Olvídate de encuestas de candidatos, preocúpate por tu Afore

**Es importante hacer notar que, en ningún párrafo de la Ley del Sistema de Ahorro para el Retiro, existe una orden clara y contundente que obligue a las AFORES a que sus afiliados sean informados acerca de dónde están sus ahorros.


Olvídate de encuestas de candidatos, preocúpate por tu Afore

La Crónica de Chihuahua
27 de marzo, 21:00 pm

Por Saúl Cacho

Dicho sea sin estridencias y amarillismo sensacionalista, resulta verdaderamente alarmante e incierta la situación que prevalece entre poco más de 57 millones de trabajadores mexicanos, afiliados en alguna AFORE (Administradora del Fondo de Ahorro para el Retiro). ¿Cuál es el problema? ¿por qué tanta insistencia de su amigo y servidor, en este asunto?

El problema consiste en el desinterés, la indiferencia y la negligencia que predomina en la mayor parte de esos 57 millones de “cotizantes” que no saben, ni les interesa conocer lo referente a su pensión para el retiro; mucho menos les interesa, por el momento, ocuparse de toda la tramitología que tengan que hacer durante su vida laboral (léase su “vida útil”), para asegurarse una vejez digna y tranquila ¡Esta mayoría no está haciendo absolutamente nada!

A este respecto, y en respaldo de lo que digo, conviene conocer los propios datos de la CONSAR (Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro), cuyo titular declara, como la fresca mañana, que ¡11 millones de trabajadores mexicanos! (casi el 25% del total) no saben cuál es la AFORE que está administrando (léase “jineteando”) sus ahorros.

Así mismo, es importante hacer notar que, en ningún párrafo de la Ley del Sistema de Ahorro para el Retiro, existe una orden clara y contundente, que obligue a las AFORES, de manera automática, a garantizar que el total de sus afiliados sean informados acerca de dónde están sus ahorros; que conozcan bien su situación financiera, su estado de cuenta, el número de semanas cotizadas, etc., y ponerse a las órdenes del trabajador.

Muy por el contrario, en lugar de ello, los banqueros se hacen pendejos mañosamente, en espera de que sea el propio trabajador, o un representante de su centro de trabajo, o su dirigencia sindical, quienes “se acerquen” a la institución, si es que logran recorrer con suerte el Laberinto de “Tramíteris”, y una larga maratón, sembrada de obstáculos, recovecos y marrullerías legaloides.

Pero el asunto va más allá. Existe otro numeroso grupo de trabajadores que piensa que el asunto de su pensión es algo de lo que deberá empezar a ocuparse cuando llegue a los 60 años, y, mientras tanto, “no hay por qué preocuparse”. Pero resulta que para cuando ese momento llegue, ya el trabajador debió haber cubierto una larga serie de requisitos y trámites, inevitables e inaplazables, varios de los cuales tienen un término legal, es decir un plazo legal, después del cual, ya nada se puede hacer y que, por tanto, no admiten demora, pues caducan, prescriben y se pierden irremediablemente.

Hay otra parte, no menos grande. de trabajadores que ya han sido “aforados” y, por tanto, aseguran conocer su AFORE, llegando a identificarla por su nombre y, domicilio, etc. Pero al poquito andar, al preguntarle si conoce su estado de cuenta, o el número de semanas cotizadas, o cuántos años le faltan para tener derecho a una pensión, etc., de inmediato una buena parte, hablando coloquialmente, empieza a patinar y ya no sabe qué responder. Es decir, hay una gran desinformación al respecto, y con ello, una infracción grave a la Ley, en aquella parte que tiene que ver con la propaganda, la difusión y publicidad de las administradoras. Aquí sí, la Ley es muy clara al señalar puntualmente una larga serie de sanciones contra las administradoras que incumplan con su obligación de informar, orientar, actualizar, etc., a sus cuentahabientes (léase “clientes”), castigos que, en los hechos, muy raras veces se cumplen y, en los contados casos en que se han llegado a penalizar y sancionar alguna AFORES o SIEFORES, éstas han contado SIEMPRE con la condescendencia y el cobijo de la CONSAR.

Otra parte de ese gran universo de trabajadores tiene resuelto y controlado el proceso, o bien porque la empresa o el patrón para quien trabaja, se ocupan de sus trámites de afiliación al IMSS, de sus cotizaciones al fondo de retiro y al INFONAVIT, etc., o bien porque el trabajador, por interés e iniciativa propia se ha ocupado, como es debido, del asunto de sus ahorro. Pero ni siquiera estos últimos pueden decir que el asunto de su pensión marche completamente al 100, como lo demostraremos en la cuarta parte de esta truculenta historia.

Intente Usted, amable lector, hacer una pequeña encuesta entre las personas con quienes trabaja y convive, o bien con desconocidos, transeúntes al azar, y hágales sólo dos o tres preguntas: ¿sabes cuál es la AFORE que administra tu ahorro para el retiro? En caso afirmativo, pregúntele, ¿conoces tu estado de cuenta, cuanto tienes ahorrado al día de hoy?, ¿cuántas semanas cotizadas tienes?, etc.

Se sorprenderá al comprobar que, en efecto, hay un gran desconocimiento del problema, y un gran desinterés por el tema del inminente e inevitable retiro, jubilación, pensión vitalicia o lo que proceda. Sea como sea, el problema se sigue mirando como un asunto muy distante todavía, no sólo entre los trabajadores jóvenes, sino aún entre aquellos que ya rondan los 50 años.

Si a todo esto le agregamos el grado de inestabilidad política, económica y social que vive el país, y la gran cantidad de dinero que el partido en el poder tendrá que invertir para retener la presidencia de la república en las elecciones del 18, llegaremos a la conclusión de que, en efecto, el tema de la pensión para el retiro es un asunto de gran trascendencia económica, que debe ser atendido, en primerísimo lugar y desde ya, por los propios trabajadores, pero además por los legisladores locales y federales; por los dirigentes sindicales y los partidos políticos que se dicen de izquierda, pues no cabe ninguna duda de que se avecina un descalabro mayúsculo contra los trabajadores del país en esta delicada materia, tal y como viene sucediendo en todos aquellos países, como el nuestro, que bailan al son que les tocan el Fondo Monetario Internacional (BID), el Banco Mundial y los grandes bandidos financieros con sede en EUA e Israel.

En unos países más, en otros menos; con sus propias características nacionales, su administración, sus usos y costumbres, pero en todos ellos, el Estado ha renunciado a su obligación de garantizar la pensión y el auxilio social a los trabajadores de edad avanzada, que cumplía por la vía de administrar un gran fondo común integrado por las cuotas de los trabajadores, los patrones y el gobierno, agregándole dinero de las arcas públicas, si fuere necesario. En lugar de esto, han puesto en marcha un sistema privado, de cuentas bancarias individuales para cada trabajador, “administradas” por empresas financieras privadas, es decir, de corte capitalista. El pensionado ya no financiará su retiro con recursos del fondo común que las jóvenes generaciones ahorraban solidariamente, para financiar las pensiones de los más veteranos Eso se acabó. Ahora cada trabajador tiene, desde hace 20 años, que rascarse con sus propias uñas.

No es casual, entonces, que nada menos en estos días, se estén llevando a cabo gigantescas y combativas manifestaciones de protesta contra el despojo directo e “institucional” de buena parte de lo que en Argentina llaman “haberes para el retiro”; un recorte decidido e instrumentado de manera unilateral por sus respectivos gobiernos, a quienes tampoco les ha temblado la mano a la hora de reprimir tales manifestaciones.

Así las cosas, el Estado mexicano se da perfecta cuenta de la apatía reinante entre los trabajadores respecto a sus ahorros para el retiro, y respecto a las cuestiones políticas, en general, y ¿qué es lo que hace? Aprovecharse de la situación para incarle el diente a ese gigantesco pastel, horneado con la harina de los ahorros para el retiro de 57 millones de sus mejores hombres…

Así que no nos sorprenda entonces, estimado lector, si el día de mañana nos almorzamos con la novedad de que el gobierno decidió echar mano de nuestros ahorros, con cualquier pretexto, y nos quedemos chiflando en la loma, como está ocurriendo en Argentina, justamente en estos días.

Si requieres consejo, asesoría o defensa para salvar algo de tus ahorros, estamos a tus órdenes en el 614-2078582.


1 comentario del lector.

---ooOoo---