Seductoras condiciones para la inversión extranjera

**El uso de la fuerza pública en un asunto laboral, la evidente compra de los medios informativos que muy poco hablaron del conflicto, demuestran el enorme poder y la influencia del monstruo corporativo que es Walmart.


Seductoras condiciones para la inversión extranjera

La Crónica de Chihuahua
27 de junio, 11:51 am

EDITORIAL/ La Crónica de Chihuahua

La indignación, el rechazo a la injusticia, la inconformidad con las condiciones de trabajo en los establecimientos del grupo Walmart en México, el atropello a los derechos y la impunidad de esa empresa extranjera, que se burla de las leyes laborales mexicanas, afloraron en un paro de labores que amenazaba convertirse en una huelga en todas las tiendas de la empresa, ubicadas en las 32 entidades federativas; el detonante fue un ridículo y ofensivo reparto de utilidades.

En cuestión de horas, directivos y representantes legales de la trasnacional, junto con funcionarios mexicanos que la protegen, desactivaron la protesta, en algunos casos mediante la represión policiaca y en otros con la promesa de revisar el asunto y actuar en favor de los inconformes. Los empleados de Walmart reanudaron sus actividades.

El uso de la fuerza pública en un asunto laboral, la evidente compra de los medios informativos que muy poco hablaron del conflicto y la escasísima cobertura fotográfica de las agencias informativas demuestran el enorme poder y la influencia de ese monstruo corporativo.

A pesar de ese control y de la fugaz actitud combativa de los empleados, el reclamo se concretó en acciones en un buen número de entidades federativas, demostrando que no se suele llamar a sus empleados llamarlos el grupo Walmart es una constante en todos sus establecimientos.

Los gobiernos de países pobres y sometidos por el imperialismo, que hace varias décadas ha implantado en el mundo el modelo neoliberal, se desviven y compiten entre ellos para que la inversión extranjera acuda a sus territorios; para ganar su preferencia, ofrecen las mejores condiciones legales, fiscales, políticas, laborales e incluso de seguridad pública; modifican sus leyes, realizan “reformas estructurales”, permiten incluso que se atropellen los derechos sindicales, ganados durante siglos de lucha obrera, echan a la basura los contratos colectivos, el derecho a la organización sindical y a la huelga contra los patrones. Por si fuera poco, el control ideológico sobre los trabajadores llega al extremo de realizar ceremonias en las que se entonan cánticos empresariales sin que las autoridades en la materia se den por enteradas.

Así, las empresas trasnacionales acuden gustosas a estos países subdesarrollados, pobres y con trabajadores sin derechos a enriquecerse a costa de mantener en la extrema precariedad a un sector muy numeroso de la población.

Esta política, que busca seducir al capital extranjero, que no se recata para ofrecer descaradamente la fuerza de trabajo nacional, desemboca en una serie de abusos de las empresas trasnacionales, que acuden a desangrar a nuestro país; típico ejemplo de este fenómeno es el episodio que recientemente protagonizó la cadena de tiendas del grupo Walmart.

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