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**La alternativa no es un capitalismo con rostro humano, ni un keynesianismo resucitado, sino la construcción de un poder popular que reorganice la producción, la vivienda, el transporte y la vida cotidiana bajo lógicas de cooperación, no de competencia.
La Crónica de Chihuahua
21 de abril, 17:24 pm
Ciudad de México.- Durante la visita del geógrafo y teórico marxista británico David Harvey a la UNAM ante un auditorio repleto en el Centro de Exposiciones y Congresos de Ciudad Universitaria, el pensador de 90 años desató el furor de cientos de estudiantes que lo recibieron como a una estrella de rock, colmando el recinto con una energía que recordaba más a un concierto que a una actividad académica.
Invitado por la Facultad de Filosofía y Letras en el marco del congreso "México en la encrucijada global", Harvey presentó su más reciente libro, The Story of Capital, y ofreció una cátedra magistral sobre la contradicción central del capitalismo, sus crisis y la ineludible necesidad de construir una alternativa.
"¿Quién va a salvar el capitalismo de los capitalistas?".
Harvey centró su análisis en una lectura profunda de El Capital, desmontando la narrativa de que las crisis son accidentes externos. Recordó que, como argumentó Marx, son los propios capitalistas quienes, impulsados por la competencia, destruyen las condiciones para la acumulación al acelerar el cambio tecnológico, haciendo que el trabajo sea "casi inútil".
"Eso plantea la pregunta de quién va a salvar el capitalismo del capitalismo. Y ese es el gran problema que enfrentamos ahora", sentenció Harvey ante un auditorio en completo silencio.
Citó los esfuerzos históricos de Franklin D. Roosevelt y Keynes como intentos fallidos de "revivir las condiciones para la acumulación", y con un tono irónico advirtió que las cosas en Estados Unidos están "tan mal", que él y otros académicos están considerando irse a otro lugar, aunque bromeó: "México parece un gran lugar… pero luego te encuentras con el problema de que vas a ser una fuerza de gentrificación".
Más allá de la economía, Harvey insistió en que el capitalismo no solo produce riqueza, sino que produce mundo: configura ciudades, organiza desigualdades e impone ritmos de vida. Al evocar la transformación de París en el siglo XIX bajo Haussmann, mostró cómo las grandes avenidas no fueron un gesto estético, sino una operación política para controlar a la población y acelerar el flujo de mercancías.
Para Harvey, el desarrollo urbano no es accidental, sino una pieza clave para la supervivencia del capitalismo, y por ello la producción del espacio se ha vuelto un mecanismo fundamental para absorber los excedentes de capital y posponer sus crisis.
Ante un público que abarrotó el recinto y que siguió cada palabra con la ayuda de traducción simultánea, Harvey dejó claro que, si bien el capitalismo es un sistema en crisis permanente, la tarea de construir un orden distinto sigue siendo una responsabilidad colectiva que no puede esperar.
La respuesta de Harvey fue tan lúcida como incómoda: el capitalismo no será salvado por sus propios creadores porque ellos son el problema, no la solución. "No hay nadie que pueda salvar el capitalismo de los capitalistas", sentenció ante un auditorio que estalló en aplausos.
La alternativa no es un capitalismo con rostro humano, ni un keynesianismo resucitado, sino la construcción de un poder popular que reorganice la producción, la vivienda, el transporte y la vida cotidiana bajo lógicas de cooperación, no de competencia.
Harvey lo ha repetido durante décadas: el espacio urbano es el campo de batalla, y la lucha por la ciudad es la lucha por un mundo distinto. La alternativa no es una fórmula mágica, es el socialismo democrático del siglo XXI, que no puede esperar a que los mercados colapsen ni a que los opresores recapaciten.
Como sentenció el teórico ante los estudiantes de la UNAM, el cambio no vendrá de arriba; vendrá de abajo, de la organización barrial, de la desobediencia civil, de la reinvención de lo común. El capitalismo no se reforma, se entierra. Y los encargados de cavar la tumba no son los economistas, son los pueblos que aún creen que otro mundo es posible.
La Crónica de Chihuahua es un diario independiente, enfocado a describir las singularidades y la cotidianidad de la comunidad chihuahuense.