¿Nadie obligará a Omar Fayad a respetar el estado de derecho?

**Tiene sitiada la capital, Pachuca, para suprimir, por sus puras pistolas, el derecho constitucional a la libre manifestación, porque le parece una ofensa a su investidura que los pobres le digan que su gobierno no está cumpliendo con sus obligaciones.


¿Nadie obligará a Omar Fayad a respetar el estado de derecho?

La Crónica de Chihuahua
4 de mayo, 20:36 pm

Eleusis Córdova Morán/
Diputado federal, integrante
de la Dirección Nacional del
Movimiento Antorchista

​Muchas y muy graves consecuencias ha traído para la población humilde el hecho de que para sacar adelante varias de las iniciativas del gobierno Morenista, éste tenga que llegar a acuerdos inconfesables con los diferentes grupos de poder que gobiernan en los estados, y así lograr sus propósitos. Esto les permite, por un lado, a esos gobiernos hacer y deshacer en sus entidades federativas y, por otro lado, el gobierno de la República puede fingir intervención o hacer como que nada sabe de los atropellos que los gobernadores cometen en contra de su ciudadanía. Consiguen dos objetivos precisos con esta política: cumplir lo pactado a costa de solapar las injusticias que cometen los gobernadores en contra de los pobres y, para lograr sin mucho esfuerzo, el desprestigio de partidos y de esos mismos gobernadores con los que negoció: Hidalgo es claro ejemplo de lo que aquí afirmamos.

​Omar Fayad, es un tipo enfermo del que se puede esperar todo. Se niega a atender las demandas de los antorchistas hidalguenses, simple y sencillamente porque a él no le importa en lo más mínimo el bienestar, el desarrollo y tranquilidad de la población mayoritaria de Hidalgo que son los humildes; conducta que sin duda alguna se explica por su ideología racista, que lo lleva a considerarse un ser superior a los humildes, status que le da derecho a menospreciarlos, reprimirlos y humillarlos.

​Literalmente sitió la capital, Pachuca, para suprimir, por sus puras pistolas, el derecho a la libre manifestación, consagrada en la Constitución General de la República, porque a don Omar Fayad le parece una ofensa a su investidura que los pobres vayan a decirle organizadamente, que su gobierno no está atendiendo sus necesidades, como lo obliga la Constitución. ¿Cómo va aceptar que los desharrapados de Hidalgo le vayan a señalar sus obligaciones? Imposible. Para Omar Fayad es mil veces más correcto agregar a la ofensa del abandono al pueblo, la represión policiaca para acallar su inconformidad y evitar así que molesten a sus castos oídos y a su orgullo racista, las protestas de los pobres. Nadie sabe y puede más que Omar Fayad.

​Que haya perdido las diputaciones federales y las locales, que tenga minoría en el Congreso del estado, y las principales ciudades de Hidalgo sean gobernadas por la oposición, para Omar Fayad, no son prueba irrefutable de lo erróneo de la política priista, de la cual él es el mejor ejemplo, sino de la falta de reconocimiento a sus grandes dotes de estadista y de su arte de gobernar. Por esa falta del pueblo, está más que justificado el abandono en que tiene a los pobres de Hidalgo y los macanazos que le propina su policía. ¿Quién llama al orden a este pequeño Hitler? Nadie.

​Al momento de escribir esta líneas, la policía estatal, bajo las órdenes de Omar Fayad, detuvo a cuatro ciudadanos antorchistas que, en uso de sus derechos constitucionales, denunciaban la política represiva del Gobernador de Hidalgo, manifiesta en la falta de respuesta a sus demandas y en los intentos de desalojo del plantón instalado en el centro de Pachuca, con la finalidad de llamar la atención de la ciudadanía y conseguir su solidaridad y simpatía para la justa protesta de los ciudadanos antorchistas. A estos atropellos del gobernador contra los derechos ciudadanos, ¿quién les pone un alto? A este aventajado aprendiz de dictador ¿quién lo mete en cintura? Nadie.

​El pueblo pobre de México se encuentra a merced de gobernadores, aprendices de dictadores, por la indiferencia cómplice del gobierno federal que, con su actitud, hace nugatoria su frase de “primero los pobres”.

​Exigimos la inmediata libertad de los cuatro antorchistas detenidos y respeto irrestricto a nuestro derecho a la libre manifestación.

​Exigimos se ponga un alto a los abusos de poder del Gobernador de Hidalgo, Omar Fayad Meneses, y se le castigue por estar violando la Constitución General de la República, poniendo sus intereses particulares, como hasta ahorita se ha venido haciendo, por encima de los intereses superiores de la nación. El presidente López Obrador debe dejar de poner en primer término la conformación de Morena y evitar la consolidación de pequeñas ínsulas gobernadas a voluntad y capricho de modernos reyezuelos.

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