¿Cómo llega el pueblo a las elecciones?

Por: Omar Carreón Abud


¿Cómo llega el pueblo a las elecciones?

La Crónica de Chihuahua
30 de mayo, 17:53 pm

(El autor es Ingeniero Agrónomo por la Universidad Autónoma Chapingo y luchador social en Michoacán, autor del libro "Reivindicar la verdad".)

Muy mal. Mucho más mal que cuando empezó este gobierno de la Cuarta Transformación el 1 de diciembre de 2018. Tienen toda la razón los que dicen que los de Morena no deberían haber estado pidiendo el voto sino perdón. Si se pone atención a la propaganda electoral del partido Morena, incluida la que hace el presidente de la república del que ya no queda duda de que es el jefe y actor principal de la campaña para la captación de votos de su partido, se cae en la cuenta inmediatamente de que no está construida con base en los logros conquistados, en la confianza que debería inspirarle al elector un buen gobierno, sino en ataques a los enemigos supuestos o reales y con base en promesas a futuro. Pero el pueblo de México está harto de promesas.

El pueblo llega a las elecciones intermedias devastado por la pandemia. Llora ya 222 mil muertos. No debe pasar por alto ni olvidar jamás que el ataque del SARS-CoV-2 era inevitable, pero no sus terribles consecuencias. Existen países como Vietnam y China que tienen muy pocos decesos que lamentar porque tomaron medidas efectivas y a tiempo para proteger a sus pueblos, el hecho de que se minimice o de plano se oculte la información amplia y detallada al respecto, no cambia la situación. Sus decesos son muy pocos, ya no sólo con respecto a sus propios habitantes, sino, incluso, con respecto a México.

Una acción similar a la de esos países por parte del gobierno de la 4T, casi le habría hecho innecesarias las campañas políticas, hubiera arrasado en las elecciones intermedias, tendría mucho que presumir y el pueblo mucho que reconocer. Pero el régimen de la 4T, o no quiso o no pudo defender a la población, se puso en manos de un charlatán, supuesto especialista que empujó al país a la inmunidad de rebaño. Para “cuidar” a la población y proteger el aparato productivo, se empezó dejando que la población se infectara para que se inmunizara colectivamente. Hay que salir, hay que abrazarse, es como una gripa, no pasa nada y otras zarandajas por el estilo se usaron para echar a la calle a la población y presionarla para que siguiera trabajando.

Cuando se vio que el procedimiento estaba resultando criminal, se convocó a permanecer en casa, pero, orgullosamente, sin ningún apoyo para la sobrevivencia y advirtiendo severamente que sólo se atendería en los hospitales a los que llegaran especialmente graves. No se olvida tampoco que pronto, muy pronto, dieron por inaugurada la “nueva normalidad”, la cual, sólo condujo a un nuevo ataque del virus, en esa segunda ocasión, mucho más mortífero. No vamos a hacer una historia completa, ya se han escrito y se seguirán escribiendo libros enteros sobre la catastrófica política sanitaria de la 4T contra la pandemia del SARS-CoV-2, pero, dejaré claro que ahora, creyendo que la medida agradará a la población y mejorará las malas perspectivas de votación de Morena, se anuncia el inminente regreso a clases. Y como siempre, no se escuchan ni se atienden las razones de la ciudadanía. Sólo la suprema razón del gobernante.

Hace unos días, llegó al zócalo de la ciudad de México una marcha de tres mil estudiantes de la Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios “Rafael Ramírez” (FNERRR) a los que acompañaban maestros y padres de familia. Demandaban condiciones mínimas para el regreso a clases y sostenían que regresar sin esas condiciones era criminal. Les asiste completa la razón. Los jóvenes y los niños también se contagian, también sufren sus graves consecuencias (y todavía no se conoce completo su listado y sus alcances) y también son transmisores de la enfermedad. ¿Qué prisa les corre a los de la 4T? Seguramente “normalizar” la economía lo más pronto posible para asegurar las ganancias del capital. La noticia de la marcha de los jóvenes tuvo, para este tipo de eventos, una difusión inusitada en los medios, se publicitó hasta en la India y apareció el reporte en las redes sociales. “Is anyone listening to these students?”, “¿hay alguien escuchando a estos estudiantes?”, preguntó el reportero hindú al término de su noticia. En efecto, esa es la cuestión, ¿alguien escucha en el gobierno? ¿Alguien reflexiona y modifica decisiones? Nadie, como bien lo detectaron desde la India.

¿Y cómo está la situación económica de las familias? ¿Exitazo de la 4T? ¿Tiene el pueblo ahora más alimento, más vivienda, más y mejores servicios médicos, más y mejores escuelas, más agua potable, más drenaje, más energía eléctrica y más pavimentos, en una palabra, más dinero en el bolsillo para gastar? ¡No! Me contestó unánime y fuerte un grupo en una asamblea popular que apenas me dejó terminar de plantear la pregunta completa. No harían, pues, falta, las estadísticas. Eso lo saben hasta los personeros de Morena.

Pero veamos. El número de mexicanos que se encuentra en la llamada “pobreza laboral”, ascendió a 50.4 millones durante el primer trimestre de este año de 2021. Esta cantidad representa 4.9 millones, casi cinco millones más de los reportados durante el primer trimestre del año anterior, según cálculos del Inegi y el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). Es importante aclarar que el concepto de “pobreza laboral” se aplica a todas aquellas personas con un ingreso inferior al valor de la canasta alimentaria; y la canasta alimentaria es el conjunto de alimentos cuyo valor monetario sirve para construir la Línea de Bienestar Mínimo. Para acabar pronto y no confundirnos, toda esta gente se alimenta mal y pasa hambre. Punto.

Pero, aunque sea, ya de jodido ¿está tranquila y en paz? Según Moreno Blas, ex titular de Plataforma México, “La elección más grande en la historia de México también quedará marcada por el número de asesinatos. Entre el 7 septiembre de 2020, inicio del proceso electoral, al 30 de abril de 2021 se contabilizan 143 víctimas mortales de acuerdo con datos de Integralia”. Y agrega sobre los grupos criminales, aquellos que se iban a combatir de manera contundente con “abrazos y no balazos”: “Nunca habían tenido tanto margen de operación como el que están teniendo ahora. Y es también claro que hay zonas del país donde han operado desde la fase de selección de candidatos. Ahora están operando en la elección de candidatos y posteriormente van a operar en la protección a sus actividades y en la extracción de recursos públicos para fortalecer sus finanzas y capacidades de operación”. Clarísimo.

Así llega el pueblo mexicano a las elecciones en las que Morena pretende que se le refrende el poder que detenta. Ambiente nada fácil para salir a pedir votos para Morena. “¿Con qué cara?”, dijo una buena amiga. Eso explica sobradamente que el propio presidente de la república, atropellando todas las leyes y reglamentos en la materia, se haya involucrado de lleno en la promoción de su partido, en el ataque a los adversarios y a las autoridades electorales, incluso, aceptándolo públicamente de manera arrogante y retadora. Confío en que pese a las amenazas, a las persecuciones y a los crímenes que asuelan al país, la ciudadanía tendrá más presente el desastre que ya son sus vidas gracias al lopezobradorismo y saldrán masivamente a votar el 6 de junio para retirarle el poder que usufructúan los miembros y simpatizantes del partido Morena.