Yosoñama, Oaxaca: genocidio y carencia absoluta de justicia

**El Movimiento Antorchista sostiene que ya es hora de que haya castigo para los culpables del dolor y las muertes contra una población indefensa y humilde que, sobre su propia pobreza, debe convivir con el terror.


Yosoñama, Oaxaca: genocidio y carencia absoluta de justicia

La Crónica de Chihuahua
19 de agosto, 19:24 pm

Por Aquiles Montaño Brito/
Vocero del Movimiento
Antorchista en Puebla

El miércoles 8 de agosto, aproximadamente a las 5:00 de la mañana, en la carretera que corre de Santa Catarina Yutandú a Tezoatlán de Segura y Luna, a la altura del paraje Rancho Señor, un comando armado asesinó, con una saña brutal y digna de las peores bestias que han pisado este planeta, a un campesino adulto, tres mujeres, una jovencita de 17 años y un niño de 10 años, cuando viajaban en un taxi para realizar sus actividades del día. Otro joven de 19 años aún lucha por su vida en un hospital de Huajuapan de León, porque resultó herido de bala, a pesar de lo cual ya pudo rendir sus primeras declaraciones. Todos ellos eran originarios de comunidades de San Juan Ñumí, que pertenece al núcleo agrario de Santo Domingo Yosoñama, en la Mixteca de Oaxaca.

La inquina de los asesinos fue tal que el carro recibió tantos impactos de bala como para dejar los cuerpos de algunas de las víctimas prácticamente irreconocibles, es decir, para deshacerlos a balazos. Es seguro que a los autores materiales e intelectuales del crimen les interesaba que la crueldad fuera indescriptiblemente dantesca para sembrar pavor inimaginable entre los pobladores de Santo Domingo Yosoñama. La política del terror contra las familias de este poblado dura ya 10 años y parece que a ninguna autoridad le interesa ponerle un alto definitivo. Y es claro que quienes cometieron el asesinato múltiple están seguros de que habrá impunidad, dada la experiencia que existe en hechos similares ocurridos contra la misma población de Yosoñama. Revisemos, pues, rápidamente, una lista de los crímenes cometidos contra esta población desde 2010 hasta la fecha:

Secuestro de 39 campesinos, durante el gobierno de Ulises Ruiz Ortiz: El 30 de mayo del año 2010, fueron secuestrados 39 campesinos antorchistas de Santo Domingo Yosoñama, entre los cuales había cuatro niños, cuando se encontraban realizando la limpieza de sus tierras de cultivo. El secuestro múltiple fue orquestado y ejecutado por el entonces edil de San Juan Mixtepec, Leonel Martínez Sánchez, quien se hizo acompañar por un comando armado, para cumplir con su objetivo. Tras una intensa presión de Antorcha ante los gobiernos estatal y federal, la totalidad de los campesinos fueron liberados tras 73 días de privación ilegal de la libertad, durante los cuales sufrieron todo tipo de maltratos físicos y psicológicos. No hubo un solo detenido por el crimen, a pesar de que había pruebas en video contra los autores intelectuales y materiales. El propio Leonel Martínez Sánchez después fue “premiado” con un cargo en el Gobierno federal.

Asesinatos de tres campesinos durante 2010, en el gobierno de Gabino Cué Monteagudo: El 7 de agosto fue asesinado a balazos Simón Antonio Santos, en el paraje Agua Paloma. El 23 de septiembre, fue ultimado Isidoro Hernández José, en el paraje Claro de Sol; su cuerpo nunca pudo ser recuperado por sus familiares. El 24 de octubre fue asesinado Pedro Guzmán González, en el paraje Portezuelo de la Paz.

Asesinato de Miguel Cruz José, durante el gobierno de Gabino Cué: el 24 de diciembre del mismo año, fue asesinado a balazos en pleno centro de la ciudad de Tlaxiaco Miguel Cruz José, líder de Antorcha la región de la Mixteca de Oaxaca y, por ende, en Santo Domingo Yosoñama, en donde había organizado a la gente para luchar por sus derechos. Miguel Cruz José era, al momento de su asesinato, integrante de la Dirección Nacional de Antorcha. Las pocas investigaciones que se hicieron fueron bastante superficiales, nada serias y, por tanto, con una credibilidad que ronda el cero por ciento.

Asesinato de 11 campesinos y niños de Santo Domingo Yosoñama, durante el gobierno de Gabino Cué Monteagudo: A las 7:00 am del sábado 14 de diciembre del año 2013, a unos 300 metros del paraje Las Tres Cruces, sobre la carretera que conduce al municipio de Tlaxiaco, fueron asesinados 11 indígenas, entre los que se encontraban tres niños y varias mujeres. Los criminales, no contentos con masacrar a balazos a los campesinos, sus mujeres e hijos, le prendieron fuego a la camioneta en que viajaban para crear un escenario dantesco y bestial; los deudos sólo pudieron recuperar los restos de sus familiares horriblemente desfigurados. De este multihomicidio tampoco hay investigaciones serias y, como en los demás, los asesinos gozan de impunidad.

Asesinato de otro campesino antorchista, durante el Gobierno de Gabino Cué Monteagudo: El día 30 de abril del año 2015, a las diez de la mañana, fue asesinado por un grupo armado presumiblemente originario de San Juan Mixtepec, Andrés San Juan José, originario de la población de San Isidro Yosoñama, y herido de bala Rodrigo Antonio Ventura, originario de Sabinillo. Ambos fueron emboscados en el paraje Llano de Gavilán, dentro de la zona limítrofe entre San Juan Mixtepec y Santo Domingo Yosoñama, cuando se encontraban pastoreando a su ganado. Una vez más: cero detenidos.

Como lo hemos probado ante la justicia, desde el secuestro masivo hasta el asesinato de Andrés San Juan José, enlistados líneas arriba, fueron cometidos todos en el marco de un problema agrario que existe entre Yosoñama y Mixtepec. Brevemente lo resumiré: desde hace casi un siglo, las familias de Yosoñama han poseído mil 700 hectáreas de terreno, en las que trabajan para ganarse el pan diario y el sustento de sus familias. Sin embargo, hace unos años, un grupo caciquil de Mixtepec inició un juicio legal para reclamar la propiedad de las mismas tierras. De manera que el Tribunal Unitario Agrario, sin estudiar a fondo el asunto, resolvió a favor de la camarilla de Mixtepec, dejando “legalmente” sin tierras a los pobladores de Yosoñama. Esta mala decisión, que dio a unos todo y dejó a otros sin nada, provocó el inicio de las hostilidades de los caciques de Mixtepec para que los pobladores de Yosoñama abandonaran las tierras, bajo el argumento “legal” de que ya no eran de su propiedad. Antorcha inició su participación en el problema tras el fallo de las autoridades agrarias, y a petición expresa de la parte perdedora, buscando siempre solucionar el conflicto en diálogos con el gobierno de Oaxaca, que en muchas ocasiones se negó a recibirnos, y con el gobierno federal. Buscamos, siempre, no el regreso total de las tierras a Yosoñama, porque eso provocaría nuevas crisis en el conflicto, sino una solución justa para ambas partes, como lo podemos probar con desplegados que publicamos en medios nacionales cuando así consideramos necesario en el marco de las negociaciones en las instancias federales y estatales pertinentes.

Con el multihomicidio de los cinco antorchistas (tres mujeres, una jovencita y un niño) ocurrido el miércoles 8 de agosto de 2018, ahora bajo el gobierno de Alejandro Murat Hinojosa, termina la lista de los crímenes más horrendos sufridos por los pobladores de Santo Domingo Yosoñama en el transcurso de ocho largos y amargos años. En total: 39 campesinos antorchistas secuestrados y 21 más asesinados con una crueldad bestial indigna de cualquier ser humano. Todos los muertos eran antorchistas y uno de ellos, Miguel Cruz José, su líder, era un indígena excepcional que aglutinaba tras de sí a más de 10 mil oaxaqueños humildes de la zona mixteca del estado. Esta es, pues, la historia de un genocidio contra una población humilde, al que nadie en el gobierno ha querido ponerle un punto final. Hay, sin embargo, muchos otros atentados en los que nuestros compañeros, casi por milagro, lograron escapar a las balas de sus perseguidores.

Sobre el último crimen, el ocurrido el 8 de agosto pasado, el fiscal general de Oaxaca, Rubén Vasconcelos Méndez, aseguró que nada tiene que ver con el viejo problema agrario que, eso sí es seguro, es causante de los secuestros y asesinatos anteriores, como Antorcha lo documentó en su momento. Por nuestra parte, nos atenemos a lo declarado por el vocero nacional de Antorcha, Homero Aguirre Enríquez: no tenemos pruebas fehacientes para culpar con seguridad a nadie, pero tampoco para descartar que tras el último crimen se halle la mano asesina de los caciques de Mixtepec, quienes sí están ligados a los anteriores secuestros y asesinatos.

El Movimiento Antorchista sostiene que ya es hora de que haya castigo para los culpables del dolor y las muertes contra una población indefensa y humilde que, sobre su propia pobreza, debe convivir con el terror. Y también exige que, tanto el gobierno local, como el federal, pongan punto final al conflicto agrario entre Mixtepec y Yosoñama, que es foco de sospecha en este último crimen y que ha sido motivo de tensión entre dos comunidades indígenas que tienen el derecho de vivir y trabajar en paz y armonía. ¡La justicia ya no debe dormir en sus laureles! ¡Es hora de que actúe y rápido!

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