Puerto Rico aún espera la ayuda por las afectaciones del huracán

**Aún no hay luz en el vecindario de Playita. El agua apenas regresó el domingo, no hay camiones para recoger los escombros en la capital, y cientos de residentes siguen limpiando sus viviendas y comercios llenos de aguas residuales.


Puerto Rico aún espera la ayuda por las afectaciones del huracán

La Crónica de Chihuahua
3 de octubre, 19:00 pm

San Juan.- A unos cuantos kilómetros de la base aérea en la que el presidente Donald Trump elogió las acciones de su gobierno para atender las afectaciones del huracán María, los puertorriqueños recogen en carros de supermercado ramas de árboles, pedazos de techos de lámina y ropas empapadas para llevarlos a una esquina junto a pilas de colchones inservibles.

Aún no hay luz en el vecindario conocido como Playita, y el agua apenas regresó el domingo. No han llegado camiones para recoger los escombros en el corazón de la capital de Puerto Rico, y algunos cientos de residentes de este lugar siguen limpiando sus viviendas y comercios que se llenaron de aguas residuales. Afirman que no han visto a las autoridades federales desde que María azotó la isla el 20 de septiembre.

«Hay necesidades en todas partes», dijo Jacke Cordero, de 51 años, mientras utilizaba una hidrolavadora de presión para remover las hediondas aguas residuales de su pequeña cafetería, La Esquina de la Fe. «Agua, alimentos, los supermercados están cerrados».

Cerca de ahí, Ray Negrón descansaba a la sombra de una iglesia después de pasar la mañana recogiendo escombros.

«¿Qué más de nuestra parte quieren que pongamos?», dijo Negrón, de 38 años y desempleado. «Ya hemos limpiado todo».

Dijo que los habitantes de Playita esperaban a las autoridades para que retiraran las enormes pilas de basura que recolectaron los residentes.

«Aquí no ha venido nadie», dijo Negrón. Al referirse a Trump, comentó: «Por favor, dejen de marginarnos».

Desde hace tiempo, Playita ha sido uno de los vecindarios más desfavorecidos de San Juan, atravesado por una autopista pero cerca de una unidad habitacional que ha recibido atención relativamente alta en las labores de recuperación.

Poco después del paso de la tormenta, los residentes fueron a un puente que atraviesa una autopista para colgar sábanas con mensajes para solicitar ayuda a los gobiernos locales y federales. «Playita necesita agua y comida. SOS».

Janelys Meléndez, una pastora evangélica de 39 años, dijo que nadie debe confundir los llamados de ayuda de Playita con renuencia a hacer las cosas por sí solos.

«Aquí hay un Puerto Rico que se está levantando, aquí en esta barriada nadie está arrecostado», afirmó. «Están haciendo lo que pueden. Es una responsabilidad de todos, no solo del gobierno».

Mientras hablaba, Raymond Ortiz, quien es dueño de una tienda, caminaba por Playita repartiendo platos de unicel con arroz y frijoles que él y su esposa cocinaron para aquellos que no tienen qué comer.

Dijo que recientemente el Ejército de Salvación distribuyó ayuda en Playita, pero no ha visto ayuda federal.

«Estamos haciendo lo que podemos», afirmó. «Realmente necesitamos ayuda. Que nos venga a dar la mano (Trump)».

En ese momento, Trump recorría Guaynabo, uno de los vecindarios más acaudalados y de más rápida recuperación en San Juan.

Trump resaltó la relativamente baja cantidad de decesos en Puerto Rico en comparación con «una catástrofe real, como Katrina», mientras iniciaba el martes su recorrido por la devastada isla. El mandatario se enfocó en la mejor de las evaluaciones que están recibiendo él y su gobierno en lugar de las críticas a la respuesta federal tras el paso del huracán María.

Trump prometió un esfuerzo absoluto para ayudar a la isla, pero añadió: «Ahora, odio decírselos, Puerto Rico, pero han alterado un poco nuestro presupuesto porque hemos gastado mucho dinero en Puerto Rico. Y está bien. Salvamos muchas vidas».

Las labores de recuperación en una ciudad en donde las personas ahorran combustible, y el tránsito de la hora pico, ayudaron a limitar un par de protestas contra Trump a tan solo un puñado de personas que se reunieron a las afueras del centro de convenciones de la ciudad y cerca de la base aérea en la que el mandatario pronunció su discurso.

Otros puertorriqueños agradecieron la visita del mandatario, y hubo elogios hacia Trump incluso en Playita, en donde Lucy Falero, una administradora gubernamental de recursos humanos jubilada comentó: «Debemos estar agradecidos por esta visita».

«Nunca hemos tenido un presidente que visite después de un desastre», declaró. «Hay que felicitar al presidente por su motivación».

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