Un huracán de pueblo

**Diecisiete años después de haber celebrado aquí el Día de la Rebeldía Nacional, con la presencia de Fidel, los pinareños vuelven a abarrotar la plaza, con su optimismo y su alegría.


Un huracán de pueblo

La Crónica de Chihuahua
26 de julio, 19:59 pm

Por Ronald Suárez Rivas/ ronald@granma.cu

Acto central por el Aniversario 64 de los Asaltos a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes y el día de la Rebeldía Nacional en la Plaza de la Revolución de la Provincia de Pinar del Río, presiden el acto el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, el primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, La Primera Secretaria del PCC en Pinar del Rio Gladys Martínez Verdecia y otros dirigentes del Gobierno.

Pinar del Río.- Como para que no se olvide que esta es la tierra más castigada por los ciclones, una tormenta local se había ensañado a pocas horas del acto con la plaza pinareña.

En cuestión de minutos, las rachas de viento tumbaron una de las torres metálicas del proyecto PMM y rompieron la pantalla gigante ubicada a la izquierda de la tribuna.

Además, derribaron las vallas colocadas al fondo de la plaza, rajaron las telas con que se adornó el escenario, y tiraron al suelo sillas y micrófonos.

Al cabo de varias semanas de preparación, cuidando cada detalle, Juan Carlos Fajardo, uno de los que laboró en la organización, confiesa que fue un momento desconcertante.

No obstante, asegura que enseguida aparecieron muchas personas para ayudar, y en poco tiempo todo volvió a su sitio.

«Lo más complicado fueron los 12 monitores que se dañaron, pero PMM estuvo toda la noche trabajando, instalando nuevas pantallas, para que la plaza pudiera lucir sus mejores galas durante el acto», relata Juan Carlos, y en efecto, de la misma manera que han sabido sobreponerse una y otra vez a los embates de la naturaleza, los pinareños volvieron a hacerlo nuevamente en esta oportunidad.

Para muchos en Vueltabajo, el amanecer llegó más temprano que de costumbre. Alexander Miranda, por ejemplo, cuenta que salió de su casa, en el municipio de Los Palacios a las 2:30 a.m., y Alberto Gandoy, relata que prácticamente no durmió.

Ninguno de los dos, sin embargo, se lamenta por el sueño. «Estamos aquí para reafirmar nuestra voluntad de continuar defendiendo las ideas del Comandante en Jefe. Este es un día histórico, por eso uno siente que no podía faltar», dice Alexander.

En tanto Alberto, añade que haber ganado la sede del 26 es «un motivo de alegría, y también de compromiso para tratar de ser más eficientes, incrementar la producción y mejorar los servicios».

Diecisiete años después de haber celebrado aquí el Día de la Rebeldía Nacional, con la presencia de Fidel, los pinareños vuelven a abarrotar la plaza, con su optimismo y su alegría.

Y de ese compromiso y ese júbilo van investidos los poemas y canciones que se interpretan en el escenario; y las palabras que en las voces de Naomi Shuman Cabrera, pionera de octavo grado; Sergio Luis Blanco, estudiante de la Universidad de Ciencias Médicas Ernesto Che Guevara; y la delegada al Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes María Izquierdo Martínez, recuerdan que las nuevas generaciones no fallarán al ejemplo de los héroes del 26 de Julio.

Allí, entre el público, están el combatiente con sus medallas, el obrero, el intelectual, el campesino, el estudiante que ha aprendido en el aula que aquel 26 de julio de 1953, cuando la Generación del Centenario decidió tomar la historia por asalto, esta era la provincia más pobre de Cuba.

El propio Fidel recordaría en esta plaza, en el año 2000, que producto del atraso, Pinar era conocida como la Cenicienta de Cuba, y luego expondría con cifras contundentes, cuánto había crecido el territorio en aspectos tan sensibles como la cantidad de médicos y de universitarios, la tasa de mortalidad infantil y la esperanza de vida.

Desde entonces, cada uno de esos indicadores ha continuado mejorando, a pesar del escenario convulso en el que a nuestro archipiélago del Caribe le ha tocado remar contra corriente.

La mortalidad infantil, por ejemplo, descendió de 6,5 por cada mil nacidos vivos a 1,7, y la esperanza de vida aumentó de 76,5 años a 79.

Por eso, los amigos que nos acompañaron en este 26, aseguran que sin ser perfecta, Cuba sigue siendo un referente para el mundo.

Así le expresó a Granma Malcolm Sacks, coordinador de la brigada Venceremos. «A pesar de tener tantas fuerzas en contra, los logros de la Revolución nos demuestran que un mundo mejor sí es posible», dice Malcom, y Manolo de los Santos, coordinador de la caravana de solidaridad Pastores por la Paz, añade que Cuba constituye un ejemplo y un faro para la juventud.

«No conozco un solo caravanista que no salga inspirado de aquí», señala Manolo.

En medio de la multitud, hay niños que miran con asombro, y adultos que se emocionan con el recuerdo de Fidel, con la presencia de Raúl, con la música y los poemas que evocan a los mártires de la Patria.

Un sol radiante ilumina la plaza pinareña, despejando el temor de que otra tormenta pudiera empañar el acto preparado con esmero por la provincia, la más castigada por los ciclones, donde a pesar de los golpes de la naturaleza, convive un pueblo que no se amilana ante las tempestades… ni ante nada.

¡Sea el primero en escribir un comentario!

---ooOoo---