El presidente López Obrador no acudió a la cumbre del Cambio Climático, no tiene verdadero interés

**México llega a la cumbre de Glasgow con las manos sucias de combustóleo y del carbón de Coahuila, tinto con la sangre de los obreros víctimas de las peores condiciones laborales posibles.


El presidente López Obrador no acudió a la cumbre del Cambio Climático, no tiene verdadero interés

La Crónica de Chihuahua
2 de noviembre, 05:56 am

A la Conferencia de las Partes (COP) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que se celebra en Glasgow, Escocia, por su importancia acuden la mayor parte de los jefes de gobierno. Se discute ahí el futuro de la humanidad.

El primer mandatario de México no asiste y se hace representar por una delegación de bajo perfil, exceptuando, quizás, al canciller Marcelo Ebrard. En esto seguramente influye que para el presidente López Obrador la ecología y el medio ambiente son "estrategias del neoliberalismo, para saquear a los países" como lo dijo días atrás en Campeche. ¿O hay más de fondo?

Lo cierto es que López Obrador nunca a lo largo de su gobierno, ha tenido el menor interés en favorecer medidas para contrarrestar la contaminación y el cambio climático, sino por el contrario, está haciendo todo lo posible para obstaculizar a las empresas privadas que generan energía por medios alternativos.

La propia generación de energía en la paraestatal Comisión Federal de Electricidad, está siendo promovida en lo esencial por el gobierno de la "cuarta transformación", mediante combustóleo y carbón sucio de la cuenca carbonífera de Coahuila

En lz cumbre de la Conferencia de las Partes (COP), Andrés Manuel López Obrador está representado por Marcelo Ebrard. Diversas voces han denunciado que México no cumple con los estándares para reducir los niveles de contaminación, pero, sobre todo, el propio presidente impulsa la producción de energía eléctrica con combustibles fósiles, cuando según la cumbre, se trata de avanzar en la utilización de energías limpias.

Gustavo Alanís Ortega y Anaid Velasco, integrantes del Centro Mexicano de Derecho Ambiental, A.C., diagnostican cómo México llega a la COP26, que inició ayer (Reforma 31.10.21). Recuerdan que el país fue líder en las negociaciones de la agenda climática, pero el liderazgo se ha perdido por la notoria e inexplicable falta de interés del presidente López Obrador en estos temas.

EL PRESIDENTE SUCIO

En el compromiso de las metas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, México llega con las manos vacías. Éstas se miden por el indicador de la Contribución Nacionalmente Determinada (NDC por sus siglas en inglés). Las NDC’s son el instrumento que ayuda a la implementación del Acuerdo de París.

Que para México es un mecanismo jurídico de aplicación obligatoria y cuya actualización, en diciembre de 2020, solo ratificó las metas que presentó en 2015, cuando ya esa NDC se había reconocido como insuficientes para cumplir con el escenario de 1.5º centígrados. Ahora estas metas se consideran altamente insuficientes.

La actual política energética de México está lejos de favorecer la transición energética para poder lograr la reducción de emisiones. El sector energético es el que más emisiones de gases de efecto invernadero genera en el país. Y va en sentido contrario a lo que se hace en el mundo al promover abiertamente las carboeléctricas, la construcción de una refinería y al privilegiar el uso del combustóleo.

Además, el gobierno se lanza en contra de las energías renovables. A esta política regresiva se añaden retrasos intencionales en la aplicación de regulaciones que ayudarían a reducir las emisiones haciendo concesiones a PEMEX. Estas acciones impiden el cumplimiento efectivo de las metas de reducción de emisiones. La política climática de México ha dejado de ser insuficiente para ser altamente insuficiente.

Ortega y Velasco consideran que México tiene una urgente necesidad de reducir la vulnerabilidad de los ecosistemas y de las personas ante los efectos del cambio climático. Para ello es necesario hacerse responsable de la reducción de las emisiones. Ojalá, dicen, que el gobierno entienda la emergencia climática que vivimos y tenga la suficiente y necesaria voluntad política para actuar en consecuencia. ¿El presidente se hará cargo de esta realidad o lo hará todavía más grave?