Sin anzuelo. Policía cibernética no puede cazar bajacalzones

**En la CDMX hay más de tres mil denuncias por ciberdelitos como acoso y pornografía, pero las autoridades no tienen la facultad para cerrar sitios que suben materiales


Sin anzuelo. Policía cibernética no puede cazar bajacalzones

La Crónica de Chihuahua
25 de junio, 23:00 pm

La Policía de Ciberdelincuencia Preventiva de la Ciudad de México, creada para vigilar y castigar los delitos cometidos en la red, no tiene la capacidad de cerrar sitios en internet que contengan videos tomados por debajo de las faldas de mujeres en lugares públicos sin su consentimiento, o que registren el momento en el que se les agrede al bajar su ropa interior al ir caminando por la calle, como sucedió con la periodista Andrea Noel en marzo pasado.

Esta es la respuesta que da la institución que depende de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina, en seguimiento a la nota publicada por este diario el pasado 30 de mayo, advirtiendo sobre la proliferación de clubes bajacalzones en la CDMX.

Francisco González, encargado de la Unidad de Denuncias de la Policía Cibernética de la CDMX, dice que la dependencia está imposibilitada para actuar contra sitios que contengan sharking (ataque tiburón: bajar la ropa interior de las mujeres) o upskirt (grabar por debajo de sus faldas sin su consentimiento).

“Lo que hacemos es que, luego de recibir material y recopilar denuncias, les enviamos un correo (si aparece en el sitio web) con la información que juntamos para recomendarles que eliminen dicho material”, dice González.

Explica que además debe existir un número vasto de denuncias para que proceda la recomendación, y que en caso de ser testigo de uno de estos abusos, se acuda a un Ministerio Público a presentar una denuncia.

“Necesitamos que sean varias denuncias para que tengan peso y se pueda hacer algo. Como tal, nosotros no podemos cerrar un sitio, pero sí hacer la recomendación. Además, este sitio tiene que tener antecedentes”, dijo.

Según datos de la propia dependencia, hasta este año se han recibido más de tres mil denuncias, en su mayoría por acoso, fraudes, pornografía infantil, robo de información, venta de armas, drogas y animales exóticos. Sin embargo, ni una sola por sitios voyeur.

Octavio Campos Ortiz, ex titular de Comunicación Social de la Secretaría de Seguridad Pública de la CDMX, confirmó que “no existen denuncias por este tema específico [sharking]”.

Como se publicó el 30 de mayo, los clubes bajacalzones, es decir, de personas que se dedican a abusar de mujeres en las calles para levantar sus faldas y bajar sus calzoncillos para luego subir el video a sitios pornográficos en internet, están al alza.

Una de las víctimas más notorias es la periodista estadounidense Andrea Noel, quien en entrevista confirmó la posibilidad de que el video de su ataque circule en sitios pornográficos.

En foros públicos como VoyeurAzteca se comparten fotografías y videos tomados por debajo de la falda de niñas y mujeres usuarias del Metro de la Ciudad de México, en vestidores, baños y avenidas, sin su consentimiento.

La denuncia: ¿misión imposible?

El gobierno mexicano creó una unidad especializada en delitos cibernéticos en octubre de 2015, pero sólo sirve como “orientación”, según declaraciones de funcionarios de dicha dependencia luego de dos llamadas de este diario para levantar una denuncia.

La querella se inicia con una llamada al número (55) 5242-5068, perteneciente a la Policía Cibernética de la Ciudad de México. Se pidió levantar una denuncia contra el sitio denominado voyeurazteca.com por contenido ilegal, como grabaciones sin consentimiento de mujeres por debajo de sus faldas, además de contenidos de pornografía infantil, ambos delitos penados por la ley.

En el primer intento, el funcionario pide nombre, domicilio, edad y correo electrónico del denunciante. Luego un relato sobre la denuncia, y al final solicita enviar un mail con “la evidencia” recopilada a la dirección policia.cibernetica@ssp.df.gob.mx.

Durante la segunda llamada se solicitan de igual manera los datos personales, un relato, y al final que el denunciante acuda a la oficina del Ministerio Público más próxima “con todas las evidencias” para levantar la denuncia.

“Nosotros sólo lo orientamos, no tomamos denuncias. Acuda al MP llevando toda la evidencia de esto que me está diciendo y el MP le pedirá a la Policía Cibernética que dé seguimiento”, explica el funcionario.

La denuncia en el MP se puede iniciar en línea con una solicitud de cita. Entonces me envían un correo con los requisitos y la fecha de la cita en las oficinas de la colonia Escandón. Al presentar las pruebas, que consistían en pantallazos del sitio, enviaron al correo el folio de denuncia. El funcionario de la oficina explica que “hay una probabilidad muy amplia” de que la denuncia “no llegue a nada”, pues se requiere de varias quejas que sustenten el delito.

“Si usted tiene más testigos, o puede traer a dos o tres personas más a que denuncien este sitio, nosotros lo pasamos a la Policía Cibernética para que procedan”, dice el agente del MP.

Pero al consultar nuevamente al encargado de la Policía Cibernética, se regresa al inicio: la dependencia no tiene poder para cerrar el sitio, sino para hacerle una recomendación.

“Lamentablemente es una zona gris, aún no hay fundamentos suficientes, pero se encuentra al responsable, al administrador de la página, y se le exhorta a eliminar ese contenido o el sitio completo”, explica el funcionario.

La otra policía: redes sociales

Juan Carlos Solís, experto en ciberseguridad y redes, asegura que en México la legislación respecto a lo que sucede en la red está atrasada. “No existe, por ejemplo, el derecho de eliminación como en Europa, donde tú tienes el derecho de pedir a una compañía que elimine contenido sobre tu persona que no hayas autorizado, y por ley lo tienen que hacer”, explica.

Solís considera que la única solución “por ahora” es la de apelar a la comunidad.

“Hay que interponer una denuncia porque es un paso muy importante, pero las compañías no son obligadas a eliminar contenido como upskirt o sharking. La opción por ahora es la de apelar a la comunidad a que comenten, a que denuncien en Facebook o Twitter, para que la página sea bloqueada o el contenido eliminado”, dice el experto.

Esa fue la única opción de la periodista Andrea Noel: volcarse a Twitter a pedir que el ataque del que fue víctima fuera compartido. Sólo así, explicó, logró atraer la atención de las autoridades en México.

“Si alguien reconoce a este imbécil, favor de identificarlo. Women should be able to walk safely. #FelizDiaDeLaMujer”, escribió Noel el ocho de marzo pasado, minutos después de haber sido víctima de sharking.

Luego de intentar con distintas autoridades, esa fue su única opción: apelar a las redes sociales, al trending, a lo viral. Aunque después sufrió las consecuencias: el acoso cibernético en su contra fue tal que tuvo que dejar el país.

La firma internacional en ciberseguridad, International Institute of Cyber Security, con oficinas en la Ciudad de México, ha estado al tanto de los casos de sharking.

David Thomas, especialista de la empresa, dijo en entrevista con que existen medidas personales que una víctima puede tomar en contra de este tipo de sitios.

“La víctima debe seguir cuatro o cinco pasos: primero, guardar el sitio web que contiene su imagen/video y anotar la dirección completa de la página; segundo, tomar una captura de pantalla, eso servirá como evidencia en caso de que presente una denuncia más tarde con la policía; tercero, buscar en el sitio a reportar el enlace/sección de Reportar Abuso (Report Abuse). La víctima debe presentar un informe en esa sección, adjuntando su foto e identificación válida. El segundo requisito es muy importante, ya que ayuda a las empresas a verificar su solicitud y a tomar acción inmediatamente”, explica Thomas.

El experto agrega que de no encontrar la sección Reportar Abuso, se intente comunicar con el sitio web a través de la sección Contacto y pedirles que eliminen el contenido.

Del dicho al hecho

México ocupa el tercer lugar en el mundo en delitos cibernéticos, de acuerdo con un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Ante esto se creó la Policía Cibernética. Durante el anuncio oficial de dicha dependencia, el entonces titular de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina, Jesús Rodríguez Almeida, anunció que este tipo de sitios podrían ser bloqueados.

“Este nuevo modelo podrá bloquear y cancelar todas aquellas páginas que pongan en riesgo y promuevan la comisión de algún delito”, dijo entonces el funcionario. Esto, según se explicó, debido al trabajo conjunto de la dependencia con la Unidad de Investigación Cibernética de la Procuraduría capitalina.

En 2014, a un año de instaurada la dependencia, se cerraron 15 sitios, en su mayoría fraudulentos y de pornografía infantil. En 2015, de acuerdo con el informe anual de la policía capitalina, la Unidad de Ciberdelincuencia Preventiva cerró 44 sitios por las mismas razones.

No obstante, foros como VoyeurAzteca y otros sitios pornográficos no han sido bloqueados, unos por estar fuera de México y otros por un vacío legal como estar conformados como “foros” y no como sitios pornográficos.

Además, de acuerdo con el funcionario de la Policía Cibernética, las denuncias por sharking y upskirt son difíciles de definir a la hora de saber a qué dependencia acudir.

Ambos ataques sexuales tienen dos vertientes: el físico, en el sharking sucede cuando la mujer es atacada para bajar sus calzoncillos; en el upskirt ocurre mientras un individuo graba por debajo de su falda, y el cibernético, que en ambos casos sucede cuando alguien publica videos del ataque en internet.

Para evitar ser víctima de sharking o de upskirt, expertos recomiendan asegurarse de que la configuración de privacidad en redes sociales como Facebook e Instagram esté siempre activa para evitar que los contenidos sean accesible a cualquier persona.

Ser cuidadoso en la manera en que se comparten datos personales a través de Facebook o WhatsApp; evitar revisar correo personal en cibercafés o con wifi público, y estar atento en tiendas de ropa sobre cámaras ocultas.
El Universal

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