Lo de “Nos vino como anillo al dedo”, lejos de afianzar, nos pone al desnudo

**Habrá quienes sigan creyendo que la fuerza moral y los amuletos del presidente van a salvar a los mexicanos del COVID-19, o peor aún, de la pobreza galopante; pero tienen que ver cómo sus políticas han resultado erróneas.


Lo de “Nos vino como anillo al dedo”, lejos de afianzar, nos pone al desnudo

La Crónica de Chihuahua
6 de abril, 09:20 am

Por: Juan Santiago Tolentino

Con base en datos emitidos por la OMS (Organización Mundial de la Salud), desde que apareció el primer caso de COVID-19, hasta la fecha hay un total de 1 millón 202 mil 236 casos confirmados en todo el mundo, de los cuales se han sanado 246 mil 457, y han fallecido 64,753 personas. La declaración de la OMS para denominarla pandemia fue una medida precautoria probablemente con suficiente anticipación, para que los países más vulnerables tomaran medidas concretas ante dicha enfermedad, ya que se dijo: no existe vacuna para curar el COVID-19. Ante esto, algunos países hicieron caso a las recomendaciones de la OMS, pero otros tomaron las declaraciones como una noticia que buscaba crear pánico entre la población; tal fue el caso de México, donde a la fecha suman ya 1os 2 mil casos confirmados y 79 decesos, sin considerar que estamos en las dos semanas en que dicen los expertos que se puede incrementar el número de contagiados, o puede disminuir. Si bien es cierto que hay casos más alarmantes, como Italia con más de 15 mil muertos, España con más de 11 mil muertos, y Estados Unidos con más de 8 mil muertos, esto no quiere decir que México esté ya exento de nuevos contagios y lamentables decesos. Y esto en gran medida puede controlarse haciendo caso a la recomendación hecha por los expertos en salud: de quedarse en casa, y salir únicamente en caso de emergencia. Pero esto encierra un verdadero problema mayor, al que no se han referido nuestras autoridades. Veamos.

El presidente AMLO, desde el inicio de las recomendaciones hechas por la OMS, salió a declarar que no se creara pánico, que la gente podía salir de sus casas, que con amuletos se podía detener la pandemia, incluso a pesar de los llamados que se le hicieron de evitar sus giras por el territorio nacional (dado que ya se había decretado la clausura de eventos masivos mayores a 100 personas y luego mayores a 10), como medida precautoria para no contagiarse y poner en riesgo la salud de miles de mexicanos -la mayoría campesinos, obreros y amas de casa que asisten a sus eventos esperanzados en recibir alguna despensa-; y a pesar de esos llamados, el presidente siguió con sus actividades multitudinarias. La declaración más reciente de AMLO fue que “el Coronavirus le llegó a México como anillo al dedo, del cual la 4ªT va a salir más afianzada, porque no van a cambiar su objetivo, que es acabar con la corrupción”. A mí me parece que, en todo caso, sí “cayó como anillo al dedo” en la medida en que pone al descubierto las carencias de nuestro sistema de salud, porque pone al desnudo y en toda su expresión la pobreza de los mexicanos, y porque exhibe la verdad de que las medidas políticas del gobierno de la 4ªT han resultado no solo erróneas, sino contraproducentes. Es decir: el COVID-19 está poniendo en jaque a la 4ªT.

México es un país con poco más de 120 millones de habitantes, de los cuales, más de 90 millones viven en pobreza y en pobreza extrema. La población en edad de trabajar es poco más de 94 millones, pero de esta población solo el 40% tiene empleo formal, es decir, solo 36 millones, y el 60% restante, es decir: más de 57 millones de mexicanos, viven del empleo informal; ahora, con estos datos en mano, ¿cómo se le puede pedir a una persona que vive de limpiar parabrisas en los cruceros, o de los que venden chicles, o de los que venden rosas, o de quienes venden en los mercados, que se queden en casa? ¿Cómo decirle a un trabajador informal que no salga a buscar el alimento para su familia? ¿Cómo explicarle a los niños que no van a comer porque hay pandemia? Sencillamente no se puede. Pero hay algo más de fondo y estructural: esta contradicción entre lo deseado y la realidad, no es otra cosa más que una deficiencia propia del sistema, una condición indispensable y propia de la vida del capitalismo: mientras un mar de gente pobre muere de hambre, de insalubridad, una pequeña parte de la población vive muy holgadamente, y éstos sí pueden quedarse en casa hasta que pase la cuarentena, porque ellos tienen sus alacenas llenas de alimentos, y no nos referimos a los frijoles, arroz, sopa y lentejas.

Habrá quienes sigan creyendo que la fuerza moral y los amuletos del presidente van a salvar a los mexicanos del COVID-19, o peor aún, de la pobreza galopante; pero tienen que ver cómo sus políticas han resultado erróneas. ¿A aquellos que recibieron sus becas de 67 y más, de Bienestar para niños y jóvenes, acaso les resolvió el problema? ¿Esos que recibieron sus apoyos monetarios, a poco sí tienen qué comer en estos tiempos difíciles? ¿Esos jóvenes que recibieron sus becas, acaso en estos momentos sacaron ese dinero guardado para dárselo a sus mamás para que ellas lo administren en esta dura cuarentena? Yo creo que no. Creo que esa política de regalar dinero al pueblo para granjearse su simpatía y ganar votos electorales, está demostrando que es una política equivocada. Debió de haberse invertirse más en el sistema de salud, en infraestructura, en apoyo al campo, en infraestructura educativa. No debió recortarse el ramo 33 a los municipios, para que pudieran atender esta emergencia, para eso estaba destinado, para lo imprevisto; ahora van los campesinos a solicitar una despensa y el Municipio no puede darla, porque ya todo el presupuesto está etiquetado, y se recortó la partida para apoyos sociales. Pero nada de eso. Solo discursos presidenciales que ya no alientan, que ya no inspiran confianza. Hace poco decía una persona muy querida, en un comentario, que esto tiene que hacer reflexionarnos a los mexicanos en el tipo de sistema que necesitamos, uno que verdaderamente sirva al pueblo pobre y desamparado de México. MORENA ha demostrado que no tiene rumbo. Y ante esta necesidad de construir una patria justa y equitativa, invitamos a todo mexicano honrado a que se sume a las filas del Movimiento Antorchista Nacional para trabajar unidos en la edificación de esa nueva patria.

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