Que siempre no, Ford cancela construcción de planta en San Luis Potosí

REPORTAJE ESPECIAL


Que siempre no, Ford cancela construcción de planta en San Luis Potosí

La Crónica de Chihuahua
21 de febrero, 20:30 pm

** ¿No sería mejor que todo el dinero del erario invertido en estímulos fiscales, infraestructura industrial y urbana y donación de terrenos, fuera empleado en la creación, desarrollo y respaldo comercial de empresas mexicanas?

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Erika Herrera

San Luis Potosí.- La empresa automotriz estadounidense Ford Motor Company anunció en abril de 2016 una inversión de mil 600 millones de dólares (mdd) para construir una nueva planta armadora en el parque industrial Wolrd Trade Center Dos (WTC-II), de Villa de Reyes, San Luis Potosí (SLP), en la que se crearían dos mil 800 empleos directos y, una vez en operación, se fabricarían alrededor de 350 mil unidades.

Cuando se dio a conocer esta noticia, tanto el gobernador Juan Manuel Carreras López como el sector empresarial potosino festinaron con bombos y platillos porque la inversión de la trasnacional estadounidense generaría numerosos empleos indirectos y elevaría en un punto porcentual el producto interno bruto (PIB) “pese al entorno económico internacional”, según estimaciones de Gustavo Puente Orozco, secretario estatal de Desarrollo Económico (SDE).

En esa misma ocasión, el gobierno de SLP reveló que la planta de la Ford recibiría en donación 280 hectáreas de terreno (220 adquiridas por su administración); que durante 10 años la compañía estaría exenta del pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR), del gravamen predial, de la licencia de construcción (municipales) y que además se le concesionaría un pozo artesiano con capacidad de extracción de un millón de metros cúbicos anuales.

El presidente local de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), Jorge Meade Alonso, dijo que la llegada de Ford a SLP consolidaría la industria automotriz y daría certeza al “corredor central bajío”, un proyecto de desarrollo industrial específico de los estados de esta región del país, cuyos gobiernos están abriendo los espacios adecuados y creando la infraestructura necesaria.

El gobernador Carreras López, además de agradecer al Presidente de la República, Enrique Peña Nieto y a su gabinete económico el apoyo que brindó para concretar esa inversión en el territorio potosino, se comprometió también a fortalecer el “clima laboral” y la formación académica de la mano de obra calificada requerida por la trasnacional estadounidense.

Sin embargo, toda la euforia surgida en el primer tercio del año anterior comenzó a diluirse durante la campaña presidencial de Estados Unidos (EE. UU.), cuando el candidato republicano Donald Trump prometió combatir las inversiones estadounidenses en México y cuando, ya convertido en presidente electo, calificó como “una vergüenza absoluta” el proyecto de la armadora en territorio potosino.

A principios de este 2017, la Ford Company anunció entonces la cancelación del proyecto de construir una nueva planta en tierras potosinas y su transferencia a Michigan, con una inversión de 700 mdd. Su presidente ejecutivo, Mark Fields, explicó que este cambio fue un “voto de confianza” a la política de Trump y un acto de corrección adecuado y benéfico para sus negocios.

La cancelación de la Ford en México se dio a horas después de que Trump exigió a la empresa General Motors (GM) mudar la fabricación de uno de sus autos de México a territorio estadounidense, con la advertencia de que si no lo hacía tendría que pagar más impuestos (en septiembre de 2016, Trump amenazó con aranceles aduaneros del 35 por ciento a los automóviles de la Ford producidos en México).

Desde su campaña, el republicano acusó a otros países, en particular a México y a China, de “robar” empleos a los estadounidenses.

Además habló de volver a negociar o incluso cancelar el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCN), a fin de que su país obtenga mejores condiciones y mayores beneficios. Tras el anuncio de Ford, Trump tuiteó una imagen en la que dice que América volverá a ser el “mejor lugar del mundo” para las innovaciones y la creación de trabajos.

Amenazada, la industria automotriz de SLP

¿Quiénes son los afectados con la cancelación del proyecto automotriz extranjero? La respuesta a esta pregunta no requiere sapiencia especializada, pues todo mundo sabe que son los trabajadores de la industria automotriz, quienes quedarán sin empleo; los empresarios de las compañías proveedoras de esta industria y el gobierno estatal potosino que gastó 600 millones en los terrenos y que habría iniciado la entrega de mil 27 millones de pesos del erario en estímulos y apoyos a dicha trasnacional.

Emilio de Jesús Ramírez Guerrero, presidente de la Confederación Mexicana de Trabajadores (CTM) en el estado, dijo que no únicamente SLP se vio afectado con la cancelación de inversión de la empresa automotriz estadounidense.

“Por lo menos en Guanajuato y Querétaro ya se registran consecuencias en las empresas proveedoras instaladas en estas entidades; es posible que decidan irse de la región.

En materia de generación de empleos no sólo afectó al estado, sino también a las otras entidades del Bajío ya que, al igual que nosotros, esperaban mayores inversiones.

“En la industria de autopartes había entre 40 y 50 pequeñas y medianas empresas mexicanas que habían hecho inversiones para proveer a la Ford y ahora no saben qué hacer con sus instalaciones ni con sus finanzas.

En la misma situación están al menos otras 10 empresas proveedoras asiáticas y estadounidenses, de las cuales cinco estaban confirmadas”, indicó Ramírez Guerrero.

El gobierno estatal potosino ha permitido la entrada de empresas automotrices extranjeras con el propósito de favorecer el desarrollo económico de la entidad. En 2005 llegó la General Motors con una inversión de 420 millones de dólares, comprometiéndose a la creación de dos mil empleos directos y 25 mil indirectos. Ninguna de estas expectativas se ha cumplido a cabalidad y los salarios que paga a los obreros son muy bajos.

En 2014 se instaló la trasnacional alemana Bayerische Motoren Werke (BMW), la cual recibió incentivos fiscales por tres mil 500 millones de pesos, en reciprocidad de una inversión de mil mdd y la creación de mil 500 empleos directos y 10 mil indirectos en un plazo que termina en 2029.

En 2015, el ex gobernador Fernando Toranzo, el presidente de Goodyear Latinoamérica, Jean-Claude Kihn y el director general de Goodyear México, Martín Rosales, anunciaron la construcción de esta empresa de llantas para automóviles con una inversión de 550 millones de dólares y la generación de mil empleos directos, una vez que iniciara su producción en 2017.

En esa oportunidad, Rosales señaló la “mano de obra calificada y la infraestructura industrial” potosinas como las principales fortalezas para que su compañía eligiera SLP entre otras ciudades del país.

Ahora las amenazas de Trump se enfilan contra la General Motors y la alemana BMW, que planea operar en 2019. Contra las dos y el resto de armadoras en suelo mexicano la advertencia es la misma: los automóviles fabricados en México y exportados a EE. UU. tendrán que pagar un arancel del 35 por ciento, con el cual se acabaría con el principal atractivo de la producción fabril externa en México: la mano de obra barata.

La amenaza del nuevo presidente de EE. UU., que necesariamente implicará la pérdida de empleos en México, probablemente no resulte tan catastrófica como se ha supuesto porque el efecto positivo que desde hace 10 años se busca al instalar empresas extranjeras en territorio potosino se ha incumplido y en la entidad prevalecen los bajos salarios, el desempleo, la informalidad y, sobre todo, la pobreza.

Frente a este hecho, surgen varias interrogantes: ¿Es válido que el gobierno estatal siga atrayendo inversión extranjera a cambio donar terrenos, regalar recursos naturales, prescindir de miles de millones de pesos en incentivos fiscales, permitir que exploten la mano de obra barata nacional, incumplan sus proyectos de empleo y que después deserten como lo acaba de hacer la Ford y posiblemente lo haga la General Motors?

¿No sería mejor que todo el dinero del erario invertido en estímulos fiscales, apoyo logístico, infraestructura industrial y urbana y donación de terrenos, fuera empleado en la creación, desarrollo y respaldo comercial de empresas mexicanas, para así fortalecer y equilibrar realmente la economía del país?

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