Misión de Santa Rosalía, abandonada y en ruinas

**Su techo se desplomó y los muros y el contrafuerte están de pie por milagro. La portada de cantera sigue completa, aunque en su rosetón las piezas comienzan a aflojarse porque el mortero de sus juntas se ha ido deslavando.


Misión de Santa Rosalía, abandonada y en ruinas

La Crónica de Chihuahua
30 de julio, 20:05 pm

Por Froilán Meza Rivera

Santa Rosalía de Cuevas.- El sol del amanecer enciende la cantera rojiza y los muros de adobe, y entonces es cuando la antigua misión de Santa Rosalía de las Cuevas brilla en todo lo que le queda de esplendor.

Esta construcción, que ahorita está a punto de caerse de puro abandono y desidia, fue comenzada en el año de 1678, dicen que muy probablemente por iniciativa del padre Luis Mancuso, cuando este misionero, de la Orden de los Jesuitas fue responsable de la vecina misión de Santa María de Cuevas.

¿Qué le queda a este otrora magnífico edificio?

Para empezar, el techo se perdió al desplomarse, y la estructura de los muros y el contrafuerte siguen de pie por milagro. En la fachada, la portada de cantera sigue prácticamente completa, aunque las piezas comienzan a aflojarse porque el mortero de sus juntas se ha ido deslavando, y las piedras siguen el mismo procesó que sufren las dentaduras cuando les falta algún diente.

Un reguero de adobes casi completos que se presenta en el costado Norte, es indicador de un reciente derrumbe de una parte de la estructura, y hay que decir que en general, se trata de una ruina.

La misión de Santa Rosalía de Cuevas y su templo son parte del conjunto de 168 misiones de conquista espiritual que se instalaron en el estado de Chihuahua en tiempos de la colonización europea. Formaba parte de la llamada provincia jesuita de Tepehuanes, y la ola de fundación de asentamientos en esta región partió de Huejotitán y Balleza, que se dirigieron hacia la riquísima zona de Cusihuiriachi y el Papigochi.

En 1753, es decir, casi un siglo después de su fundación, un informe daba cuenta de que la iglesia se encontraba en buenas condiciones, provista de un buen mobiliario, altar, retablo y tres campanas.

Igual que sucedió con los otros asentamientos misionales, Santa Rosalía fue perdiendo población en la segunda mitad del siglo Diecinueve. Los indígenas se dispersaron en los puestos y ranchos aledaños, una vez que fueron despojados de sus tierras, y se incorporaron a las haciendas que, como la vecina hacienda de Los Remedios, se formaron como las unidades productivas dominantes durante todo ese siglo y hasta el tiempo de la Revolución.


2 comentarios de los lectores.

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  • «Luis Mancuso, sacerdote jesuita nacido en Palermo, Sicilia, en 1662, ingresó a la Compañía de Jesús en 1680. Llegó a la Nueva España con Agustín Campos en 1688, estuvo en la Tarahumara en 1689 y fue asignado a San Francisco de Borja en 1692. Estuvo transferido a Santa María de las Cuevas en 1696...» No pudo haber construido la iglesia de Santa Rosalía en el año que se cita porque aún no había llegado a la región. Fuente: SPANISH JESUIT CHURCHES IN MEXICO’S TARAHUMARA, de Paul M. Roca, Ed. 1979. Saludos, Maestro Froilán

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  • Ojalá que nuestras autoridades tomen cartas en el asunto e inviertan en la restauración de estas edificaciones que forman parte de nuestra historia y además son un ícono importante en estas localidades y por supuesto su conservación y cuidado también
    es responsabilidad de sus habitantes.

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