El oscuro panorama por las sequías en México: crisis alimentaria, incendios y muerte

Hasta el pasado 15 de febrero, el 80.4% del territorio nacional presentó alguna condición de sequía; incluso, la Conagua declaró desde diciembre de 2020 “Desastre Natural por Sequía” en siete estados del noreste del país.


El oscuro panorama por las sequías en México: crisis alimentaria, incendios y muerte

La Crónica de Chihuahua
20 de marzo, 13:58 pm

Desde hace un año la crisis sanitaria por la pandemia de coronavirus (COVID-19) se ha apoderado de la atención de las autoridades, los medios de información, y por ende, de la población mexicana; no es para menos, siendo uno de los países más azotados por el virus. Sin embargo, la considerable disminución de lluvias que se ha registrado en los últimos meses debe ocupar en mayor medida a los funcionarios e investigadores.

De acuerdo con el Monitor de Sequía en México, de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), hasta el pasado 15 de febrero, el 80.4% del territorio nacional presentó alguna condición de sequía; es decir, 1540 municipios de los 2643 que existen en el país.

Este fenómeno natural es definido por la Sociedad Meteorológica Norteamericana como “un periodo de clima anormalmente seco, cuya duración es suficientemente prolongada como para causar desequilibrios hidrológicos significativos”; es decir, un déficit de agua desde la atmósfera hasta la humedad de suelo y los mantos acuíferos. Incluso, la Conagua dio a conocer en su más reciente reporte que, se pronostica casi un 20% menos precipitaciones en los próximos meses.

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) es la dependencia encargada de proporcionar información climatológica. Para ello utiliza estaciones automáticas, observatorios sinópticos, radares, estaciones de radiosondeo y receptoras de imágenes de satélite.

Asimismo, existen varias categorías de sequía: 620 municipios de México están actualmente en nivel anormal (D0), 463 en moderado (D1), 352 en severo (D2), 95 en extremo (D3) y 10 en excepcional (D4), siendo este el de mayor riesgo.

En este sentido, la región más azotada por este fenómeno natural es la del noreste, siendo Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Durango, Sinaloa y Tamaulipas, las entidades con más localidades de sequía severa a excepcional (D2 a D4). De estos, las condiciones más críticas (D4) están en Chihuahua, en los municipios de Ascensión, Guadalupe, Janes, Juárez y Ojinaga; así como en Sonora en General Plutarco Elías Calles, Saric, Caborca, Altar y Agua Prieta.

Ante estos datos, Conagua declaró desde diciembre de 2020 “Desastre Natural por Sequía” en dichos estados. Cabe mencionar que, según los registros del Monitor que opera desde 2002, el periodo de mayor sequía fue la temporada 2010-2011.

Los impactos socioeconómicos y ambientales

Al respecto, el Ing. Martín Jiménez, miembro de la Asociación Mexicana Hidráulica, señaló en entrevista para ADN Político que, si bien el país ha padecido sequías desde tiempos ancestrales, estas y sus áreas de afectación han ido en aumento en la última década con un consecuente grave daño económico, social y ambiental.

Si hay carencia de agua, el uso y aplicaciones que le da la sociedad para la agricultura, ganadería y la industria se pueden ver mermadas, y por supuesto, sin el consumo de agua potable no se puede sobrevivir.

Lo principal que nos debería interesar, es la disminución de agua potable. Hay que recordar que México se encuentra a una latitud igual a los de los desiertos del Sahara (en África); entonces, por esta condición geográfica tiende a ser desértico y con zonas áridas.

El especialista explicó que con el inicio de la primavera, llega la temporada de estiaje (que concluye en julio aproximadamente), lo que significa que hay menor caudal de agua en el territorio nacional por falta de lluvias, las cuales recargan las reservas naturales.

Tal es el impacto del Desastre Natural por Sequía que, el pasado 23 de febrero, Luis Antonio Aguilar Meza, subgerente de Aguas Superficiales e Ingeniería de Ríos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) informó que al 22 de febrero 83 de las 210 presas más importantes de México se encuentran a menos de 50% de llenado, lo que suma un déficit total de 7 mil 85 millones de metros cúbicos de agua. Por el contrario sólo tres están al 100% de almacenamiento.

La investigadora María Emilia Beyer, bióloga de la Universidad Autónoma Nacional Autónoma de México (UNAM), mencionó al mismo medio que los efectos ya no quedan solo en hambre y sed, sino en la muerte, tanto de animales y plantas, como seres humanos. Por ejemplo, en Hermosillo, Sonora, y en Juchitán, Oaxaca, dos polos extremos del país, los agricultores reportan que en los últimos años las condiciones climáticas no son favorables para mantener la autonomía alimentaria, ni siquiera de la región:

Los grandes agricultores pueden traer agua de otros lados y realizar ciertos ajustes, pero los campesinos son los más vulnerables porque no tienen la capacidad de hacerlo.

La bióloga indicó que con el aumento de población y el cambio climático, las sequías se presentan cada vez con mayor frecuencia en gran parte del mundo lo que podría convertir el agua en un recurso capaz de provocar disputas internacionales.

Desde luego la falta de agua es un problema hoy en día; en África lo estamos viendo, incluso ya ha habido guerras por conflictos con el agua”. Agregó que también ya migrantes climáticos que están escapando de condiciones de sequía que nos le da alimentos en los suelos.

Por si fuera poco, la Comisión Nacional Forestal (Conafor) pronosticó el pasado 20 de febrero una temporada “crítica” de incendios forestales en el país, en gran medida a la sequía que provoca el fenómeno meteorológico “La Niña” que se prolongará hasta primavera.

“Esta sequía atípica incrementa la presencia y expansión de los incendios forestales en el territorio mexicano”, se lee en el comunicado.

En lo que va del 2021 se han registrado 499 incendios, 366 más que en el mismo periodo del 2020. No obstante, según el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), nueve de cada diez incendios forestales en México son causados por seres humanos, mientras que el 1 % corresponde a fenómenos naturales.

Cómo enfrenta México este reto

Para el Ing. Adrián Pedrozo, responsable del Observatorio Hidrológico de la UNAM y del Monitor de Sequía Multivariado de México, las sequías no son un fenómeno necesariamente catastrófico, sino “estresante”, pues depende de la infraestructura y de la adaptación de la sociedad para enfrentarla.

Detalló que las medidas de prevención para afrontar las sequías están orientadas por un lado, a políticas del uso eficiente del agua en los hogares, la agricultura, la ganadería y en la industria, y por el otro aumentar la infraestructura hidráulica para almacenar el agua y conducirla adecuadamente hacia su destino final.

De esta forma, la construcción de presas, sistemas de abastecimiento de agua potable, plantas de tratamiento de aguas negras y perforación de pozos, son la infraestructura que ayuda a optimizar el agua en época de sequía.

La ingeniería tiene que moverse para allá; es decir, la ingeniería civil que era la que tradicionalmente trabajaba a través de la ingeniería hidrológica, tendrá que evolucionar hacia un campo transdisciplinario. Tenemos que hablar con los biólogos, meteorólogos, geofísicos y otros científicos; no es fácil porque cada uno tiene su diálogo, pero es algo necesitamos hacer porque si no, el futuro nos va a alcanzar

De igual manera, con el Monitor de Sequía en México se puede obtener la presencia e intensidad de una sequía en cierta área geográfica. “Entonces, si no podemos controlarla, es necesario tener una fotografía del fenómeno y además una inercia: saber cuánto llevamos en un fenómeno de sequía y qué condiciones tenemos”, sostuvo.

Además, el Ing. Martín Jiménez señaló que están las medidas institucionales, que son aquellas acciones socioeconómicas, legales y de planeación que se adoptan antes y durante el fenómeno para disminuir sus efectos negativos en la población. En este caso el Gobierno Federal administra a través de la Conagua, el programa nacional contra la sequía (Pronacose), que consiste en la atención, seguimiento, mitigación y previsión del fenómeno recurrente de la sequía en territorio nacional.

El Gobierno Federal en este sentido, puede echar mano de programas de políticas públicas para paliar estos problemas. Algunos agricultores pueden beneficiarse a través de seguros. La Secretaría de Gobernación (Segob) puede emitir declaratorias de emergencia y de desastre por sequía, lo que pondría a ciertos municipios recursos financieros para rehabilitar pozos y construir más abrevaderos para que la poca lluvia que cayera fuera captada.

Por otra parte, el estiaje concluye en el mes de julio, cuando el clima del país entra a una época de transición con la temporada de lluvias y ciclones tropicales; en este sentido, México tiene un aliado, que son los huracanes.

Datos del Monitor revelan que, desde mediados del año 2018 y hasta la primera quincena de mayo de 2020, la mayor afectación por sequía en el país se concentró en la vertiente del Golfo de México, el sur del país y la Península de Yucatán.

Sin embargo, a finales de mayo de 2020, gracias a las precipitaciones provocadas por los sistemas tropicales que prevalecieron en algunas zonas hasta finales del año, comenzaron a disminuirlas áreas con sequía en esa región, por lo que Tabasco, Chiapas y la Península de Yucatán finalizaron el año 2020 libres de alguna condición de sequía, y con problemas de inundaciones en distintas regiones, lo que representa otro tema.

Es así que, sin el agua, no puede existir la vida, por lo que la investigación y el trabajo en conjunto con la sociedad es fundamental para desarrollar una planeación eficaz para combatir y mitigar los efectos de eventuales sequías.