Al pueblo pobre le urge reflexionar

** ...y sólo los más informados se dieron cuenta de que en realidad no se ofrecía nada más que un cambio cosmético, superficial, que daba oxígeno al mismo sistema ya desgastado, mediante un recambio de personajes en el poder.


Al pueblo pobre le urge reflexionar

La Crónica de Chihuahua
9 de mayo, 20:52 pm

Por Lenin Campos Córdova/
Dirigente del Movimiento
Antorchista en San Luis Potosí

Como todo en la sociedad donde domina el capital, el dueño de los medios con que se producen las mercancías, es dueño también de los medios de comunicación masiva (radio, cine, Tv, prensa, revistas, internet, etcétera), precisamente porque tiene la capacidad económica que le permite monopolizarlos en su provecho. Por eso, aunque los pobres somos la inmensa mayoría de la humanidad, o del país en nuestro caso, estamos condenados a ser solo consumidores (receptores) de la “información”, la cual es generada y proporcionada por las grandes agencias de noticias y “entretenimiento” a nivel mundial y a nivel local, salvo muy raras y honrosas excepciones.

La difícil vida material y espiritual de los trabajadores en la que los sume la intensiva y extensiva explotación de la mano de obra por el capital, a cambio de salarios de hambre, penurias y preocupaciones, los predispone a permanecer “pegados” a una televisión o algún dispositivo móvil para “distraerse”, siendo, a través de ese mecanismo, teledirigidos (dirigidos desde lejos) sin que lo noten, y empujados hacia una concepción del mundo no apegada a la realidad y hacia un individualismo contrario a los intereses de su clase, por quienes informan (dan forma) a la sociedad a través de los medios de comunicación, para garantizar la constante reproducción de las relaciones económicas.

Los “medios informativos” deforman los gustos, dictan intereses e imponen modos de ver la vida a las personas, y ahora más con la ayuda de los avances tecnológicos en el almacenamiento de datos, el desarrollo de algoritmos cibernéticos y la transferencia de información a velocidades increíbles, que hacen “innecesario el trabajo de pensar”. Si a esto le agregamos la “institucionalización” de la preponderancia de la imagen sobre la palabra y los conceptos, nos daremos cuenta de que se va atrofiando gradual e intencionalmente la capacidad de abstracción de la gente, hasta hacerla casi enemiga del “difícil e inútil” trabajo de razonar y esforzarse por conocer la realidad de los fenómenos en su contenido, más allá de la superficialidad de su forma aparente captada por los sentidos, haciéndola más fácil presa de la manipulación.

Los medios masivos de comunicación modernos, dicen expertos, son masivos no solo por cuanto son capaces de llegar a millones de gentes al mismo tiempo, sino porque además vuelven masa, es decir que estandarizan en su forma de ver el mundo a los sujetos sobre los que recae su acción, colocándolos en el nivel más bajo del desarrollo cultural con contenidos que la inmensa mayoría de las veces no requieren ningún esfuerzo intelectual para ser comprendidos por toda la audiencia, incluidos los menores de edad. Así, el pueblo desprevenido, se convierte en víctima de los medios que monopolizan, controlan, manipulan y dosifican la información de acuerdo a sus intereses.

Esto hace que la gente poco preocupada en un análisis crítico de la realidad, vea las cosas no como son, sino de manera distorsionada. Así se explica, por ejemplo, el llamado “tsunami morenista” en las pasadas elecciones federales, en las que se hizo evidente la manipulación masiva a través de los medios de comunicación, de los que forman parte “las benditas redes”, por medio de los cuales se hizo creer a muchos que habría un cambio de sistema económico por uno que beneficiara realmente a los pobres; y sólo los más informados se dieron cuenta de que en realidad no se ofrecía nada más que un cambio cosmético, superficial, que daba oxígeno al mismo sistema ya desgastado, mediante un cambio de personajes en el poder con lo cual se pretendía, por un lado, dejar todo igual y por el otro, calmar la situación de hartazgo e inconformidad de las masas con su situación de miseria. Fueron pues, los poderosos quienes idearon promover a quien les pudiera garantizar esto y por eso apoyaron a un “partido” formado por resentidos del PRI y de otros partidos, que ya habían demostrado su falta de principios. Era y es “La misma gata nada más que revolcada.”

Pero la gente ha empezado a inconformarse de nuevo porque sigue padeciendo la pobreza y la marginación en carne propia, y además comienza a darse cuenta ya de que fue engañada con el “cambio de sistema” y de que la pretendida lucha contra la corrupción, bandera del nuevo gobierno, no ha servido más que como pretexto para perjudicarla con el recorte de programas sociales y el sistemático ataque a sus derechos de libre organización, petición y manifestación de las ideas, tal como lo prueba la campaña de calumnias y desprestigio contra el Movimiento Antorchista Nacional, relanzada ahora desde la Presidencia de la República con la clara intención de acabar con la organización de las masas, única herramienta de lucha que tiene el pueblo pobre para mejorar, en serio y de raíz, su penosa vida. El pueblo en general empieza a mirar en este atropello un atentado contra su propio derecho, comienza a descubrir la verdad porque le dijeron que el sistema cambiaría pero le sigue haciendo falta vivienda, servicios, empleo, etc., es decir todo, con la agravante de que ahora le dicen que no hay dinero para obras porque lo van a repartir a través de tarjetas que no les va a llegar a todos ni les va a alcanzar para nada, mientras se gesta una nueva generación de ricos, pues según información que hizo circular, al parecer, la agencia de noticias RT (Russia Today), son los más cercanos e incondicionales de los funcionarios de la Cuarta Transformación quienes se están empoderando económicamente. Esto y más es lo que veremos en los meses siguientes.

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