“Pierden” 13 mil armas las policías

**El fenómeno podría traer consecuencias fatales, porque el crimen se beneficia de la situación. Ninguna institución de seguridad queda fuera de las estadísticas


“Pierden” 13 mil armas las policías

La Crónica de Chihuahua
31 de julio, 22:30 pm

Trece mil 102 armas, desde Glocks, Beretta y Smith & Wesson hasta rifles de asalto y pistolas 9 milímetros pertenecían a la fuerza pública de México, pero los registros de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) muestran que cada año, en promedio, mil 274 son reportadas como robadas, extraviadas o simplemente no han sido halladas de 2006 a 2015.

El detalle de cómo es que tantas armas se “perdieron” en los últimos 10 años es una incógnita. Notas periodísticas reportan el saqueo por parte de comandos armados. Policías hablan de descuidos. Expertos de un negocio de compra-renta señalan que las causas son muchas y que las autoridades no detallan este punto.

Policías estatales, municipales, federales, de seguridad privada, de la Procuraduría General de la República (PGR), de la Sedena y del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) han reportado armas robadas o extraviadas entre 2006 y 2015. Tres de cada 10, es decir, 3 mil 751, son largas, desde escopetas hasta fusiles de asalto de origen alemán.

Estas pérdidas son el reflejo de la inestabilidad que empaña a todas las instituciones policiacas. “Te habla de una presencia muy crucial de la ilegalidad […] sus controles internos y externos no tienen la fuerza necesaria. Te muestra la opacidad con la que trabaja la policía”, dice María Eugenia Suárez Garay, experta en investigaciones policiales.

El año en que los reportes se dispararon fue 2009. Fueron 2 mil 113 armas las que entraron en el registro de robo o extravío. Mil 569 más que en 2008. Desde entonces las estadísticas se mantienen por encima de las mil.

Las sanciones varían dependiendo de la institución. En la capital del país, la segunda entidad con más armamento desaparecido, el policía tiene que pagar el costo del arma que pierda. En el Estado de México, primer lugar de la lista, el descuido los puede llevar a la cárcel, además de la sanción económica, ello si se comprueba que actuaron de manera negligente.

EL UNIVERSAL solicitó el número de averiguaciones abiertas o personas procesadas por la pérdida de armas, pero la Sedena, organismo responsable de esta información, no ha emitido respuesta. Las marcas más robadas o extraviadas por los diferentes cuerpos de seguridad del país son: Beretta 9 milímetros, de fabricación italiana; Smith & Wesson .38 especial, de Estados Unidos; Glock, de Austria, y armas largas de calibre .223 de la compañía estadounidense Colt.

Control en los estados

Javier, quien pidió no ser identificado con su nombre real, ha estado en la policía estatal, municipal y de tránsito desde hace más de 25 años. Su entrenamiento inicial cubrió desde áreas jurídicas hasta el arma que usaría. “Es el instrumento más sensible de nuestro equipamiento. Una pistola puede cambiar de manos en segundos si no se tiene la destreza para protegerla”, señaló. Entre 2006 y 2015 se reportó la pérdida o robo de 13 mil 102 armas. Ocho de cada 10, es decir, 10 mil 359, pertenecían a la policía municipal o estatal del país. De éstas, 50% eran de oficiales de la capital, del Estado de México, Guerrero, Michoacán, Chihuahua y Tamaulipas.

La prensa ha documentado robos del crimen organizado. A finales de 2014, en dos bases municipales del Estado de México, se sustrajeron 39 armas en menos de 48 horas. En marzo de 2015 la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de la ciudad vivió la misma historia. Les robaron 34 de la Policía Auxiliar.
Para María Eugenia Suárez esa explicación se queda corta. “A lo largo de casi 20 años de trabajar con la policía he escuchado testimonios de compañeros que viven o tienen un ingreso extra rentando armas a la delincuencia”, dijo.

Durante su temporada en las calles, Javier sabía que nunca podía abandonar su pistola, pero fue testigo de errores de sus compañeros. En un día de labores, durante la hora de la comida, dejaron olvidada una escopeta. La dueña del lugar los conocía y llamó para informarles.

“También hemos sabido de oficiales que dejan su arma asignada en la cajuela de los autos o simplemente encima del asiento y les rompen el cristal”, narró Javier. Las policías estatales y municipales cuentan con 434 mil 221 armas. En promedio, perdieron 25 de cada mil, comprendidas en licencias colectivas, que otorgó la Sedena, entre 2006 y 2015.

El Estado de México cuenta con 54 mil 729. En los últimos 10 años se perdieron o les robaron mil 955. Tamaulipas, Chihuahua, Michoacán y Guerrero tienen las tasas de robo o pérdida más altas. Alrededor de 60 de cada mil desaparecieron sin dejar rastro.

El costo de perder

Este tipo de incidentes ocurren en todas las instituciones de seguridad del país. Los elementos del Ejército reportaron como perdidas 57 armas; y en 12 de los casos se confirmó que fue un robo.

El armamento del que se tiene la confirmación que fue robado, tenía un costo aproximado de 2 mil 618 pesos cada una, y la mayoría eran fusiles de calibre 7.62 x 63 milímetros.

Los registros de la Sedena tienen un detalle más amplio. Según la base de datos que entregaron vía transparencia, se pudo determinar que estas mil 569 armas representaron una pérdida de 4 millones 956 mil pesos. Esta secretaría sufrió de robos o pérdidas en 17 de los 32 estados del país. La mayoría se registraron en Chihuahua, la Ciudad de México, Durango y Jalisco.

El castigo por extraviar tu arma

Desde 2011 en el Estado de México se habló de un problema. En un evento público, el gobernador Eruviel Ávila afirmó que era una situación que tenían que frenar, porque era lógico que esas armas estaban terminando en manos de los delincuentes.

En ese año, la Comisión Estatal de Seguridad Ciudadana (CES) de esa entidad llegó a su registro más alto. Las cifras entregadas por Sedena muestran que perdieron 344.

Según la última modificación al artículo 207 de la Ley de Seguridad Pública del Estado de México, hecha en mayo de 2015, las sanciones para los elementos que reporten la no posesión pueden ser de uno a dos años de prisión y de 200 a 500 días de multa. Las medidas más extremas son “la destitución, cese, baja o inhabilitación”.

Estos cambios se añadieron después de que por dos años presentaron cifras a la baja en este tema y en 2015 volvieron a repuntar las pérdidas o robos. El número total se quedó en 383 armas con destino desconocido. De éstas, 90% le pertenecía a policías del CES.

La policía capitalina cuenta con un procedimiento similar. Al momento que un oficial pierde un arma tiene que levantar un acta en el Ministerio Público e informar al área correspondiente, en su caso, para Asuntos Internos. Ahí comienza un proceso en el que intervienen el Estado Mayor, la SSP y el MP.

En 10 años se ha reportado el robo o extravío de mil 836 armas pertenecientes a la policía de la Ciudad de México. Con el objetivo de reducir esta cifra, el gobierno capitalino instaló 15 estaciones policiacas, en la que cada oficial debe regresarla al finalizar su jornada.

Si las cifras no logran disminuir y las autoridades responsables no informan bajo qué circunstancias se están perdiendo, el crimen es el único beneficiado de la situación.

“Ahora ven a la policía como una posibilidad para adquirir armas”, dice la investigadora.
El Universal

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