Urgente, diversificar el mercado externo

REPORTAJE ESPECIAL


Urgente, diversificar el mercado externo

La Crónica de Chihuahua
12 de abril, 18:00 pm

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Martín Morales

El gobierno mexicano parece haber comenzado a habilitar una política abocada a diversificar las relaciones comerciales del país con el mundo, encaminarlo a depender menos de la economía de Estados Unidos (EE. UU.) y a salir del radio de acción del hostil presidente Donald Trump, aunque los analistas escépticos ponen en duda que dicha supeditación pueda ser fácilmente desbaratada.

El titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Luis Videgaray Caso, es quien encabeza esto que se aprecia como un “golpe de timón” en la política internacional mexicana a fin de brindar una respuesta rápida, coherente y consecuente con la realidad nacional a la atropellada relación bilateral que pretende imponer a México el gobierno encabezado por Trump.

México está dispuesto a negociar con Washington –ha dicho el canciller– pero lo hará de frente, sin subordinarse y negociará sólo aquello que sea benéfico para los mexicanos. El tiempo apremia y no podemos cruzarnos de brazos, ha enfatizado Videgaray.

Todo esto ocurre cuando hay evidencias que la dependencia económica mexicana hacia EE. UU. sigue creciendo. El pasado 9 de febrero, Fernando Ruiz Huarte, director general del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior Inversión y Tecnología (CEMCIT) reportó que en 2016 se incrementó en un 2.6 por ciento la concentración de las exportaciones hacia EE. UU., ya que éstas pasaron de 80 por ciento en 2015 a 82.6 por ciento a diciembre del año anterior.

Videgaray expresó en recientes foros sobre libre comercio, particularmente regionales en América del Sur, que México ha decidido ampliar su horizonte de relaciones mercantiles con el mundo, más allá del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), en marcha desde el 1º de enero de 1994 con EE. UU. y Canadá, mismo que procurará mantener activo, siempre y cuando el país tenga opciones para un comercio sin ataduras.

El titular de la SRE hizo estas precisiones ante legisladores del Partido Revolucionario Institucional (PRI) el 31 de enero y el 28 de febrero en su comparecencia ante el Senado de la República, aclarando además que el gobierno del país está en desacuerdo con la actitud amenazante de la nueva administración de Donald Trump, aunque reconoció que en este momento la principal relación económica de México es con EE. UU. Sin embargo, resaltó, “hay momentos en la vida en que hay que saber decir no, aún entre amigos, socios y aliados”.

En esos encuentros destacó entre los objetivos principales la diversificación comercial, que se dará mediante un mayor impulso a la Alianza del Pacífico (AP), a la que pertenecen también Colombia, Perú y Chile; más negociaciones con las otras dos grandes economías de la región, Brasil y Argentina; con las naciones del llamado Triángulo del Norte, Guatemala, Salvador y Honduras, así como con Europa y los países asiáticos como Japón, Corea del Sur y, sobre todo, con China, el principal adversario económico y comercial de EE. UU. en el mundo.

“México es una nación orgullosamente latinoamericana; somos también una nación caribeña y habremos de orgullosamente intensificar, hoy más que nunca, nuestra presencia en la región, empezando por fortalecer los vínculos de cooperación con los países de América Central”, expuso el secretario.

Videgaray explicó que la meta de corto plazo con Europa consiste en “concluir la modernización de nuestro acuerdo con Europa, que incluye nuestro tratado de libre comercio”.

Y con respecto a la AP, explicó que para el proyecto de vincular a México con la región asiática se utilizará la estructura que se creó para el Acuerdo Transpacífico de Cooperación (TPP), pese a la salida de EE. UU.

Sus planteamientos coinciden con la declaración final de la reunión de presidentes de la AP efectuada de manera virtual el 9 de marzo pasado, con la participación del presidente Enrique Peña Nieto y la coordinación en turno de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet. En ella se estableció la decisión de los firmantes “para que la AP sea una plataforma de unión de América Latina con Asia, bajo un esquema de integración estratégica basado en el libre comercio”

En dicho documento se dice también: “Nuestro firme propósito de fortalecer la AP como un proceso de integración orientado a fomentar el libre comercio y el regionalismo abierto, para insertarnos eficientemente en el mundo globalizado y vincularnos con otras iniciativas regionales a fin de impulsar el desarrollo económico y mejorar nuestra capacidad competitiva”.

Plan de acción de la cancillería

En el decálogo de acción de Videgaray se establece el impulso a la diversificación comercial y se pone énfasis en que la relación de México con los países de Centroamérica tendrá ahora una perspectiva de desarrollo, hecho que contrasta con las exigencias del Gobierno de EE. UU. a su homólogo mexicano para que en su frontera sur ejerza un estricto control, incluso militarizado, sobre la migración centroamericana.

Asimismo, enfatiza que para alcanzar el éxito en las negociaciones con el Gobierno de Donald Trump se necesita la unidad en el país y el apoyo del conjunto de las fuerzas políticas representadas en el Senado, para poner en marcha una política de Estado en la materia. Se plantea que podría renegociarse el TLCAN pero que en ningún caso se acepte nada que sea ofensivo para México o limite sus relaciones comerciales.

Para apuntalar esto, se demandará libre comercio y no se aceptará la imposición unilateral de impuestos en el intercambio mercantil.

Videgaray también precisó que el gobierno de México demandará la terminación del “modelo de rentabilidad” a costa de bajos salarios para los trabajadores mexicanos y señaló que cualquier acuerdo económico deberá implicar aumento de los sueldos en México.

Derivado de lo anterior, se fija como prioritaria la defensa de las remesas enviadas por trabajadores migrantes a sus familiares en México, las cuales representan un acto de solidaridad.

En torno al TLCAN, el canciller manifiestó que propondrá la incorporación de sectores no incluidos en la primera versión de 1994, como las telecomunicaciones, sistemas electrónicos y productos energéticos; además, dijo que el país exigirá para las inversiones mexicanas en territorio de EE. UU. las mismas garantías de seguridad jurídica que las inversiones estadounidenses tienen en México

Además de rechazar la construcción de un muro en la frontera común México-EE.UU., el gobierno nacional también repudiará cualquier intento de militarización de las operaciones migratorias, así como la imposición de medidas inaceptables como deportar a México a inmigrantes de otros países.

En cuanto al narcotráfico, en el decálogo de Luis Videgaray se afirma que la violencia en México es consecuencia del consumo de enervantes en EE. UU., por lo que el Gobierno de ese país deberá asumir su responsabilidad en el problema y frenar al tráfico de dinero de procedencia ilícita y de armas de territorio estadounidense al mexicano.

Comerciar con Latinoamérica y China

En su encuentro con los ministros de Relaciones Exteriores y Comercio de la AP, denominado “Diálogo de Alto Nivel en Iniciativas de Integración en el Asia Pacífico. Desafíos y Oportunidades”, llevado a cabo los días 14 y 15 de marzo en Viña del Mar, Chile, Videgaray resaltó el proyecto para aprovechar la estructura del TPP en el acercamiento de la región latinoamericana con las naciones de Asia Pacífico y, sobre todo, con la República Popular China.

La AP es un mecanismo de integración regional creado el 28 de abril de 2011. Los cuatro países integrantes tienen una población de 214 millones de personas; un producto interno bruto (PIB) conjunto de 2.1 billones de dólares, equivalente a 37 por ciento de toda la región latinoamericana y representan 50 por ciento del comercio de América Latina con el mundo.

Los ministros de las cuatro naciones acordaron establecer la figura de “Estado Asociado a la Alianza del Pacífico” para impulsar negociaciones comerciales con países del Asia Pacífico, siempre y cuando –indicaron– los posibles acuerdos tengan “altos estándares de calidad en materia de disciplinas comerciales y se concluyan en el corto plazo”.

Los funcionarios latinoamericanos, en seguimiento con lo acordado por los presidentes de la AP en su reunión virtual realizada el 9 de marzo, reiteraron su compromiso con el libre comercio y en función de éste expresaron su voluntad de negociar la eliminación de barreras arancelarias; impulsar el flujo de capitales entre estos países y facilitar la inversión extranjera en la región.

En la reunión de Viña del Mar se ratificaron los compromisos asumidos en el encuentro previo de ministros de finanzas de la AP –al que asistió el secretario de Hacienda José Antonio Meade– efectuado el 10 de marzo, en el que se acordó avanzar en la implementación del Fondo de Infraestructura y la creación de un bono catastrófico para facilitar la administración de riegos en la región.

Difícil escapar al control imperial

Pese al optimismo del Gobierno mexicano y, en específico, el del secretario de Relaciones Exteriores, analistas críticos consultados por buzos manifestaron su escepticismo con respecto a las posibilidades reales que tiene México de alejarse de la órbita o control económico de EE. UU.

Por ejemplo, el doctor David Lozano Tovar, investigador de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dijo que hay evidencias de que no habrá ningún rompimiento de fondo con la poderosa economía de EE. UU.

Resaltó que México fue uno de los 14 países, de entre los 35 miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA), controlada por EE. UU, que firmaron recientemente una declaración conjunta en la que se exige al presidente Nicolás Maduro, cabeza de un gobierno calificado como “autoritario” por EE. UU., que libere a los “presos políticos” y convoque a elecciones en su país.

Este documento fue avalado por los gobiernos de EE. UU., México, Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay. El anuncio anticipado lo hizo el propio canciller mexicano Luis Videgaray en una declaración al diario The Wall Street Journal, que publicó la nota el 23 de marzo, en tanto que el documento se dio a conocer oficialmente el 24 de marzo.

“El Gobierno mexicano no está viendo realmente la posibilidad de abrir opciones para sustituir sus relaciones comerciales con EE. UU.; éste sigue siendo prioritario.

Tiene en la mira aceptar la renegociación del TLCAN o firmar un nuevo acuerdo comercial similar, pero no tiene el objetivo de asumir mayores compromisos con otros países sudamericanos o con China. Sigue teniendo una visión norteamericanizada de la economía; sigue siendo obediente a los planteamientos de EE. UU., a pesar de que en cada paso se está entregando dignidad y soberanía.

“Los números nos dicen con claridad que el TLCAN no ha sido tan beneficioso como se asegura en los discursos oficiales, pero quienes manejan la economía, quienes gobiernan, fueron formados de acuerdo con la visión económica de EE. UU., incluso estudiaron ahí. Entonces no pueden ver más allá de lo que es EE. UU. Así es la formación que les dieron”, señaló Lozano a este semanario.

Además, expuso: “No es la primera ocasión en que un Gobierno de EE. UU. tiene así a México. Ellos han aprovechado las ventajas y ahora quieren más ventajas. De tal forma que los discursos de los secretarios de Estado sobre la presunta importancia del TLCAN para la economía mexicana, se basan en mentiras; la economía ya cambió, y eso no lo entienden. Se quedaron atrapados en una visión económica de hace 40 años, cuando todo se tenía que hacer con EE. UU.

Siempre se debía optar por éste y nada con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) ni con el bloque socialista; pero ya no hay URSS ni bloque socialista; ya no hay un mundo hegemónico controlado por EE. UU. Entonces es absurdo que sigan con lo mismo”.

Negociar nuevos tratados

El canciller Luis Videgaray aseguró el 15 de marzo en Chile que México se ha colocado en la ruta de fortalecer su relación comercial con China, independientemente de las negociaciones con los países de la AP. “China es un socio comercial muy importante, un país con el que tenemos una asociación estratégica integral (…) y la relación bilateral entre México y China seguirá fortaleciéndose y será cada vez más importante”.

En el marco de las reuniones de Viña del Mar hubo críticas de los analistas económicos, quienes calificaron de inútil un encuentro de países del TPP, un mecanismo internacional muerto con la salida de EE. UU. Sin embargo, Videgaray explicó a periodistas locales que no se trataba de reactivar el TPP, sino de utilizarlo como plataforma para acercar a las negociaciones comerciales a los demás países miembros y sumar a otros países como China.

Luego de hacer este planteamiento, Videgaray dijo que México está adelantándose a los acontecimientos en el mundo, porque no puede esperar a conocer las determinaciones finales de los 12 países que formaban el TPP, entre ellos EE. UU., pues el mecanismo no ha sido liquidado oficialmente.

“No es necesariamente el objetivo como tal sustituirlo (al TPP), sino avanzar en distintas plataformas en iniciativas de integración comercial”, afirmó. Lo que debemos hacer en este momento -indicó- es capitalizar lo que se había invertido en la edificación del TPP, y por ello, se buscó abrir un espacio para las negociaciones entre sus miembros y otros países interesados en alentar el libre comercio.

Este TPP fue creado en 2006 sin la participación de EE. UU. En 2008 el presidente estadounidense Barack Obama pidió integrar a su país y de paso sumó a México y Canadá, sus socios del TLCAN. EE. UU. promovió la ampliación de ese acuerdo mediante nuevas negociaciones. Su objetivo fue crear un contrapeso al avance económico y comercial de China.

Las conversaciones terminaron en febrero de 2016, cuando 12 gobiernos firmaron la versión final del TPP y acordaron iniciar su ratificación por parte de cada uno de los congresos de sus países, en un plazo no mayor a dos años.

México, EE. UU., Canadá, Chile, Singapur, Nueva Zelanda, Brunei, Australia, Perú, Japón, Malasia y Vietnam, los miembros del aparentemente extinto TPP, son economías que representan juntas el 37 por ciento del PIB mundial y en la esfera comercial el 25 por ciento de las exportaciones internacionales.

La importancia del TPP se midió por su estrategia comercial, aunque analistas internacionales advirtieron que su aplicación por cuenta de las corporaciones trasnacionales podría derivar en un incremento de las violaciones a los derechos humanos y otros abusos legalizados.

El proceso de ratificación del TPP en los congresos de los 12 países continuaría en 2017, pero el 23 de enero, Donald Trump expidió una orden ejecutiva para retirar a su país de este tratado pretextando que con ello protegería a los trabajadores estadounidenses; esta medida fue uno de sus ofrecimientos de campaña.

Trump prometió que una vez instalado en la Casa Blanca, derogaría el TPP, así como el Acuerdo de Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP), acuerdo entre EE. UU. y la Unión Europea (UE) que tampoco ha sido ratificado por el Congreso, pero aparentemente sigue en pie, así como el TLCAN, vigente desde 1994.

En términos reales, el abandono de uno de los 12 miembros implicó la desaparición del TPP, aunque los otros 11 países quedaron en libertad de volver a negociar sus términos.

Éste es el punto muerto en donde se encuentra el TPP. El canciller mexicano vio en este ámbito un campo abierto para la realización de nuevas negociaciones comerciales entre los miembros restantes que deseen intercambiar con las naciones de la región del Pacífico Asiático, entre ellas China.

Sin embargo, a la reunión de (ex)miembros del TPP, celebrada paralelamente al encuentro de la AP en Viña del Mar, se invitó nuevamente a EE. UU., y acudió la embajadora de ese país en Chile. También se abrió la puerta a otros 49 países “observadores”, sin voz ni voto, entre ellos China.

El papel de China en el TPP

El representante chino fue Ying Heming, quien preside el Comité de Asuntos de América Latina en su país. Analistas internacionales publicaron que no se entendía la asistencia de China a un encuentro del TPP, un mecanismo que estuvo diseñado por el gobierno estadounidense para bloquear la economía china y que fue excluido por el ex presidente Barack Obama de las negociaciones que vertieron en su creación.

El medio electrónico ruso Sputnik citó el pasado 10 de febrero un informe de especialistas en economía global en el que se indica que China debía ocupar el lugar que dejó vacante EE. UU. en el TPP, a fin de alentar la creación de la Zona de Libre Comercio de Asia y el Pacífico (FTAAP, por sus siglas en inglés).

“Actualmente muchos participantes del TPP apoyan activamente la entrada de China en el convenio (…) China podría ocupar el espacio que quedó libre después de la retirada de EE. UU. y mejorar las relaciones internacionales mediante la diplomacia económica”.

El 25 de enero, en el mismo medio de circulación electrónica mundial, se citó al profesor de economía de la Universidad de Miami, Michael Connoly, quien dijo que el presidente de China Xi Ping “ha tomado posiciones muy fuertes en libre comercio y ha indicado que China va a retomar el libre comercio dentro de Asia y está planeando una nueva ‘ruta de la seda’ que está financiando a través del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (Asian Infraestructure Investment Bank (AIIB); entonces el gran vencedor es China con EE. UU. saliendo del TPP”.

Por separado, en una entrevista concedida al periódico chileno El Mercurio, publicada el 19 de marzo, el canciller Luis Videgaray afirmó que México vive un momento de definiciones en su relación con EE. UU.

“Estamos negociando de buena fe, de una manera constructiva, absolutamente seria y habremos de llegar a buenos acuerdos (…) hemos dicho muchas veces: permaneceremos en el Nafta (TLCAN) siempre y cuando sea bueno para México y si así conviene a los intereses mexicanos… Sin duda, hay una gran oportunidad de modernizar y de mejorar para las tres partes.

Las decisiones y acuerdos que alcancemos con Estados Unidos van a definir cómo será nuestra convivencia en Norteamérica en los próximos años y probablemente en las próximas décadas. México tiene límites que son claros y que parten de nuestra conciencia como una nación soberana, con una profunda dignidad, y no estamos dispuestos a cruzarlos”, afirmó.

En la Declaración final de la reunión de presidentes de la AP, realizada de manera virtual el nueve de marzo pasado, se indicó: “Nuestro firme apoyo a México, socio fundador de la AP, por los desafíos que enfrenta y nuestro compromiso de mantener el camino del desarrollo emprendido, y de seguir profundizando nuestra integración”.

En el marco de las reuniones ministeriales de la AP, de los días 10, 14 y 15 de marzo, en Viña del Mar, hubo nuevas manifestaciones de apoyo a México por parte de diversos países de la región, ante las presiones ejercidas por el nuevo Gobierno de EE. UU. encabezado por Donald Trump.

El titular de la SRE, Luis Videgaray, expresó el agradecimiento mexicano: “quiero reiterar que el mejor apoyo que puede recibir en este momento México es seguir fortaleciendo nuestra integración económica y comercial con el resto del mundo.

La AP juega un papel muy importante. Uno de nuestros objetivos ante la coyuntura actual es la diversificación de mercados. Así que, junto con estas expresiones de afecto, trabajar juntos para abrir nuevos mercados a las exportaciones e inversiones mexicanas hoy tiene un valor especialísimo”.

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