Los antorchistas: ¿daño colateral del “cochinero” de Parral Vive, o víctimas elegidas con toda premeditación?

**Parral Vive terminó en un cochinero, que es como la gente de Parral le llama a lo que hecho y a lo que está mal hecho y, por añadidura, ha sido tocado con las manos sucias de la corrupción y de la indiferencia oficial y el odio hacia los derechos de los trabajadores.


Los antorchistas: ¿daño colateral del “cochinero” de Parral Vive, o víctimas elegidas con toda premeditación?

La Crónica de Chihuahua
6 de abril, 12:30 pm

Por Froilán Meza Rivera

Nadie se responsabiliza en Parral por el desaseo que impera en la colonia Parral Vive, ni el Municipio, ni la Sedatu, ni el gobierno del estado, a pesar de que la situación en que se encuentra la colonia es causa de que todos se avergüencen de ella, por parejo. Hay casas cuarteadas, mal hechas, que se gotean, con techos de lámina a pesar de que este tipo de techado ya fue prohibido para viviendas de interés social; existen también ahí casas que tienen dos o más dueños, y no hace mucho se desató un tremendo escándalo porque se dio a conocer que muchas de estas construcciones (se dice que pueden ser hasta la mitad) fueron ilegalmente regaladas a funcionarios de la pasada administración municipal por la vía del dedazo y del influyentismo más descarado. El mismo presidente municipal anterior, preocupado por su “imagen”, acudió recientemente a recorrer la colonia para “lavarse las manos” y para decirle a todo el que lo quiso escuchar, que él no tuvo nada que ver con las transas en que incurrieron sus muchachitos.

Parral Vive es un proyecto habitacional que fue pensado para dotar de vivienda a los trabajadores. El “Vive” es el apellido que el ex gobernador César Duarte puso a varias de las obras que él hizo, y fue el denominador de todos sus programas de gobierno: el “Vivebús” se llama el sistema de transporte colectivo en la capital y en Juárez; “Chihuahua Vive” era el logotipo universal que aparecía tanto en las mochilas y útiles escolares que regaló el gobierno, como en todos los vehículos utilitarios de todas las secretarías de estado y los programas de apoyo social, en los hospitales de gobierno, en las escuelas de todos los niveles, en los uniformes de los Colegios de Bachilleres, en las bardas y en la papelería oficial. La colonia Parral Vive es una creación de ese sexenio, así como del trienio municipal del compadre de Duarte, el ex panista y neopriista Miguel Jurado.

Pero ese proyecto de Parral Vive terminó en un cochinero, que es como la gente de Parral le llama a lo que está mal hecho y a lo que, por añadidura, ha sido tocado con las manos sucias de la corrupción y de la indiferencia oficial y el odio hacia los derechos de los trabajadores.

Desde finales del año 2014, con los acuerdos firmados por el Secretario de Gobierno al cabo de un plantón que duró 19 días frente al Palacio de Gobierno, y en cumplimiento de una de las demandas de la protesta, en Parral se acordó con la administración municipal, que se iba a dotar a los 100 antorchistas registrados con 100 lotes con servicios, y que se iba a proceder a construir las 100 viviendas respectivas, aunque no solamente para los antorchistas, sino también para otras 100 familias que estaban como solicitantes. Pasó ese 2014, pasó el 2015 sin que se llegara a realizar ya no digamos la asignación de los terrenos, sino ni siquiera se había iniciado el papeleo oficial. Hubo lotes y se construyeron casas, pero ninguna fue para los antorchistas. Con el año 2016, tocó cambio de gobierno estatal con la llegada del “Nuevo Amanecer” de Javier Corral Jurado, y porque prometió a la sociedad un cambio radical en la forma de gobernar, un cambio a favor de los que menos tienen, se esperaba que las promesas de las administraciones priistas en Parral se concretaran ahora sí en resultados. Debo hacer notar que a esas alturas, los antorchistas ya habían dado el enganche de su lote a Desarrollo Urbano Estatal, y a pesar de que estos ilusionados solicitantes habían entregado incluso abonos al gobierno, estos nunca les fueron tomados en cuenta para nada.

Con el “Nuevo Amanecer”, ninguna de las antiguas promesas del PRI, que eran mandato de gobierno, que eran acuerdos oficiales, se han cumplido. Pero ahora ni siquiera las expectativas del PAN se cumplen, y no hay para cuando. Porque dentro de la actual administración estatal, las respuestas negativas, las tácticas dilatorias, el lenguaje evasivo y cantinflesco, el desinterés, etcétera, todo apunta a que va a ser, en materia de solución de los problemas de la clase trabajadora, una copia al carbón, pero gris, del sexenio anterior, a pesar de que en el discurso se diga lo contrario.

Gracias a la presión que han ejercido los antorchistas, en octubre del 2017 se realizó en Parral, en las oficinas de la Delegación de Desarrollo Urbano del Estado, el sorteo de los lotes con la presencia de los solicitantes. Aunque todo fue muy raro, muy fuera de lo normal, porque este sorteo se desarrolló con una falta total de transparencia: para empezar, el sorteo, como todos los sorteos de lotes, debió de haberse realizado en el terreno, para que la gente fuera tomando posesión de su propiedad. Se veía en todo ello una maniobra más, pero más porque, sospechosamente, los solicitantes fueron pasando de 10 en 10 a puerta cerrada con el titular de la dependencia. Lo peor fue que a este grupo solamente le fueron recibidas 100 solicitudes, cuando que para el año pasado los solicitantes agrupados en el Movimiento Antorchista ya eran 250, porque los trámites originales iniciaron desde hacía ya cinco años. Pues bien, a pesar de que a los 100 solicitantes se les “asignó” hipotéticamente su lote y su manzana, ya para diciembre del año pasado, se interrumpió de golpe la recepción de dinero para los que faltaban de pagar su enganche y para quienes estaban dando abonos. Les dijeron que “no había posibilidades de entregarles los terrenos”, porque supuestamente, el gobierno del estado no pagaba al ejido por el terreno, que en principio estaba proyectado para hacer 500 casas y para lotificar otros 500 terrenos, todo lo cual quedó cancelado. ¿Es ésta la cancelación definitiva de la obligación del Estado, de garantizar la dotación de vivienda a los más pobres?

Pero ¿cuál es la situación en Parral en lo que toca a vivienda popular?

Hay que considerar que en Parral, históricamente, la disponibilidad de terreno para vivienda es muy escasa. De las 78 colonias existentes, 50 están consideradas como de “clase media baja” para abajo, es decir, habitadas por gente de escasos recursos y, por tanto, cuentan con servicios precarios y desarrollo incipiente. La ciudad está atravesando un periodo de crisis en su desarrollo urbano, porque no puede crecer: por una parte por la falta de reservas territoriales, pero, en primer lugar, porque la tierra urbana acá está en poder de dos familias: los Loya y los Amaya, y estos propietarios no sólo poseen el centro histórico y el corredor comercial, sino que acapararon en sus manos los mejores terrenos de la periferia. En Parral, de acuerdo con estimaciones del organismo municipal de Desarrollo Urbano, la tierra es muy cara: en el sector de la colonia Niños Héroes, que es una de clases populares, el metro cuadrado se cotiza entre 500 y 700 pesos. Un terreno para vivienda popular, que aquí es estándar de 120 metros cuadrados, cuesta entre 60 y 80 mil pesos, sin ningún servicio. Es que, aparte, en Parral, es muy escasa el agua potable, y es muy difícil crear colonias y fraccionamientos al ritmo que dicta la demanda. El mismo Municipio tiene registrado que el rezago de vivienda se mide por el número de las 2 mil familias de solicitantes, cuya solicitud no ha sido resuelta.

En estas condiciones, el hecho de que el Ejido La Almanceña haya hecho un acuerdo con el gobierno del estado, abrió la posibilidad de que se empezara a dotar a las familias proletarias del municipio que no tienen dónde vivir. Y después de que en diciembre se hubieran detenido los pagos a los ejidatarios, ya para enero ellos mismos empezaron a reportar que se les volvía a pagar, aunque del monto total, se calcula que el gobierno debe todavía más de la mitad.

Suponiendo que, en el mejor de los escenarios, se concrete la entrega de los primeros 100 lotes a los antorchistas, todavía va a faltar que se nivelen los terrenos, porque están en una superficie muy irregular; faltaría que se empezaran a introducir los servicios, y faltaría que las instancias dejaran de echarse la culpa unas a las otras: que el Municipio ya comience a intervenir para meter los servicios; que el gobierno del estado deje de poner trabas artificiales y que demuestre en la práctica que todo lo que ha hecho hasta ahora, no son obstáculos creados artificialmente para boicotear que los antorchistas aterricen en sus lotes; que Desarrollo Urbano del Estado agilice el papeleo, que “recupere” los expedientes que dijo que se le habían “perdido”, y que a la mayor brevedad registre y procese las nuevas 250 solicitudes de nuevos parralenses que, igual que todos los mexicanos, son merecedores de una vivienda digna y suficiente para que moren ahí ellos y sus hijos. Que Sedatu agilice y destrabe asimismo, los financiamientos de nuevas casas, también dignas, y que éstas se asignen de manera transparente, legal y justa, no como se hizo en el pasado reciente con las casas que en Parral Vive son, hoy por hoy, una vergüenza nacional.

Que todas las instancias oficiales involucradas comiencen a trabajar deveras, y que demuestren que los antorchistas han sido hasta ahora solamente víctimas colaterales del escándalo de corrupción en que se ha visto envuelta esta colonia y no, como se sospecha, que son víctimas de una acción coordinada, premeditada y transexenal para que no se asienten ahí, para que no crezca y para que no se fortalezca en Parral la principal organización de los pobres de México. Cualquiera de estas dos posibilidades, sin embargo, es errónea, injusta y anticonstitucional, porque atenta contra el derecho a la vivienda, una garantía tutelada por la misma Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como reconocida en los acuerdos que ha signado el Estado mexicano con instancias internacionales, para reconocerlo como el derecho universal a una vivienda, digna y adecuada, como uno de los derechos humanos que aparece recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos en su artículo 25, apartado 1, y en el artículo 11 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC).

Ah, porque si los gobiernos no actúan como les corresponde, ténganlo por seguro que los afectados van a movilizarse en protesta para exigir sus derechos, y no nada más en Parral, sino en todo el estado, porque en todo Chihuahua hace aire. Es seguro.

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