Mancera “no oye y no ve”: no le pesan las quejas de los pobres de la Ciudad de México

**¡El propio organismo oficial que tiene de tarea dotar de vivienda a los pobres, el INVI, es cómplice del Bloque Urbano Popular en la destrucción de las casitas La Baticueva!


Mancera “no oye y no ve”: no le pesan las quejas de los pobres de la Ciudad de México

La Crónica de Chihuahua
20 de junio, 20:30 pm

Por Gloria Brito Nájera/ Dirigente del Moviento Antorchista en el DF

De los seis años que le tocan, son casi cinco los que completa Miguel Ángel Mancera al frente de la metrópoli más grande e importante del país; una ciudad llena de contrastes escandalosos, por decir lo menos, donde destaca en primer término el avance sin freno de la pobreza de sus grandes mayorías, reflejada en un salario que no crece y una elevación de precios que no se aguanta, la caída acelerada en la calidad de los servicios, metro, transporte público, el aumento del agua, luz, gas, predial, y en el otro extremo de la balanza, el impune enriquecimiento de una pequeña cofradía de ricachones, mexicanos y extranjeros, quienes, a fin de cuentas, son los que verdaderamente pueden y aprovechan todas las ventajas que ofrece la Ciudad de México, nuestra bella e histórica ciudad, donde ellos realizan los grandes y jugosos negocios, sacando todavía más jugo a sus más de ocho y medio millones de habitantes y a los dos millones más de gentes que transitan y hacen actividades de trabajo, estudio o turismo en la capital del país.

Porque, no se puede negar que los edificios de rascacielos que surgen como hongos en los rumbos de la ciudad que tienen buenas comunicaciones, las costosísimas vialidades hechas con el presupuesto oficial que debían ser para las obras y servicios de todo el pueblo, por ejemplo, el segundo piso de cobro en la salida a Cuernavaca, y puentes, como el deprimido de Mixcalco que tantas protestas ciudadanas levantó, le sirven más a la gente pudiente, pero resultan, en el mejor de los casos, soluciones ridículas por su limitado efecto para resolver el monstruoso caos vehicular que originan cuatro o cinco millones de automotores circulando diariamente en la ciudad. A las claras resalta la ineptitud de Mancera y su equipo de funcionarios perredistas en la solución de los mayores problemas de la capital.

En este panorama, negro de por sí, aparecen continuamente a los ojos de quien quiera verlos, hechos y realidades que confirman el poco aprecio que el jefe de gobierno perredista Miguel Ángel Mancera demuestra igualmente hacia los problemas y dificultades de los que menos tienen, como el ejemplo que a continuación refiero.

Desde hace al menos 50 años, la familia de la compañera antorchista Jessica Contreras, que ha visto transcurrir su vida en la delegación Iztacalco, en su colonia, la Agrícola Oriental, y en el predio donde se encuentra su humilde hogar, el núm. 250 de la calle Oriente 229; madre soltera con dos pequeños, se gana la vida igual que decenas de miles como ella, en el comercio informal. Como en otros muchos casos, al predio de ella llegaron en bola, sin previo aviso, integrantes de uno de tantos grupos perredistas, con el avieso propósito de despojar a los legítimos poseedores y meter a gente extraña con el señuelo de vivienda a los necesitados de tal beneficio. Y una cosa es que entren, porque para que se salgan, muy pocas veces lo consiguen los afectados, pues los invasores cuentan con golpeadores dispuestos a todo para lograr sus fines.

El predio donde viven Jessica y sus pequeños es conocido en el vecindario con el pintoresco sobrenombre de “La Baticueva”, y en los últimos tiempos ha sido albergue de 50 familias que se han visto reducidas a 25 por la presión del grupo perredista a que me refiero, y que se ostenta con el nombre de “Bloque Urbano Popular”; me imagino, como arriba anoto, constituido dizque con fines de apoyo al pueblo explotado, en realidad, aprovecha la desprotección de los grupos marginados en esta sociedad para sacar provecho económico y político. La reducción a 25 familias en el predio ocurre porque Bloque Urbano Popular tiene en la mira construir en el predio de La Baticueva 204 departamentos por los cuales exige 150 mil pesos en pago rápido y de contado a cada uno de los interesados para apartar un lugar. Es lógico que un pobre nunca pueda reunir este dinero.

A la exigencia monetaria y la intimidación de los vecinos del predio, el Bloque Urbano Popular procedió el pasado ocho de junio a las seis de la tarde con un grupo de vándalos armados de pistolas, picos y perros, al despojo de las 25 familias, a derribar sus viviendas, resultando una niña de cuatro años mordida seriamente por los animales. Lo extraordinario e increíble de tal acto inhumano de violencia delincuencial, es que los autores se amparan en un oficio de la institución oficial de vivienda del gobierno de Mancera, el Instituto de Vivienda (INVI), ordenando la demolición de las casas en La Baticueva. ¡Así es! ¡El propio organismo oficial que tiene de tarea dotar de vivienda a los pobres carentes de ella, es cómplice del Bloque Urbano Popular en este despojo! Ya que no existe orden alguna de ningún Juez para llevar a cabo este despojo.

Nada valieron ante tan flagrante atropello los ardientes mítines que los miembros capitalinos del Movimiento Antorchista realizamos en la noche de este último hecho, el primero en la Avenida Zaragoza y otro en el Zócalo, a un lado de la oficina de Mancera; tampoco las sucesivas protestas que se realizan en estos días. El silencio es la respuesta de Mancera. Debo recalcar que, desde hace meses, Mancera siente que ya va en caballo de hacienda para ganar por su partido, el PRD, la candidatura presidencial; al igual que la mayoría de la clase política mexicana, está sobreocupado en su futuro, en los puestos oficiales por venir, ¡qué le va a interesar ocuparse de hacer justicia a las humildes familias de este predio que están perdiendo todo a manos del Bloque Urbano Popular, en complicidad con la dependencia cuyo principal cometido es dar vivienda al precarista! La amarga realidad: el INVI es tapadera de las transas del actual gobierno perredista.

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