50 millones de estadounidenses viven bajo el umbral de pobreza

** Un hombre sin casa duerme bajo un túnel en Illinois / REUTERS/Jim Young


50 millones de estadounidenses viven bajo el umbral de pobreza

La Crónica de Chihuahua
27 de junio, 20:30 pm

Un informe de la Casa Blanca asegura que un 16% de la población de EEUU no tiene suficientes recursos. 13 millones de niños viven en hogares con bajos ingresos.

Hace hoy 50 años, el presidente Lyndon Johnson declaró ante el Congreso «una guerra incondicional contra la pobreza en EEUU». Su arsenal incluyó los programas de salud públicos Medicaid y Medicare, los cupones de alimentos, más gastos en educación y recortes de impuestos para ayudar a crear empleos.

En 1964, 1 de cada 5 estadounidenses era pobre. Hoy, un 16% sigue siéndolo, según un informe del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca. Las cifras plantean una inevitable pregunta: ¿ha fracasado la guerra contra la pobreza? En 2012, había 49,7 millones de americanos por debajo de la línea de la pobreza, incluyendo a 13,4 millones de niños, según las cifras de la Casa Blanca.

Existen muchas discrepancias sobre cómo se calcula quién es pobre en EE.UU. El índice que utiliza el informe de la Casa Blanca es el que usa la oficina del Censo, que tiene en cuenta, además de los ingresos por renta, si las familias obtienen ayuda de algunos de los programas del gobierno. De esta forma, el umbral de pobreza para una familia compuesta por dos adultos y dos niños fue de 23.283 dólares (unos 17.100 euros) en 2012.

Otro estudio de la Universidad de Michigan señala que uno de cada 10 niños afroamericanos y 3 de cada 10 latinos son pobres. 1,7 millones de hogares en EEUU viven en pobreza extrema según la definición del Banco Mundial (menos de 2 dólares de dinero en efectivo por persona al día). «Nuestro trabajo está lejos de terminar», ha dicho el presidente Barack Obama en un comunicado. «En la nación más rica de la tierra, demasiados niños todavía nacen en la pobreza, demasiados pocos tienen posibilidades de escapar de ella».

Recetas contra la pobreza

Cincuenta años después del discurso de Johnson, el debate sobre el papel que debe cumplir el gobierno para fomentar las oportunidades económicas está más vivo que nunca. Los programas como los seguros de desempleo y los cupones de alimentos mantienen a millones de familias a flote. Los republicanos están intentando recortar ambos programas en una muestra del intenso desacuerdo de los dos partidos sobre la mejor solución.

Demócratas y Republicanos coinciden en que la mejor ayuda para los más pobres sería una recuperación económica más fuerte que bajara el nivel de desempleo más allá del 7% actual. La tasa de pobreza para trabajadores a tiempo completo es del 3%; para los que no trabajan es del 33%. Sin embargo, no hay acuerdo en cómo conseguir que la economía se recupere y cómo ayudar a los necesitados mientras eso ocurre.

Obama ha dicho que la desigualdad «es el desafío que define nuestro tiempo». Para afrontarlo, quiere expandir el programa de salud para los pobres, Medicaid, y conseguir un aumento del salario mínimo y de los fondos para las escuelas infantiles. «Si no hubiéramos declarado la guerra incondicional a la pobreza en EEUU, millones más de estadounidenses estarían viviendo en la pobreza hoy», ha escrito Obama. «Eso significa que tenemos que redoblar nuestros esfuerzos para asegurarnos de que nuestra economía funciona para todos los estadounidenses que trabajan».

Para el presidente, eso supone «ayudar a nuestras empresas a crear nuevos trabajos con salarios más fuertes y beneficios, expandir el acceso a la educación y la sanidad, reconstruir las comunidades que están al margen de la esperanza y construir nuevas laderas de oportunidad para que nuestra gente escale». Los Republicanos argumentan que la debilidad de la economía y el sufrimiento de las familias son la prueba de que las iniciativas demócratas han fracasado.

Los conservadores, como el Congresista Paul Ryan, miran a las estadísticas de pobreza con más escepticismo. Consideran que el gobierno malgasta dinero en la red de protección social y necesita destinarlo a la economía y oportunidades de empleo.

Varias iniciativas en el Congreso ilustran la batalla entre los dos partidos. El Senado debate prorrogar los subsidios para desempleados de larga duración. Los pagos del seguro expiraron al final del año pasado porque los republicanos se negaron a renovarlos, con el argumento de que el programa tenía naturaleza temporal y su extensión disuade a quienes están en paro de buscar activamente un nuevo puesto laboral. Además, existe la propuesta de aumentar el salario mínimo a 10,10 dólares la hora, desde los 7,25 actuales. Según un estudio de la Universidad de Massachusetts, eso permitiría reducir el índice de pobreza en 1,7 puntos porcentuales o lo que es lo mismo, sacar a 5 millones de personas de la pobreza.

Tanto Ryan como Marco Rubio presentarán sus propuestas para reducir la pobreza esta semana. «El presidente ha definido la pobreza y la desigualdad de ingresos como el hecho que define nuestro tiempo y su solución es aumentar los impuestos a los americanos más ricos y aumentar el salario mínimo a los 10,10 dólares la hora», dijo Rubio. «Eso no es una solución, 10,10 dólares no es el sueño americano. Yo quiero que ganen 50 dólares». Entre las ideas republicanas está fijar requisitos de empleo para conseguir ayudas, mejorar la formación y educación y reducir impuestos a los más necesitados. Los demócratas argumentan que las ideas republicanas recortarán la red de seguridad con el pretexto de reformarla y que la economía necesita más apoyo para salir de la recesión.

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