Una empresa española cultiva lechugas hidropónicas en Groenlandia

**La agricultura convencional no tiene ninguna posibilidad acá con temperaturas entre los 10ºC y los -40ºC, vientos que llegan a los 250 kilómetros por hora y masas de hielo que cubren más del 77% de la superficie. La única alternativa: los invernaderos.


Una empresa española cultiva lechugas hidropónicas en Groenlandia

La Crónica de Chihuahua
29 de septiembre, 19:48 pm

Cultivar en Groenlandia no es fácil. La agricultura convencional no tiene ninguna posibilidad ante temperaturas que oscilan entre los 10ºC y los -40ºC, vientos que llegan a los 250 kilómetros por hora y masas de hielo que cubren más del 77% de la superficie. La única alternativa pasa por los invernaderos. Pero su elevado coste energético y de consumo de agua obliga a las empresas locales a dar con las soluciones más eficientes del mercado.

La joven Green Greenland, dispuesta a plantar lechugas en el país polar, inició esta búsqueda. Cuando ya estaba a punto de cerrar un trato con un instalador, contactaron con ella desde España. Los fundadores tomaron un vuelo a Pontevedra y volvieron a casa con un contrato firmado. La gallega H2hydroponics había conseguido llevar su tecnología hasta la instalación de producción de alimentos más al norte del planeta.

El germen de esta start up surge durante el año sabático que su cofundador Rafa Pereira se tomó tras trabajar en marketing toda su vida. Siempre le había gustado la jardinería. Así que cuando descubrió la hidroponía en Costa Rica, directamente se «enamoró». Esta técnica de cultivo sustituye el suelo por soluciones nutritivas. No hace falta tierra. Además, permite reutilizar el agua y el abono, en un sistema circular muy eficiente. De hecho, su principal bondad es que obtiene ahorros de agua de un 70% hasta un 90%. También se gana en la productividad. «Por cada litro de agua en suelo se producen siete gramos de tomate; con hidroponía, 35», advierte Pereira. Y permite aplicar la proporción exacta de todos los nutrientes y controlar la cosecha final.

Ya en Galicia, el emprendedor creó su propia empresa para implantar este tipo de sistemas de cultivo. Corría el 2014 y el destino quiso que su futuro socio, Salvador Ruiz, se cruzase en su camino. Este mexicano trabajaba en una empresa coreana que había montado un invernadero en Arabia Saudí. Casualmente, su pareja era de Vigo. Pereira quería dar un paso más, aportar «valor real», así que convenció a Ruiz para iniciar juntos una nueva aventura empresarial, que hoy tiene el nombre de H2hydroponics.

La niña bonita de la empresa es su sistema patentado H2hibrid, «el sistema de cultivo y riego más efectivo del mercado». «Hemos hibridado los dos sistemas de hidroponía más desarrollados y económicamente viables del mercado, eliminando sus inconvenientes y aprovechando sus ventajas», explica Pereira. La primera de estas técnicas consiste en el uso de tubos NFT, por los que se hace discurrir una solución nutritiva que las plantas van absorbiendo. ¿Problemas? Los conductos no son especialmente resistentes al calor. Cuando sube la temperatura, se produce una oxigenación de la mezcla que puede producir mermas en los cultivos. Además, requiere de un despliegue energético importante para conseguir que el agua vaya fluyendo.

El segundo sistema más extendido consiste en colocar el vegetal sobre una especie de balsa con agua a 20-40 centímetros de profundidad. Su principal hándicap es que produce una humedad constante alrededor del cuello de la planta, «su punto más débil», que a su vez genera la aparición de un hongo que puede llegar a pudrirla. Esta técnica también tiene un coste energético y de volumen de agua importante.

H2hibrid acaba con estos problemas en una única solución que mejora los consumos eléctricos y obtiene plantas de mejor calidad en menor tiempo. Para conseguirlo, la empresa ha diseñado una cama en la que sólo se trabaja con cuatro centímetros de profundidad. Así, de golpe, reduce el volumen de agua un 80%.

La solución nutritiva llega a todas las plantas de forma homogénea. Y es que, para hacer circular el agua, H2hydroponics ha creado unos puntos en las planchas capaces de generar corrientes que cubren todas las raíces. La firma también ha evitado la clásica aparición de hongos en las camas de cultivo. ¿Cómo? Simplemente evitando que el cuello de los vegetales llegue a estar húmedo. Para ello, sus planchas crean unas cámaras de aire comunicadas entre sí que separan las plantas del agua. Además, permiten que se renueve el aire y que también llegue a las raíces. Todos ganan.

Tampoco hay calor. Todo el sistema, las camas y los depósitos están aislados de la luz y de la temperatura ambiente. Por tanto, reduce el consumo energético y aumenta la productividad.

«No somos tecnólogos, sino agricultores que nos apoyamos en la tecnología para ofrecer soluciones», afirma Pereira. Por eso su solución se instala con sencillez y funciona casi automáticamente. Las mezclas se preparan solas y el nuevo controlador electrónico recoge todos los datos en la nube.

Los clientes de H2hydroponics son tres: los propios agricultores, los instaladores de invernaderos y las grandes empresas. En este último segmento, H2hydroponics ha sido elegida este año junto a 14 start ups de todo el globo por la aceleradora de tecnología agrícola estadounidense Terra Accelerator. Este programa de RocketSpace y Rabobank, «el principal banco agrícola del mundo», pone en contacto a grandes corporaciones con empresas de reciente creación. Así es cómo H2hydroponics está trabajando para un gran grupo alimenticio mexicano en la implantación de nuevas soluciones de hidroponía y en varios proyectos de I+D. La española también está a punto de cerrar un contrato con uno de los principales productores de alimentos de Arabia Saudí.

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