Tolerancia cero contra niños migrantes

EDITORIAL// En el país de la democracia modelo, en la nación que presume ser el custodio de los derechos humanos en todo el mundo, se criminaliza a los niños, aún a los más pequeños.


Tolerancia cero contra niños migrantes

La Crónica de Chihuahua
25 de junio, 18:20 pm

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Buzos de la Noticia

Los medios internacionales, incluidos los estadounidenses, han prestado especial atención a uno de los actos más atroces, indignante por inhumano, que haya cometido el gobierno de Donald Trump: la detención de miles de niños, hijos de trabajadores inmigrantes que en forma ilegal, según el mismo Trump y sus policías aseguran, ingresaron a aquel país. Los infantes fueron violentamente separados de sus padres y encerrados en jaulas como animales peligrosos; las imágenes de tan salvaje tratamiento dan hoy la vuelta al mundo. Ya nadie ignora tan terrible acción contra inocentes, separados de sus padres por órdenes terminantes de un gobierno presidido por un ser irracional, a la altura de los monopolios que dominan el planeta.

En pocos países se procede así contra los menores de edad, así sean infractores de alguna ley; por ejemplo, la legislación mexicana prohíbe encarcelar a los niños y a los infractores se les debe poner en libertad o bien ponerlos bajo el cuidado de algún familiar; pero en el país de la democracia modelo, en la nación que presume ser el custodio de los derechos humanos en todo el mundo, se criminaliza a los niños, aún a los más pequeños.

La mayoría de los medios de comunicación, de sus conductores televisivos, casi todos proimperialistas, cuando no declaradamente empleados a sueldo de cadenas extranjeras, hacen énfasis en el aspecto sentimental, lacrimoso, moral del caso, pero rehúyen tocar el aspecto de fondo, el económico-político. Soslayan que éste es el modo habitual en que un gobierno imperialista procede con los ciudadanos extranjeros, aunque provengan de países vecinos con los que sostiene convenios comerciales. Discriminación, abusos, prepotencia, injusticia, xenofobia, son características inherentes al imperialismo.

Pero estos hechos, lejos de movernos a sentimentalismos lacrimosos, deben despertar una actitud combativa, condenatoria de la política norteamericana; la indignación debe llevarnos a la protesta consecuente, repudiando ese atropello y tantos otros que se han cometido hace décadas contra los migrantes y las capas más débiles de aquella injusta y desigual sociedad.

El atropello, la violencia contra los hijos de migrantes no es nada nuevo ni sorprendente; es la imagen usual, tradicional, de la sociedad norteamericana, especialmente de sus autoridades; pero esta política no es exclusiva de Trump y su administración, sino de todos los gobiernos imperialistas; es el sistema, todos sus gobernantes han procedido así, representan a la clase en el poder, a los corporativos, a los trusts, y esa política es la que consideran más idónea.

El trato inhumano, xenofóbico, la discriminación racial, la explotación despiadada, la desintegración familiar, son rasgos esenciales de la sociedad capitalista y del imperialismo norteamericano. El gobierno de Trump y sus defensores sostienen la falsedad de que esos migrantes adultos, y los niños que marchan junto a ellos, se han buscado el trato que ahora reciben por atreverse a cruzar ilegalmente la frontera estadounidense. La absurda política del imperio ha llegado a un extremo que solo deficientes mentales podrían aprobar.

Pero la Tolerancia Cero de Trump se ha vuelto contra él. Lo dicen las manifestaciones de protesta e indignación dentro de Estados Unidos por parte de los ciudadanos más conscientes de aquella nación; las mayorías, aún en aquella sociedad, aprenden poco a poco a protestar y dejan de creer ciegamente en los gobiernos siervos del capital; eso ocurre en Estados Unidos, donde Trump, ante la presión social, parece retroceder en su política de Cero Tolerancia contra los niños y flexibilizarse, aunque asegura que se mantendrá firme en su agresiva política antiinmigrante. ¡Solo esto último hay que creerle!

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