Los retablos de los milagros

**Y en éste aparece un lobo, casi del tamaño de la mula, en actitud feroz de atacarla, y ésta, a la defensiva, pues ya ha sido atacada en los cuartos traseros. Aparece el dueño de la mula, un maguey floreciendo, y el Santo Niño de las Cumbres.


Los retablos de los milagros

La Crónica de Chihuahua
2 de julio, 20:30 pm

Por Gabriel Hernández García
Dirigente antorchista en el estado de Oaxaca

Candorosamente ingenuos, devotamente dedicados, obligadamente prometidos; son los retablos.

Hay, en diferentes partes de México, santuarios, templos grandes y famosos, o pequeños y casi desconocidos, en donde la creencia de los cristianos llega a depositar un reconocimiento, concretado en un retablo, al santo, imagen de la virgen o cualquier otro símbolo en el que creen y piensan que les hizo un milagro, un favor o un apoyo.

Independientemente de la creencia o no, resulta encantador visitar dichos lugares, y observar los dibujos y agradecimientos escritos que el pueblo bondadosamente le dedica al santito en el que cree y considera que le ayudó en un momento dado.

Yo visito, cada vez que puedo, algunos de estos lugares y veo con respeto, con gusto y admiración lo que en ellos está plasmado. Resultan para mí, una ventana al pasado y una prueba fidedigna de las creencias y pensamientos de mi pueblo, en un momento dado de la historia.

También, independientemente de la estética, es decir de los cánones de la pintura sobre: perspectiva, técnica, escorzo, manejo de luz y sombra, proporcionalidad etc… la verdad es que son, ya lo dije, encantadores.

Por ejemplo, vea este de 1939 que dice: “Santo Niño de las Cumbres por lo mismo hago pulblica este retalblo hen alsion do gracis, LUZ DURON Rincon de Romos ags, Enero 22-1939” Sic.

Y cómo ve usted ahí, aparece un lobo, casi del tamaño de la mula, en la actitud feroz de atacarla, y ésta, en actitud defensiva, pues ya ha sido atacada en los cuartos traseros, también aparece el dueño de la mula, un maguey floreciendo, y el Santo Niño de las Cumbres, con una canastita de flores o de frutos.

El pintor tenía pocos conocimientos, pero logró un cuadro que para quien lo ve, no se queda indiferente. En todo caso, yo le agradezco que, oyendo solo el relato de la dueña de la mula, sobre el ataque que ésta sufrió, por un lobo o varios, haya tenido la imaginación para plasmar la escena en el dibujo que yo le comento.

O esta otra, una camioneta que cae abruptamente a un barranco y el conductor, casi del tamaño de la camioneta, sale de cabeza por la puerta derecha, cayendo al agua. En la defensa de la camioneta una frase irónica, por las circunstancias del accidente, “NO TE RESFRÍES”.

O, para no aburrirlo, el retablo donde junto a un viejo molino de nixtamal, de los que ya no se ven, se encuentra atrapada una mujer, ha sido sorprendida y atrapada por el cabello, con la espiral de fierro que empuja el maíz cocido a las piedras de moler, accidente que está a punto de arrancarle parte del cuero cabelludo, en la escena el dueño del molino trata de auxiliarla desesperadamente para liberarla y evitar un daño mayor.

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