nuevos vasos reguladores de gran magnitud y la ampliación de capacidad del Lago Nabor Carrillo por un total de hasta 25 millones de metros cúbicos, lo que fue avalado por la CONAGUA mediante oficio número BOO.5.03545 de fecha 28 de junio de 2016.

Es seguro que tratándose de gente que durante mucho tiempo ha vivido del erario, ocupando cargos que no son demandantes en cuestión de jornada, hora de entrada y salida y castigos por faltas de asistencia y de puntualidad, los panistas involucrados no entiendan lo que significa salir de casa oscuro todavía en la madrugada, viajar dos o tres horas en transportes infernales, cumplir una jornada extenuante bajo severa vigilancia y regresar ya muy entrada la noche rendido de cansancio, es, quizá por eso, digo, que creen que los chimalhuaquenses van a abandonar el proyecto de avanzar a una vida mejor espantados por sus declaraciones tremendistas, insultantes y calumniosas. El Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales (CEMEES), asegura que el 65.3% de la población trabaja fuera de Chimalhuacán, que el 30.7% lo hace en la población y, que, de éstos últimos, sólo el 40% tiene un trabajo fijo; el CEMEES señala, como complemento indispensable a su análisis, que los ingresos del 65% de la población apenas alcanzan los tres salarios mínimos, que para el 2011 (al día de hoy, la situación es peor), eran equivalentes a 179 pesos diarios de los que tenían que descontarse 59 pesos de transporte y alimentos fuera, por lo que sólo quedaban 120 pesos para el gasto familiar diario, o sea, 840 pesos semanales para una familia de cuatro personas en promedio. Esa es la realidad, por tanto, nadie en su sano juicio se pondrá de rodillas ante quienes se quieren llevar el progreso entre las patas.

Ni Luege Tamargo ni ninguno de los senadores en la comparsa buscan la verdad de los hechos, no les interesa ni un comino, están en campaña y, por tanto, dispuestos a echar mano de cuanto encuentren en su camino y crean, o les aconsejen, que sirve para sus fines. No se olvide que George W. Bush, destacado representante de los intereres y métodos de la misma clase social a la que pertenecen Luege y sus adláteres, inventó la existencia de armas de destrucción masiva para iniciar, no sólo la invasión a Irak, sino la devastación física y las millones de muertes que todavía lloran y sufren los sobrevivientes en el Medio oriente. Prueba contundente de que no les interesa conocer la verdad es, no sólo que sin pruebas ni juicio de por medio ya sentenciaron a todo el que se les pegó la gana, sino que a una comisión de diez mil chimalhuaquenses encabezados –caso insólito en el México actual- por su Presidenta municipal, Rosalba Pineda Ramírez, que se presentó el pasado martes 9 a las puertas del Senado de la República y, documentos en mano, solicitó audiencia con los senadores que supuestamente pedían información, precisamente para proporcionarles esa información, ninguno de ellos la atendió. Estoy convencido de que la lucha por el Centro de Recuperación Ambiental del Oriente (CERAO), no ha terminado, pero, afortunadamente, los chimahuaquenses cuentan con cientos de miles de mexicanos solidarios en todo el país, quienes, unidos como un solo hombre, estamos dispuestos a movilizarnos a donde sea y a la hora que sea. Ustedes ordenan, compañeros.

¡Sea el primero en escribir un comentario!

---ooOoo---