Sin agua, sin drenaje, sin sanidad y sin trabajo, ¿cómo enfrentan los pobres al Covid-19?

**Muchas de estas colonias tienen más de una década de haber sido formadas, y a nadie ahí se le puede exigir que se aísle y que “sanitice” su casa y a su familia si en su colonia no tiene agua corriente ni cuenta con drenaje funcional. ¿Cómo? Simplemente, sin agua no se puede, pero tampoco sin trabajo.


Sin agua, sin drenaje, sin sanidad y sin trabajo, ¿cómo enfrentan los pobres al Covid-19?

La Crónica de Chihuahua
24 de marzo, 09:22 am

Por Froilán Meza Rivera

En Vistas Cerro Grande hay sectores sin agua, hay muchos hogares en donde el líquido tan apreciado en estos momentos para poder seguir fielmente las recomendaciones de salud, de lavarse constantemente las manos, de desinfectar la ropa, las superficies, la casa, llega en ratos, cuando llega. En La Soledad están peor: ellos tienen el tendido de la red de suministro, pero por dicha red no circula ni una gota de agua partida por la mitad, y el abasto les llega en pipas y la almacenan en tambos y en tinacos. ¿Drenaje? En ambas colonias carecen de drenaje, y la insalubridad contra la que han estado luchando desde hace una década, no tiene para cuando terminar. En Vistas son de antología los episodios que se repiten año tras año, de que las amas de casa forman brigadas para “cazar” una pipa de agua durante los días del calor más agobiante en el verano, que es cuando el agua más escasea. Las arrojadas matronas “secuestran” a la pipa y al pipero y lo conducen a sus casas para que les descargue en sus recipientes. Así está el problema en estas dos colonias, pero no se crea que son casos aislados.

Mientras que la pandemia ha provocado otros episodios en los que personas de alto poder adquisitivo han “asaltado” los almacenes de mayoreo, de donde se han llevado, entre otros productos, toda el agua embotellada y todo el papel higiénico, así como todo el gel desinfectante, en colonias con niveles de alta marginación, como las del extremo norte y las situadas en la faldas del Cerro Grande, seguir al pie de la letra las recomendaciones para evitar la infección por coronavirus, es prácticamente imposible. También como producto de la insalubridad que se padece acá, apenas el pasado mes de noviembre surgió un brote de hepatitis “A” que fue detectado en la Escuela Federal Sor Juana Inés de la Cruz, de la colonia Vistas Cerro Grande, y que “brincó” de ahí al Jardín de Niños Paula Alegría y a la Secundaria Guadalupe Victoria 3064, con un total de 12 menores afectados, aunque se desconoce si el brote se extendió hacia más familias.

Y que las autoridades no se digan sorprendidas, porque el Movimiento Antorchista tiene solicitudes formales ante la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS) para dotar de agua y drenaje a las siguientes colonias: Granjas Cerro Grande parte Alta, Praderas, Ampliación Universitaria, San Jorge, Megabaja, Ampliación Crucero, Santa Elena, Mezquites, SEP, Granjas Villa Juarez, Las Torres, Ampliación 11 de febrero, 11 de Febrero Jones, Las Cruces (agua y drenaje), La soledad (agua y drenaje), Jorge Barousse (agua y drenaje), La Noria (drenaje), Secretaria de la Marina (drenaje), El Divisadero (drenaje), Unión Antorchista (agua y drenaje), Cuauhtémoc (drenaje), 3 Castillos (agua y drenaje), Sector 3 (abastecimiento de agua más días), Vistas Cerro Grande (falta de presión). ¿Qué van a resolver? ¿Van voltear a ver hacia otro lado?

Muchas de estas colonias tienen más de una década de haber sido formadas, y a nadie ahí se le puede exigir que se aísle y que “sanitice” su casa y a su familia si en su colonia no tiene agua corriente ni cuenta con drenaje funcional. ¿Cómo? Simplemente, sin agua no se puede, pero tampoco sin trabajo. ¿Ahora qué va a comer todos ellos, si la industria y el comercio están semiparalizados, si hay despidos en las empresas? ¿Qué se puede esperar de las pequeñas empresas que nunca han sido capaces siquiera de inscribir a sus empleados al Seguro Social? Pero si ni las grandes empresas se tientan el corazón para enviar a sus casas a sus empleados aunque sea con el goce de una parte del salario, en esta contingencia por el coronavirus Covid-19.

Para muestra, un botón: “Starbucks y Vips mandan a su casa a empleados sin goce de sueldo por coronavirus”, dice la cabeza de una nota publicada apenas este 22 de marzo, en plena crisis mundial por la inactividad dictada por la pandemia del coronavirus Covid-19. La noticia continúa: “La operadora Alsea (dueña no sólo de Starbucks y Vips, sino de Domino´s, Chili´s y Burger King, entre otros) estableció un programa para los empleados que estén dispuestos a tomar una ausencia laboral por 30 días, sin un salario que los respalde”. El comportamiento de esta corporación internacional multimillonaria, pero en dólares, es típica de una empresa capitalista cuyo único fin es la consecución de la apreciada y adorada ganancia. ¿Que el mercado está deprimido, que las ventas se cayeron hasta lo más bajo? ¡Adiós, trabajadores! Hasta la vista, regresen cuando me convenga que los llame, si me conviene recontratarlos.

Así fue como reaccionó un patrón establecido legalmente, quien gana carretadas de millones de dólares cada día, y en este momento, muchos más trabajadores en el mundo, en México y en Chihuahua, se encuentran aterrados ante el panorama que se abre ante ellos. Sólo en México, el 56 por ciento de la fuerza laboral se emplea en trabajos por cuenta propia, son informales, lo que quiere decir que son artesanos, que son pequeños o medianos comerciantes, que son peones libres dedicados a vender su fuerza de trabajo en la construcción, en las cosechas agrícolas, taqueros, vendedores de comida en la calle, limpiadores y cuidadores de autos, etcétera, cuyos ingresos dependen de las vicisitudes de las economías regionales y locales, así como de su ingenio y de su inventiva. Ellos creen que tener un trabajo fijo, con un patrón estable, es la solución a la incertidumbre diaria que representa para sus familias depender del azar para obtener un sustento. Pero más de 9.8 millones de trabajadores en empresas formales laboran bajo condiciones equivalentes a las que una organización informal les ofrecería. De acuerdo con el presidente de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami), Andrés Peñaloza Méndez, esa población trabaja “sin contar con las prestaciones sociales que marca la ley”.

Sin agua, sin drenaje, sin trabajo, ¿cómo van a enfrentar la crisis por la pandemia, los más pobres entre los más pobres? ¿Qué expectativas tienen de sobrevivir? ¿Qué apoyo pueden tener de un presidente de la república que desprecia las medidas de emergencia y que se la pasa mordiendo niños, besando señoras, saludando de mano a todos quienes se le ponen enfrente, y en franca burla de las medidas científicas que proponen los especialistas, asegura que su fuerte salud la toma de sus amuletos. Al responder una pregunta sobre la posibilidad de cerrar comercios o aeropuertos por el Covid-19, el presidente de la República sacó dos estampitas del Sagrado Corazón de Jesús y dijo: “Detente, enemigo que el corazón de Jesús está conmigo”. Las estampillas, dijo, se las da la gente, y además mostró que en su cartera lleva un billete de 200 pesos y un billete de dos dólares que le dio un migrante, y todo eso es “su protección”.

¿Amuletos y conjuros contra la crisis? ¡De ninguna manera! La solución a largo plazo la tienen los trabajadores de México en su organización. Es necesario que la gente de este país se decida a tomar el poder para establecer un verdadero gobierno al servicio de los más desprotegidos, por la vía de constituir un partido de nuevo tipo con el que pueda conquistar el poder y aplicar paulatinamente las medidas económicas y sociales que, ahora sí, surtan el efecto de elevar las condiciones de vida de la población.

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