Recuerdan caída del gobernador Óscar Ornelas Küchle

**El 19 de septiembre de 1985, lo que sucedió en Chihuahua fue un verdadero golpe de Estado.


Recuerdan caída del gobernador Óscar Ornelas Küchle

La Crónica de Chihuahua
Septiembre de 2012, 13:14 pm

Por Froilán Meza Rivera

Chihuahua, Chih.- El anuncio de la caída del gobernador Óscar Ornelas Küchle, el 19 de septiembre de 1985, significó toda una conmoción política por el carácter de golpe de Estado que muchos le vieron al hecho. Sin embargo, su efecto y su impacto se vieron disminuidos por la noticia de los sismos que destrozaron la ciudad de México ese mismo día.

El golpe vino del centro y se manifestó un día antes en la forma de una serie de declaraciones de don Fidel Velázquez, aparecidas en el periódico Excélsior, en las cuales el líder cetemista acusaba a Ornelas de haber permitido la infiltración del PAN en su gobierno.

En concreto, Óscar Ornelas -se dijo- introdujo a Luis Alfonso Rivera Soto como procurador, y a Luis Monroy como oficial mayor.

Ciertamente, la administración de Ornelas había pasado por una serie de tormentas políticas que desgastaron al jefe del Ejecutivo.

La primera de esas tormentas sucedió en 1983, y fue cuando el Partido Acción Nacional le ganó al PRI las elecciones de alcaldes en Juárez, Chihuahua capital, Delicias, Meoqui, Casas Grandes, Madera, Nuevo Casas Grandes y Parral, además de que en Cuauhtémoc, un priísta disidente se llevó el triunfo con las siglas del PST. El descalabro, significó que más del 80 por ciento de la población en el estado pasara a ser gobernada por el PAN.

Hubo otros conflictos menores, como el que protagonizó el Ejecutivo con la CTM porque en el reparto de las diputaciones federales, a la central obrera no le tocó la posición que tradicionalmente se destinaba al dirigente cetemista en turno.

Pero la segunda gran tormenta en importancia fue el conflicto universitario de 1985, en el cual se enfrentaron dos grupos de poder antagónicos que movilizó grandes fuerzas en la UACh en contra de la reelección del rector Reyes Humberto de las Casas. Ornelas, a fin de cuentas, recibió como suyos los golpes al rector, porque la designación de la cabeza de la universidad pasaba también por el gobernador. El triunfo de la oposición a De las Casas fue una derrota de Ornelas.

Entre un sector de la clase política se fue gestando el sentimiento de que algo andaba mal en el gobierno del estado.

El 20 de septiembre, un editorial de El Norte comentaba que Ornelas Küchle pagaba así la factura de muchísimos errores, algunos de ellos claramente ajenos a su gobierno. «Esa renuncia no obedeció al interés colectivo, fue por el contrario, una determinación forzada por los mismos grupos de presión que desde hace mucho tiempo buscaban convertir al ejecutivo estatal en un chivo expiatorio de las derrotas del partido oficial. Ornelas Küchle seguramente pasará a la historia como un hombre que fue electo en tiempos y circunstancias adversos a su personalidad», concluía.

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