El libro que lo inició todo: La revolución de las esferas celestes

**El libro de Copérnico fue combatido, enjuiciado y quemado durante los tumultuosos años de las luchas religiosas.


El libro que lo inició todo: La revolución de las esferas celestes

La Crónica de Chihuahua
25 de abril, 12:29 pm

Germán Martínez Hidalgo/
Sociedad Astronómica de Puebla

La revolución científica o revolución copernicana, inició hace casi cinco siglos y por fortuna no se ha detenido un solo segundo.

Niklas Kopernigk, latinizado como Nicolaus Copernicus, genio del renacimiento, nació en 1473 en Torun, Prusia polaca, hoy Polonia, pequeño puerto sobre el mar Báltico, en la salida y vertiente del río Vístula. Su padre fue un rico mercader quien murió en 1484 cuando Nicolás contaba con 10 años. Ante la orfandad, el cuidado y la educación fue confiado a su tío Lucas Watzenrode, obispo de Warmia, en Frauenburgo, hombre con influencia y poder. En 1492, en el año que Cristóbal Colón se lanzó a la gran aventura geográfica, en la búsqueda de nuevas rutas hacia el oriente, Copérnico, de 18 años, se matriculó en la prestigiada Universidad de Cracovia. Tres años después, junto con su hermano Andrés, marchó a Bolonia, Italia, a continuar sus estudios en Medicina y Teología, aunque su interés se volcó en las Matemáticas y la Astronomía.

Nicolás Copérnico se dedicó durante su vida a las matemáticas, a la economía, a la jurisprudencia, fue clérigo católico pero sobre todo, astrónomo.

Como estudiante, Copérnico recibió una gran influencia de su maestro Domenico María Novara da Ferrara, con él inició sus observaciones serias del cielo nocturno. Observaron la ocultación de la estrella Aldebarán del Toro, por la Luna, el 9 de marzo de 1497, y años después, observó el eclipse de Luna del 6 de noviembre de 1500. Su maestro lo llevó a cuestionar el Sistema Geocéntrico de Ptolomeo, que consideraba a la Tierra el centro del Universo. Por sus observaciones astronómicas, Copérnico se preguntaba ¿cómo explicar que algunas estrellas y planetas varían su posición de un año a otro? Lo que ya se había preguntado 17 siglos antes Aristarco de Samos.

Astrónomo Copérnico, conversación con Dios. | Gráfico: Jan Matejko, 1872
Alrededor de 1507, Copérnico elaboró el primer esbozo de la Teoría Heliocentrista (el Sol en el centro), los Commentariolus, que distribuyó en copias manuscritas.

Entre 1516 y 1519 participó en las discusiones sobre la reforma al calendario a solicitud del Papa León X. El calendario se impuso setenta años después y se le llamó Calendario Gregoriano. Christopher Clavius comentó: Copérnico fue el primero que descubrió la duración exacta del año.

En 1529 Copérnico observó a Venus, fue de las últimas observaciones que aprovecharía para su obra. En 1536 el cardenal Nicolas Schonberg, Arzobispo de Capua, le escribe desde Roma una carta a Copérnico, muy respetuosa y alabando su alto conocimiento de astronomía, en donde lo anima a publicar sus descubrimientos, pero Copérnico se rehúsa.

En mayo de 1539, llega a Frauenburgo el joven matemático Georg Joachim von Lauchen, conocido como Rheticus, para estudiar con Copérnico. Siendo protestante, Rheticus afrontó el riesgo de ir a Frauenbergo, nido del catolicismo, Rheticus se convirtió en el brazo derecho de Copérnico, le apoyó y animó a publicar su obra. Así, el 10 de mayo de 1543 (el 20 de mayo en nuestro calendario) Copérnico recibió el primer ejemplar de De Revolutionubus Orbium Coelestium (Sobre la Revolución de las Esferas Celestes), pero no lo pudo leer, estaba enfermo, solo una chispa de lucidez lo animó y contempló la obra de 46 años de su vida, a los cuatro días, el 14 de mayo de 1543 (24 de mayo) murió.

El obispo Tiendemann Giese, asistió a Copérnico en sus últimos momentos, describió en una sentida carta a Rheticus, quien se encontraba en Wittenberg, la situación del gran astrónomo: “Había perdido la memoria y el vigor mental hacía muchos días, vio su obra completa solamente en un último aliento el día que murió”.

A pesar del prólogo, escrito sin autorización por Andreas Oslander, con el fin de amortiguar lo revolucionario de la obra y presentándola como una hipótesis, ya no era momento de cubrir las apariencias. Copérnico había demostrado, mediante observaciones astronómicas y cálculos matemáticos, que el Sol está fijo en el centro y la Tierra gira a su alrededor como los demás planetas. La soberbia egocentrista había perdido su sitio, el hombre fue arrojado una vez más del paraíso.

El libro de Copérnico fue combatido, enjuiciado y quemado durante los tumultuosos años de las luchas religiosas, en eso sí coincidieron los católicos y los protestantes. Martín Lutero lo acusó de trastornar el arte de la astronomía, de contradecir las Sagradas Escrituras, pues argumentó que Josué detuvo al Sol y no a la Tierra. Calvino lo señaló de hereje y citó el salmo 93: "... afirmó también el mundo, que no se moverá. Firme es tu trono desde entonces...". El Index Librorum Prohibitorum lo calificó de "Libro Herético".

En ese mismo año se publicó: De Humani Corporis Fabrica de Andreas Vesalius. Así como la obra de Copérnico cambió nuestra visión del Universo, el macrocosmos, la de Vesalius significó una revalorización de la ciencia del cuerpo humano, el microcosmos.

La obra de Copérnico abrió un nuevo capítulo en el pensamiento, colocó las bases del método científico, el de una observación que no cubriera las apariencias, ni justificara filosofía o religión alguna, sino dejar que los seres humanos descubran con libertad, la trama de la naturaleza. Inició la revolución científica.

En su obra, Copérnico presentó los siguientes postulados:

1.- No existe ningún centro de gravedad de todas las esferas celestes.
2.- El centro de la Tierra no es el centro del Universo, sino tan solo de gravedad de la esfera lunar.
3.- Todas las esferas giran alrededor del Sol y por lo tanto, el Sol está en el centro.
4.- La razón entre la distancia de la Tierra al Sol es imperceptible si se le compara con la altura del firmamento.
5.- Todo movimiento aparente que se percibe en los cielos proviene del movimiento de la Tierra y no del movimiento del firmamento, cualquiera que fuera.
6.- Lo que nos parece el movimiento del Sol, proviene del movimiento de la Tierra y de nuestra esfera, junto con la cual giramos alrededor del Sol, como cualquier otro planeta.
7.- El movimiento aparente directo o retrógrado de los planetas no proviene de ellos, sino del movimiento de la Tierra. El cual basta para explicar las aparentes anomalías de los cielos.

Las esferas celestes están dispuestas así:

La suprema es la esfera inmóvil de las estrellas fijas, contiene todas las cosas y les de su posición. Debajo está Saturno, luego Júpiter y después Marte. Debajo está la esfera en que giramos nosotros, luego Venus y por último Mercurio. La esfera lunar gira en torno del centro de la Tierra y se mueve junto con la Tierra. También, en el mismo orden, un planeta aventaja a otro en velocidad de traslación según describe círculos menores o mayores, así, Saturno dura 30 años en una revolución completa (alrededor del Sol), Júpiter 12, Marte dos y medio, la Tierra uno, Venus nueve meses y Mercurio tres meses.

La explicación de la regresión de los planetas (movimiento retrógrado), como en el caso de Marte, que parecía muy exagerado, puede ser explicado con facilidad, si se elige el Sistema Solar, por ser sencillo, por que simplifica los cálculos, además de ser elegante.

El impacto de la obra de Copérnico es enorme, el poeta Johann Wolfgang von Goethe en su Teoría de los Colores, comentó: "Es posible que entre todos los descubrimientos y entre todas las creencias, no hay nada que puede ser comparado a la doctrina de Copérnico, en cuanto a la manera profunda en que ha trastornado la conciencia de la humanidad. Poco después se aceptó que la Tierra era redondea y se le privó del título de honor, centro del Universo...".

El filósofo Friedrich Engels escribió sobre la obra de Copérnico: "Este fue el más grande trastorno revolucionario que la humanidad haya jamás conocido, una época que tenía necesidad de gigantes, y que engendró gigantes".

Copérnico forzó la razón de guardar las apariencias, por la sinceridad y libertad de observar e interpretar con sencillez, sin importar si el sentido común dejara de ser la razón general, en esto estriba la Revolución Científica,

Desde que Copérnico inició la revolución científica, la revolución copernicana, no ha existido un solo segundo en que se haya detenido. La revolución sigue y depende de nuestra forma de ver el mundo continuarla, en beneficio de la humanidad.

“Copérnico es el hombre que fijó al Sol y movió la Tierra”. german@astropuebla.org