Conoce las frases que hicieron popular a la reina del albur

**Un pajarito al volar fue a tu casa desde el centro, ¡qué contenta has de estar con el pajarito dentro!


Conoce las frases que hicieron popular a la reina del albur

La Crónica de Chihuahua
13 de abril, 23:07 pm

Lourdes Ruiz fue difusora de la cultura popular de Tepito

Tras el fallecimiento de Lourdes Ruiz Baltazar, mejor conocida como la Reina del Albur, el Barrio Bravo de Tepito se puso de luto, pues cuantos la conocieron señalan que fue ‘una mujer en todo el sentido de la palabra’, trabajadora y sumamente hábil con la palabra.

Lourdes Ruiz fue difusora de la cultura popular de Tepito. En 1997 se convirtió en la primera ganadora del torneo del albur de la Ciudad de México, Trompo contra perinolas, celebrado en el marco de la exposición Centro extraviado y algunos barrios encontrados.

Además, trabajó como vendedora de ropa para bebé en su negocio ubicado en la esquina de las calles Bartolomeo y Aztecas.

A manera de homenaje, te traemos diez frases de la Reina del Albur, recopiladas por El Sol de México:

Un pajarito al volar fue a tu casa desde el centro, ¡qué contenta has de estar con el pajarito dentro!
Quisiera ser pirata, para encontrar el tesoro que tiene entre pata y pata
Cuando eras policía bien que lucías tu pito, y ahora que pasas el tiempo no lo muestras ni tantito
Cuates los cacahuates y no se hablan
A lo dado, buen afán, con alegría, sin enojo, si en La Villa ayate dan, pues ni modo, ayate cojo
Cada que te veo, palpito
¿Te caliento tu lechita?
¿Por qué la verdolaga?, siéntese y le platico
No importa lo grueso, sino lo travieso
No sacudan tanto el chile, que se riega la semilla

Lourdes Ruiz también era conocida como la Verdolaga Enmascarada. Fundó el ‘Diplomado de albures finos’ en el Centro de Estudios Tepiteños y Observatorio Barrial.

Para Lourdes, el albur es ‘puro doble sentido y muchas risas’. Una forma de escapar de lo cotidiano y romper con lo establecido. Según contaba, el albur le hacía sobrellevar de manera más alegre su trabajo como comerciante, pues le permitía bromear con sus clientes:

El señor que ya me vio trabajar en el puesto, se da cuenta de que yo grito: “¿Qué talla, qué talla?” [Risas]”.

Lourdes sostenía que el albur era ‘la cábula de la poesía erótica’ y que, contrario a lo que muchos piensan, no es ‘de nacos, de vulgares, de corrientes, de gente sin cultura’ pues, de acuerdo con sus palabras, para ser buen alburero se necesita tener mucha cultura, ‘porque le hablan a uno de cualquier cosa y con albures contesta uno, basado en la plática’.

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